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El papa Francisco rompe su silencio sobre el Sodalicio

La Republica

Roma. En el vuelo de retorno de Lima a Roma, el Sumo Pontífice ofreció una conferencia de prensa en la que habló del Sodalicio de Vida Cristiana. Dijo que "la cosa es bastante desfavorable al fundador", Luis Figari. También pidió disculpas a las víctimas chilenas por una palabra desafortunada sobre el obispo Juan Barros. 

A las 8:11 de la noche, micrófono en mano, apareció ante los periodistas el papa Francisco. Se le veía agotado, en el lado derecho de su frente una vena se pronunciaba. Era el décimo vuelo en siete días, el último, que lo devolvería por fin a Roma luego de haber cumplido con disciplina militar una agenda apretada. Pero las ruedas de prensa en el aire son una tradición suya, un gesto de transparencia que, a pesar de estar cansado, da.

Todos los 75 periodistas que lo acompañamos en la gira a Chile y Perú no podíamos preguntar. Joshua J. McElwee, del periódico estadounidense National Catholic Reporter, fue el encargado de organizar la terna. A los peruanos nos asignaron dos preguntas y a los chilenos, otras dos. Se preveían unas 14 intervenciones, pero al final solo hubo 8. Greg Burke, el asesor de prensa del Sumo Pontífice, paró la mano en vista de que las respuestas eran muy largas.

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Los cinco reporteros peruanos que estábamos en la nave de Latam acordamos hasta cierto punto las preguntas y dejamos al sorteo la elección de los preguntadores.

A Armando Canchanya, de RPP, le tocó empezar consultándole al líder de la Iglesia católica por sus experiencias en el Perú. “Me llevo la impresión de un pueblo creyente, de un pueblo que pasa muchas dificultades y las pasó históricamente, pero [que tiene] una fe que me impresiona”, respondió y añadió: “No solo la fe en Trujillo, donde la piedad popular es muy rica y muy fuerte, sino la fe de las calles, ustedes vieron lo que eran las calles y no solo en Lima, donde evidentemente se nota, sino también en Puerto Maldonado”.

También repitió algo que había dicho al mediodía: “Ustedes son una tierra ensantada, son el pueblo latinoamericano que tiene más santos, y santos de alto nivel: Toribio, Rosa, Martín, Juan, de alto nivel”. Y confesó que en nuestro país “volví a ver esa imagen que vi en Filipinas y vi en Colombia, los papás y las mamás a mi paso levantando a los chicos, y eso dice futuro, eso dice esperanza, porque nadie trae hijos al mundo si no tiene esperanza”.

Luego fue mi turno. Yo le pregunté: “Su santidad, en el Perú la clase política ha defraudado al pueblo, con actos de corrupción e indultos negociados, pero también lo han hecho algunos miembros de la Iglesia, basta ver a las víctimas del Sodalicio de Vida Cristiana esperando justicia. ¿Qué respuesta da usted a ambos casos?”.

Él, que parecía que esperaba la consulta, respondió de buena gana y sin escatimar los minutos. Dividió su respuesta en dos: una parte fue sobre la corrupción y otra sobre el Sodalicio. Sobre lo primero reconoció: “Sí, en Latinoamérica hay muchos focos de corrupción, ahora está de moda hablar de Odebrecht, por ejemplo, pero eso es un botón de muestra”. Recordó que él había publicado un libro titulado Corrupción y pecado, en el que explicaba algunas diferencias entre el pecador y el corrupto. El segundo sería una forma superlativa del primero.

“Yo al pecado no le tengo miedo –dijo mirándome fijamente–, le tengo miedo a la corrupción, la corrupción ya te va viciando el alma y el cuerpo, y un corrupto está tan seguro de sí mismo que no puede volver atrás, o sea, la corrupción es como esos pantanos chupadizos que vos pisás y querés salir y das un paso y te vas más adentro, más adentro, y te chupó. Es una ciénaga”, explicó. Y, luego de cavilar unos segundos, remató: “Sí, es la destrucción de la persona humana”.

