Variedad de platos tradicionales por aniversario de Lima

Carlos Contreras
15 Ene 2018 | 23:33 h

Lima está de fiesta y se ha de festejar con los mejores manjares. Desde los anticuchos hasta el lomo saltado y desde los picarones hasta la mazamorra morada.

Por: Hugo Grández.

Terminado su concierto, la talentosa María Angélica Ayllón Urbina, o simplemente Eva Ayllón, tiene un antojo. Se despide de sus fanáticos, sube al taxi y se dirige rauda a la cuadra diez de la avenida Mariano Cornejo, en Breña. Se sienta y Karina, acostumbrada a atender a visitantes de larga trayectoria, le toma el pedido de la clásica porción de anticuchos. Hace la indicación a Ronald, el experto de la parrilla, y en pocos minutos este tradicional plato hecho a base de “puro corazón” es servido, humeante y jugoso, en la mesa de la intérprete de “Mal Paso”.

Así como Eva, “La Norteña” se convierte cada noche en el epicentro de centenares de limeños que rinden pleitesía a este plato, considerado como uno de los más célebres de la gastronomía de la tres veces coronada villa. Hasta aquí llegan autoridades, políticos, artistas y deportistas; familias, enamorados y amigos; gente del barrio, del interior del país o de diferentes partes del mundo, ya sea por el sabor, la tradición o porque “no se puede haber visitado Lima sin probar los anticuchos”.

Acompañado de choclo, papa y ají, no hay barrio limeño que no tenga a su experto anticuchero o anticuchera de esquina. Y, seguramente, también será “un capo” en el preparado de mollejitas, choncholí, pancita, mollejita o rachi.

PURO GUSTO

Así como el anticucho, otro de los platos más populares de la ciudad capital es el pollo a la brasa. Tan consumido es este plato, creado por Roger Schuler, que hasta tiene su propio día de celebración, que es el tercer domingo de julio de cada año. Y en el 2010, se le incluyó en el cálculo de la canasta familiar del el Instituto Nacional de Estadística e Informática.

Gracias a la riqueza marina que le ofrece sus 130 kilómetros de costa, Lima también ofrece otro de sus espectaculares platos: el ceviche. Puede ser de pescado o mixto, consumido de día o de noche, tal vez en la calle o en algún buen restaurante. No hay limeño que no aproveche un domingo o un día soleado para ir por un buen ceviche, o visitante que lo saboree antes de tomar su avión de regreso.

Otro plato típico es la causa limeña. Sobre el nombre dado a esta delicia hecha a base de papas, se han dado varias versiones. Una de ellas cuenta que con la llegada del libertador José de San Martín y ante la necesidad de solventar los gastos de la campaña militar, en las esquinas de las calles limeñas se vendía este plato para apoyar en "la causa" de la independencia. Y es por eso este plato ganó el nombre de "causa”.

El típico limeño tampoco puede dejar pasar el mes sin incluir en su dieta delicias como el Ají de Gallina, el Lomo Saltado, una buena Parihuela, o su jugoso Cau Cau.

LIMA LA DULCE

Entre los postres limeños, quizá el más consumido sea la mazamorra morada. De hecho, hay lugares en los que se forman largas colas para comprar una porción, sea sola o acompañada de arroz con leche. Nunca falta en una fiesta infantil, un bufet o en una dulcería. Y básico, en su preparación no debe falta clavo de olor y canela, y frutas como membrillo, piña, duraznos o guindones.

También están los picarones, esa delicia de la dulce Lima, infaltables cada octubre en la procesión del Señor de los Milagros. Una definición de este postre la escribió don Ricardo Palma cuando decía de él “que no solo es el aumentativo de pícaro, sino una especie de fruta de sartén que se asemeja a la que en España se llama buñuelo”.

El suspiro a la limeña es otros de nuestros clásicos. Su base principal es el manjar blanco y su corona sellada por un buen chorro de merengue. Su creación se le atribuye a doña Amparo Ayarza, y su esposo, el poeta José Gálvez Barrenechea, lo bautizó con ese nombre “porque es suave y dulce como el suspiro de una mujer”.​

Y para terminar, claro, la infaltable chicha morada. Quizá sea la más refrescante de nuestras bebidas. Tan es así, que en verano es fácil encontrarla en marcianos o helados. Y hasta en los supermercados se comercializa embotellada. No hay duda, Lima puede darse el lujo de celebrar sus 483 años con unos manjares dignos de exportación.

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