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El cubano perdió conciencia civil, piensa que el gobierno lo hará todo

La Republica
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La cantante Haydée Milanés nació en 1980, cuando el desempleo ahogaba a Cuba. Ese año, el comandante Fidel Castro autorizó que los pobladores que quisieran irse de la isla puedan ser recogidos en el puerto de Mariel por sus familiares que estaban en Miami (Estados Unidos). Fueron 125 mil que escaparon en botes y lanchas de la crisis del país socialista. Más de 37 años después, Cuba no ha cambiado. El bloqueo económico que aplica Estados Unidos, en respuesta a la revolución que lideró Castro y  que destronó al régimen de su protegido Fulgencio Bastista, en 1959, sigue poniéndolos contra la pared. Pero no es el único problema que enfrentan, advierte en esta entrevista Haydée Milanés. Ella es hija del cantautor cubano Pablo Milanés, uno de los fundadores de la nueva trova, un género musical que tuvo entre sus temas el apoyo a la revolución, esa gesta que tiempo después los desilusionó.

 

Han pasado más de 50 años del triunfo de la revolución. ¿De qué habla la trova en la actualidad?

Depende del artista, cada cual habla de lo que piensa. La nueva trova es un género que abordó mucho el tema social y coincidió con el nacimiento de la revolución cubana. Los artistas se sintieron identificados por muchas cosas positivas. Pero también hacían críticas. Mi padre le canta a muchísimos problemas que ahora suceden en Cuba y es muy válido. Hay que seguir cantando a la realidad pero no a una realidad de hace 50 o 40 años, sino a la de ahora.

Entonces, ¿se puede hablar que hay una trova contrarevolucionaria?

No es contrarevolucionaria, todo lo contrario. Los contrarevolucionarios son los que se empeñan en hacer una revolución inamovible, pero la revolución es como lo dice la palabra, debe continuar, todo el tiempo debe cambiar. 

Se habla de que Cuba está muy atrasada, pero a la vez  tiene buenos índices de educación, de salud. ¿Tú que nos puedes decir?

En un momento la revolución fue un movimiento importantísimo, necesario, que dio ejemplo al mundo y que impulsó a muchos a luchar por la independencia. Por ejemplo, hizo la alfabetización, lo que se masificó. La salud también se masificó, pero son cosas que se han ido deteriorando con los años. La educación en Cuba ya no es la misma, son muy bajos los salarios. Hay muchos profesores que no están verdaderamente preparados para dar buenas clases. La salud también se ha deteriorado, hay una falta de medicamentos gravísima. Hay una crisis económica y eso tiene que ver con la mentalidad cerrada, no solamente del Gobierno, sino en muchas ocasiones del propio pueblo, que está como en una inercia.

¿Sientes que el pueblo está en una suerte de parálisis? Muchos pueblos se han levantado contra regímenes  autocráticos, monárquicos. ¿Por qué crees que eso no pasa en Cuba?

Hay dos cosas. Una es la represión hacia la libertad de expresión de las personas. No quieren que las personas critiquen. Eso no quiere decir que tú estés en contra, quiere decir que estás queriendo que se mejoren cosas. Y lo otro es que el cubano ha perdido esa conciencia de la sociedad civil de que tiene que gestionarse su propia opinión y su propia capacidad de elegir, y no tener la idea de que el gobierno tome todas las decisiones y de querer ser dueño de todas las cosas.  El gobierno trata al pueblo de una manera paternalista. Al final esto no es bueno.

¿Después de la salida del poder y muerte de Fidel Castro no han cambiado muchas cosas?

Para nada. Ha habido intentos, no se puede negar eso, pero hay un temor muy grande al cambio. Hay muchos prejuicios también. Pienso que hay que darle un poco más de libertad al cubano para crearse sus empresas, para autogestionarse sus cosas, para poder avanzar, porque un Estado no se puede ocupar de todos los asuntos de un país. Hubieron  pequeñas aperturas a lo largo de los años muy positivas pero de pronto, se abren y se cierran. Por ejemplo, se abrió la posibilidad de sacar licencias para que se pueda alquilar y los cubanos empezaron a prosperar en las zonas empobrecidas, como la vieja Habana, pero de pronto quitaron la licencia. Eso no es positivo para el país.

¿Y la relación con Estados Unidos tuvo un aire de renovación con la visita del expresidente estadounidense Barack Obama?

Cómo no. Las visitas de Obama fueron positivas, el cubano sintió una cosa muy buena, sobre todo porque vino con un aire bastante respetuoso.

Y ahora, con el actual presidente Donald Trump...

