Paro nacional 4 de julio - ¿qué modalidades de transporte se unen y qué piden para levantar medida? Derrumbe en Chavín de Huántar - Últimas noticias sobre daños materiales, muertes y desaparecidos

El Perú es un país de santos: cinco beatos se hallan en camino a la canonización

La Republica

Francisco viene a conocerlos. Sor Ana de los Ángeles es de Arequipa, Luis Tezza de Lima por salvar a un albañil. Los tres sacerdotes asesinados por Sendero en 1991. Dos eran polacos y el tercero italiano. El Papa tiene la prerrogativa no discrecional de ayudar en ese camino.

"Todos encontraron en ella un amor verdadero", se lee en la homilía que Juan Pablo II escribió para la beatificación de Sor Ana de los Ángeles. Los pobres, los humildes, los ricos, los pastores, los enfermos, los viajeros, los perseguidos y los moribundos. A todos los acompañó en la oración y les procuró consejo, alivio, consuelo, hospitalidad y perdón.

Para el extinto líder de la Iglesia católica, la monja arequipeña era una "cristiana ejemplar", una "hija elegida de su tierra", a donde acudió en persona para declararla beata el 2 de febrero de 1985.

PUEDES VER Las rutas que seguirá el papa Francisco en su paso por Lima

"Acogiendo el deseo (del) arzobispo de Arequipa, y de muchos otros hermanos en el episcopado, de numerosos fieles, después de haber oído el parecer de la Sagrada Congregación para la Causa de los Santos, declaramos, con nuestra autoridad apostólica, que la Venerable Sierva de Dios, Ana de los Ángeles Monteagudo, puede ser, desde hoy y en adelante, llamada beata".

Con esas palabras, la Ciudad Blanca se encontraba un paso más cerca de tener una santa nacida al pie del Misti.

Fue la única vez que un Papa acudió a tierras peruanas para concluir una beatificación que, en este caso, había tardado más de tres siglos.

Hacia la beatificación

¿Por qué demoró todo ese tiempo? ¿Por qué ningún Papa la beatificó antes? ¿Por qué no se declara aún la canonización? ¿Podrá hacerlo el papa Francisco? El padre Víctor Hugo Miranda, representante de la Conferencia Episcopal Peruana (CEP), asegura que ello depende de la Sagrada Congregación.

Según Miranda, dicha dependencia del Vaticano equivale a los "ministerios" de los gobiernos. Su función es investigar los milagros, las virtudes y los martirios que se atribuyen a las personas en proceso de beatificación, que antes deben ser declaradas "Siervos de Dios" y "Venerables" (ver infografía).

Para esa tarea se requieren, a su vez, la información de médicos, teólogos y la opinión de cardenales y obispos. "El tiempo que se requiere varía. Si se quiere canonizar a alguien que vivió en siglos pasados es más difícil armar un archivo de investigación", explica Miranda.

Existen tres formas de canonización, dice el sacerdote. En la primera, llamada la vía de las "virtudes heroicas", se busca "identificar las situaciones concretas que reflejan que una persona ha sido santa".

En ese camino se requiere la confirmación de un milagro. En el caso de Sor Ana de los Ángeles, la "causa de beatificación" se inició en 1686, año en que falleció. El milagro que se le reconoce, aceptado en 1981, es la sanación de María Vera de Jarrín, a quien curó de un cáncer en marzo de 1932.

En 2015, la priora del Convento Santa Catalina de Arequipa, Rosa Elvira Cáceres, confirmó que se estaba evaluando la veracidad de dos milagros adicionales para presentarlos a Roma. En caso sean confirmados, la beata podría ser declarada Santa.

El milagro

El Arzobispado de Lima también considera "beato peruano" a Luis Tezza, quien vivió en Lima entre 1900 y 1923, año de su muerte. Su beatificación, también aprobada por Juan Pablo II, ocurrió el 4 de noviembre del 2001, pero la ceremonia se realizó en Roma.

A él se le atribuye como milagro la salvación de un "humilde albañil limeño" en 1994. Según cuenta el Arzobispado, el hombre llevaba una imagen de Tezza cuando fue aplastado por "toneladas de rocas", pero "increíblemente" no sufrió daños.

Aunque la confirmación de milagros son procesos largos, Miranda indica que no es una tarea burocrática. "Lo que se busca es garantizar que se trata de algo que sobrepasa nuestra comprensión. ¿Qué garantiza que alguien que estaba desahuciado se curó porque se encomendó a cierta persona? No es burocracia, es un proceso de mucha seriedad", indica.

La vía del martirio

Un segundo camino para ser declarado santo es la vía del martirio, que se refiere a la muerte que sufre una persona como consecuencia de defender la fe. En ese método, no se necesita la confirmación de milagros, como ocurrió con los misioneros franciscanos asesinados por Sendero Luminoso en Áncash.

En 1991, la mencionada banda terrorista secuestró y asesinó a los polacos Michael Tomaszek y Zbigniew Strzalkowski, así como al italiano Alessandro Dordi. Los dos primeros fueron asesinados el 9 de agosto. Según la Comisión de Beatificación, los terroristas entraron a la iglesia, ataron de manos a los religiosos y los trasladaron hasta Pueblo Viejo, donde los mataron en el cementerio.

Dos semanas después, el Obispado de Chimbote confirmó la "muerte violenta" de Dordi. "Lamentamos que la generosa acción misionera de quienes dejaron familia y Patria para anunciar la Buena Nueva de Jesucristo entre nosotros, especialmente entre los más pobres, reciba como recompensa un cruel asesinato", se comunicó entonces.

Recién en 2015, tras comprobar que fueron víctimas del terrorismo "por odio a la fe", el papa Francisco reconoció sus "muertes martiriales".

La ceremonia de beatificación se realizó en diciembre del 2015 con la presencia de un delegado del Vaticano. Ese día el sol brilló en Áncash.

Devoción

- Hombre de fe. El Sumo Pontífice ha declarado públicamente que es devoto de Santa Rosa de Lima y de San Martín de Porres, ambos santos peruanos.

- Lo cuidan. En el ingreso a su habitación en la Nunciatura de Lima, donde se quedará el papa Francisco, se han colocado cuadros de ambas figuras religiosas. También están en su oratorio.

La fe "no oficial" de un pueblo que crea santos

- Formalmente, la Iglesia católica solo acepta la veneración de los beatos y de las personas en las que se reconocen virtudes. Sin embargo, existen otras figuras no reconocidas por el Vaticano que generan devoción en los peruanos. Una de esas imágenes es la de Melchora Saravia Tasayco, conocida como "Beatita Melchorita". También el laico peruano Nicolás Ayllón, cuyo proceso de beatificación se inició en 1699. Aunque llegó hasta la Congregación para las Causas de los Santos, la solicitud no prosperó.

- En Ica, por ejemplo, existe también una devoción por el "Niño Chicho", un pequeño de 9 años que murió durante el terremoto del 2007 en Pisco. La población local le atribuye milagros. En su casa se ha construido un pequeño santuario donde sus seguidores dejan ofrendas para agradecerle o pedirle algún milagro. Hasta ahora no existe ninguna intención oficial para iniciar el proceso de canonización de esta figura de devoción popular.

foto