Sus palabras eran registradas en video por camarógrafos de todo el mundo, y sus gestos marcados –una delicia para los fotógrafos– se capturaban para su posterior difusión.

“Claro –continuó el argentino–, el político tiene mucho poder, también el empresario tiene mucho poder. El empresario que le paga la mitad a sus obreros es un corrupto, y un ama de casa que está acostumbrada y cree que es lo más normal explotar a las mucamas, sea con el sueldo o sea con el modo de tratarlas, es una corrupta, porque ya lo toma como normal”.

Y para cerrar esta parte lanzó una autocrítica: “¿En la Iglesia hay corrupción? Sí, hay casos de corrupción en la Iglesia, en la historia de la Iglesia siempre los hubo, hombres y mujeres de Iglesia entraron en el juego de la corrupción”.

El Sodalicio

Sobre el Sodalicio de Vida Cristiana, una agrupación peruana que está denunciada por abusos sexuales, el Papa empezó recordando, sin mencionarlo, a Germán Doig, ex vicario general de la asociación sobre quien penden varios testimonios de violación. “Parecía de mucha virtud –dijo–, murió e investigándolo un día se descubrió que tenía doble vida”. De hecho, el Sodalicio lo había postulado para santo.

Después remarcó que el fundador del grupo, Luis Figari, no solo ha sido acusado de agresión sexual, sino también por “manipulación de consciencias”. Reconoció que la Santa Sede le llevó a cabo un proceso que lo condenó al retiro, no a la expulsión, y contó que el acusado ha apelado ante el Tribunal Supremo de la Signatura Apostólica, la máxima instancia de la justicia eclesiástica.

“Por los datos que tengo –declaró–, [la nueva resolución] saldrá en menos de un mes”. Y recordó lo que pasó después de la primera denuncia: “Ese juicio fue gatillo para que otras víctimas de esa persona hicieran juicio civil y eclesial, entonces, si la Signatura Apostólica pone fin a este juicio primero, sea a favor o en contra, ya no tiene sentido [quedarse con el primer caso] porque este hombre… ahora sí, hay cosas mucho más graves que dirá la justicia”.

Remarcó que ahora “son varios casos graves e intervino la justicia civil, lo cual en estos casos de abuso siempre es conveniente, porque es un derecho, y creo, por lo que sé, pero no estoy muy al tanto, que la cosa es bastante desfavorable al fundador”. Así, el Sumo Pontífice confió en que, paralelamente al proceso en el Vaticano, el Poder Judicial peruano actúe como es debido. Está pendiente resolver un pedido de prisión preventiva del Ministerio Público contra Luis Figari. Él, que vive en Roma, tendría que ser extraditado.

Finalmente, el Santo Padre recordó que hace dos años encargó al cardenal Joseph W. Tobin, arzobispo de Newark (Estados Unidos) ir al Perú e investigar al Sodalicio. Allí Tobin descubrió un “tercer abuso”, además del sexual y el de consciencias: el económico. Por eso, hace un par de semanas, el Vaticano nombró un comisario apostólico, el monseñor Noel Londoño, para que se ocupe de todas las irregularidades de esta agrupación.

“Un caso parecido, diría en el procedimiento, no en las acusaciones, es el de los Legionarios [de Cristo], que ya fue resuelto en su momento por el papa Benedicto XVI, que en eso estuvo muy firme y muy fuerte. Benedicto no toleraba esas cosas y yo aprendí de él a no tolerarlas también”, comentó Jorge Mario Bergoglio.

Turbulencias

Los chilenos también preguntaron por sus abusos. Juan Paulo Iglesias, de La Tercera, le recordó la defensa cerrada que hizo del obispo Juan Barros, acusado de cómplice del sacerdote abusador Fernando Karadima. “El día que me traigan una prueba contra el obispo Barros, ahí voy a ver. No hay una sola prueba en contra, todo es calumnia, ¿está claro?”, había declarado Francisco a una periodista en Iquique. Así, pasaba por alto, por ejemplo, el testimonio de Juan Carlos Cruz, una de las víctimas de Karadima.

