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Un mensaje a los jóvenes de la tierra ‘ensantada’

La Republica
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El corazón no se puede photoshopear’”. Una multitud de fieles acompañó al papa Francisco en la Plaza Mayor de Lima. El Sumo Pontífice oró ante las reliquias de santos peruanos, se reunió con obispos y rezó el Ángelus desde el balcón de la Catedral.

Un anciano aprieta sus puños, un hombre le besa la cabeza a su esposa y una mujer se seca las lágrimas. Frente a ellos, el papa Francisco pronuncia el Ángelus, la oración que reza los domingos en el Vaticano, y que ha trasladado a la Plaza Mayor de Lima. Miles de fieles lo acompañan, alzan sus manos con imágenes de santos, también con celulares, y esbozan una despedida.

"El corazón no se puede 'photoshopear' porque allí juega el amor verdadero, allí muestra lo que eres". Francisco habla, los fieles aprietan los puños, abrazan al acompañante, lloran. En su último paseo por el Centro de Lima, el Papa da un emotivo mensaje a los peruanos, sobre todo a los jóvenes que llegaron desde temprano a acompañarlo.

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"¡No se desanimen, no se desanimen, vayan adelante, todos juntos!". Y continúa: "¡No se den por vencidos, no pierdan la esperanza!".

Francisco llegó alrededor de las diez de la mañana, luego de su visita al Santuario de las Nazarenas, también en el Centro de Lima. Llegó a la Plaza Mayor, dio una vuelta alrededor, se detuvo en la Catedral de Lima e ingresó para cumplir con la agenda de su último día de visita pastoral. Allí veneró las reliquias de santos peruanos, o que consagraron su vida pastoral en el país, como San Martín de Porres, Santa Rosa de Lima, Santo Toribio de Mogrovejo, San Juan Macías y San Francisco Solano. Lo mismo hizo, hace más de 30 años, Juan Pablo II.

Luego de los minutos de oración frente a los santos peruanos, Francisco apareció por el balcón del Palacio Arzobispal, y recordó que el Perú es una tierra "ensantada". "San Martín de Porres era un joven que buscó cumplir con su sueño y gastó su vida por los demás", puso un ejemplo.

Pero no fue el único que habló de santos. Decenas de fieles llegaron con imágenes religiosas a la espera de una bendición. Juan Pablo Paredes, de 67 años, natal de Anta (Cusco), y vecino de Santa Anita, sostiene el cuadro de la Virgen del Carmen "que protege mi casa". "¿Adónde hay que ir para que el Papa la bendiga?", pregunta María Calcina, la esposa de Juan Pablo.

Peruanos de Piura y Chiclayo. Extranjeros que llegaron desde Paraguay, Brasil y Venezuela. Todos acompañaban al papa Francisco en la Plaza Mayor, envueltos en la multitud, bajo los más de 22 grados de temperatura y resistiendo la larga espera.

Lo oficial y lo público

Y es que luego de su llegada a la Catedral y su oración con los santos, el Sumo Pontífice se reunió por casi dos horas con los obispos. También recibió el saludo de laicos cercanos a la Iglesia, de sacerdotes y hasta del técnico de la selección peruana, Ricardo Gareca, y el ex mundialista Teófilo Cubillas.

Mientras eso ocurría, los fieles se escondían del sol. Otros, en tanto, recibían atención médica luego de sufrir desmayos.

Cerca estaba Edith Flores, de 45 años y dos niñas, quien contaba que su madre, que sufre de sordera, quería oír al Papa. "Lo va a escuchar porque, simplemente, quiere escucharlo", advertía decidida.

A unas cuadras, familias enteras intentaban romper las barreras de seguridad a fin de acercarse a la Catedral.

Las redes y el mundial 

"¡Balcón! ¡Balcón!", gritaba el público. Segundos después, al mediodía, Francisco aparecía en el balcón principal del Palacio Arzobispal. Aplausos.

El Papa inicia su mensaje, previo al Ángelus, dirigiéndose a los jóvenes. "Los filtros de colores y la alta definición andan bien en los videos, pero no podemos aplicarlos a los amigos. Hay fotos que son muy lindas, pero que todas están trucadas", comentó refiriéndose a las redes sociales.

Desde la Plaza, los edificios que lo rodean, las azoteas, el público no despega su mirada. Entonces el Papa recuerda que hay muchas situaciones que se nos vienen encima y pareciera que nos vamos quedando "fuera del Mundial", que nos van ganando. "Pero no es así, aún en los momentos en que ya se nos viene la descalificación se debe seguir confiando". Los peruanos aplauden.

El Papa culmina su mensaje y reza el Ángelus. La Plaza luce silenciosa. Francisco dice "hasta la vista" y cierra su despedida en esa zona de Lima. Hay peruanos que lloran.

Religiosidad popular

Más temprano, la religiosidad popular ya había llenado las calles del Centro de Lima, previo a la visita del Papa a las Nazarenas. Medio centenar de imágenes de santos patronos y vírgenes de las hermandades del Cusco residentes en Lima se colocaron en la avenida Tacna.

Las representaciones que salieron de la iglesia de San Sebastián despertaron la admiración de los feligreses. Muchos de ellos se persignaban, oraban, se tomaban fotografías. Los patronos que más destacaron fueron San Sebastián, del Cusco; Señor de Huanca, Señor de Torrechayoc, Virgen de las Nieves, Señor de Pampacucho de Sicuani, entre otros.

"Cada 20 de enero celebramos la fiesta patronal de San Sebastián, ya tenemos 25 años en Lima y la tradición proviene del Cusco. Siempre cargamos a nuestro santo patrón, descalzos y uniformados", dice el mayordomo Mateo Corrales.

El Papa llegó al templo de las Nazarenas para su encuentro con 550 religiosas contemplativas. En esa reunión dijo: “¡Cuánto necesitamos de la unidad en la Iglesia! Que todos sean uno. ¡Cuánto necesitamos que los bautizados sean uno, que los consagrados sean uno, que los sacerdotes sean uno, que los obispos sean uno!”. El Papa visitó una Lima distinta. Una Lima que tiene fe.

Claves

Pendientes. En redes sociales se cuestionó que el Papa no se haya referido al Sodalicio de Vida Cristiana. Esto luego de que el sábado el arzobispo José Eguren, miembro de este movimiento y acusado de encubrir abusos, participara en la misa de Trujillo. Las víctimas pidieron que no le tema a la verdad.

Violencia. Durante su mensaje, el Sumo Pontífice reflexionó brevemente sobre las manifestaciones en el Congo, que han dejado al menos 6 muertos y 60 heridos.