Escoltado en la nave por el sacerdote colombiano Mauricio Rueda, organizador de los viajes del Sumo Pontífice, el argentino afirmó: “La palabra ‘prueba’ no era la mejor para acercarme a un corazón adolorido [el de las víctimas]. Yo diría evidencias. El caso de Barros se estudió, se reestudió y no hay evidencias. Es lo que quise decir. No tengo evidencias para condenar”. Y añadió: “Debo pedir disculpas porque la palabra prueba ha herido a muchos abusados: ah, ¿yo tengo que ir a buscar la evidencia de esto? No”.

Aseguró que su “tolerancia cero” con los abusos sexuales se demuestra en que, en casi 5 años de pontificado, no ha firmado ningún pedido de gracia hecho por sacerdotes condenados por estas faltas. Y ha recibido entre 20 y 25 solicitudes.

Al rato, el avión empezó a temblar y Burke se le acercó para decirle algo al oído. El Santo Padre, tratando de mantener el equilibrio, dijo por el micrófono: “Me dicen que después de la turbulencia de Barros y del Sodalicio tenemos una tormenta meteorológica”. Las risas estallaron.

Cuento chino

Superado el trance climático, el diálogo continuó sobre el caso Barros. Francisco dijo que el que tenga evidencias de que el obispo de Osorno (Chile) ha sido cómplice de Karadima, que aporte evidencias. “Tengo el corazón abierto a recibirlas”, dijo. Luego pasó al vuelo por otros temas.

Justificó así el matrimonio que hizo a 36.000 pies de altura, cuando casó a dos auxiliares de vuelo: “Los sacramentos son para las personas y vi que las condiciones eran claras, ¿por qué no hacer hoy lo que se puede hacer hoy?”. Luego, argumentó a favor de la redistribución diciendo que “una política liberal que no incluye a todo el pueblo y es selectiva, lo lleva para abajo”. Y recordó como una de los lugares que más lo conmovió el albergue El Principito, en Puerto Maldonado, donde se realiza “la obra de llevar a una persona arriba”.

En algún momento de la rueda, le preguntaron al Papa si creía que su paso por Chile había sido un fracaso. Él contestó: “Es un cuento chino, ¿eh? Yo de Chile me vine contento, no esperaba tanta gente en la calle”. Lo que vieron estos ojos en Temuco e Iquique fue poca gente esperando en la ruta a la comitiva oficial y misas que no se terminaron de llenar.

En los pasillos del avión se coincidía en que el Papa había tenido un recibimiento frío en el país del sur.

Hasta los organizadores parecieron advertirlo. En la medalla conmemorativa que el Vaticano nos entregó a los periodistas como recuerdo de la gira, solo figura el nombre del Perú, no el de Chile.

Datos

Porvenir. El papa Francisco pidió a los líderes mundiales que participarán esta semana en el Foro Económico Mundial que tomen medidas audaces para crear un futuro sostenible y centrado en el ser humano.

Rechazan. Un 61% de los chilenos considera positiva la visita que el papa Francisco hizo al país la semana pasada, pero también un 74% rechaza la participación en los actos de un controvertido obispo acusado de encubrir abusos sexuales.

Consulta. Consultora Cadem Plaza Pública realizó el sondeo en 73 localidades en todas las regiones de Chile.

Una fe que apuesta por un gran futuro

Me impresionaron muchas cosas. Principalmente la imagen de un pueblo creyente que atravesó y atraviesa muchas dificultades, pero tiene una fe impresionante. Un pueblo que ha expresado su alegría y su fe. Es una tierra llena de santos. Es el pueblo latinoamericano con la mayor cantidad de ellos.

Me llevo de Perú una impresión de alegría, de fe, de esperanza y sobre todo ¡he visto muchos niños! La misma imagen que vi en Filipinas y en Colombia. Padres y madres que levantan a sus hijos. Esto habla de futuro, habla de esperanza. Custodien esa riqueza.

En cuanto a políticas de conservación de la naturaleza, el Papa dijo “me refería a aquella zona del Amazonas que, para proteger la forestación, algunas tribus fueron expulsadas de allí. Quedaron fuera del progreso real”.