Con Trump estamos bastante preocupados porque  todo está virando para atrás. Ahora hay que ir a otros países para sacar la visa y ya no en la embajada de Cuba en los Estados Unidos. Es algo muy negativo, muy nefasto. Esto sigue sacando a relucir el desbloqueo, lo cual muchas veces justifica nuestras propias incapacidades. Una de las cosas positivas que sería el quitar el desbloqueo es poder ver frente a frente nuestros problemas sin un agente exterior.

¿Y alguna vez tú apoyaste la revolución?

Yo pienso que todos hemos apoyado la revolución en algún momento, porque ha traído cosas muy positivas, sobre todo en los primeros años. Lo que pasa es que han pasado muchas cosas negativas, se resquebrajó muchas cuestiones dentro de la misma revolución.

¿Cuándo dijiste 'esto no va más'? ¿Cuál fue el punto de quiebre?

Pienso que en el año 1989, cuando cayó el campo socialista (El otoño de la naciones, con la caída de varios estados socialistas), debieron haber cambios que no se hicieron. Se mantuvo muy cerrado el país y pienso que ese fue el primer problema. Era muy pequeña en ese momento (tenía 9 años) pero con los años viví y presencié cómo el pueblo cubano pasaba hambre, no había nada. Sin embargo, el gobierno se mantenía en una posición muy cerrada. Lo único que hace la falta de libertades para las personas es cerrar puertas y cerrar posibilidades de un país mejor.

Tú mencionaste que los jóvenes están muy apolitizados en Cuba...

Se le cantó a la revolución pero porque se sentía de verdad, era una cosa espontánea. Lo que ha pasado con la juventud es que tanta invasión de la política, de pancartas y propagandas en la calle, en la televisión, que la gente está hablando de otro tema.

¿Se podría decir que se les ha enseñado a los jóvenes de Cuba odiar a los Estados Unidos?

Totalmente. No hay que estar ajeno a las cosas negativas que hizo Estados Unidos, a los abusos y a sus actitudes; pero la política del país (Cuba) no puede basarse en el odio a los norteamericanos, en culparlos de nuestros problemas, porque independientemente del desbloqueo, que es una cosa indiscutible, nosotros tenemos problemas internos y esa es una realidad.

¿Tu padre cómo ha visto este proceso revolucionario?

Él sufre mucho por todas estas situaciones. Apoyó mucho la revolución en un inicio, formó parte de este movimiento y estuvo muy identificado. Ha sufrido muchas decepciones con promesas que no se cumplieron. Una revolución es algo que debe mantenerse vivo y se ha estancado. Han tratado de mantener el poder a toda costa. 

¿Tu padre ha tenido un punto tan claro como el tuyo?

Sí como no, mucho más claro que el mío. De hecho, mi padre no está bien visto en Cuba, lo han prohibido en muchas radios y lo han vetado en televisión. Emite su criterio y eso les molesta.

Se dice que tu padre sale a las calles a hablar con la gente, ¿es cierto?

Sí, él nunca ha perdido el contacto con el pueblo cubano. Es una de las cosas que más admiró de él, no ha perdido el contacto con las personas, nunca se ha dejado de interesar en cómo está la gente de la calle.

Siempre se dijo que artistas y cantantes han sido amenazados por el gobierno cubano. ¿Nunca ha recibido amenazas tu padre? 

En Cuba lo que hay son los presos políticos, es la realidad. Hay personas que emiten sus criterios y que han formado organizaciones, pero fueron presos. Pero mi padre es otro caso. Tiene el respeto del propio gobierno. Es un artista que va más allá de la importancia de la política. Culturalmente tiene un peso muy fuerte y el pueblo lo respeta. Pero sí ha sufrido la censura y la sigue padeciendo actualmente dentro de los medios (de comunicación) del país.

Supongo que Pablo Milanés conoció al comandante. Fidel Castro siempre ha sido una figura mítica para Cuba para bien y para mal...

Sí lo conoció, más bien yo no. Me interesa mucho saber de la historia de Cuba y la revolución, pero trato de hacer un énfasis en la parte musical, es lo que más me interesa de mi país, de mi cultura. Lo que más trato de hacer en mi carrera es rescatar las raíces de la música cubana. Actualmente hay muchos artistas que no lo están haciendo y están como queriendo cantar como norteamericanos. En vez de decir ¡Americanos no!, mejor es decir ¡Defiende tu cultura! Pienso que esa es la mejor manera de ser cubano.

*** 

Milanés posee una de las voces más potentes de Cuba en la actualidad. Lo demostró cuando participó de las actividades del Hay Festival de Arequipa el pasado 9 de noviembre. El publicó que asistió a su concierto en el Teatro Municipal de Arequipa la despidió con aplausos y de pie. La artista tiene 37 años y una hija a quien bautizó con su nombre, a quien se le compuso el tema "Pequeña Haydée". La cantante empezó en un cuarteto  de jazz. “Era como un instrumento más”, dice. Así conoció a grandes de la música cubana como Tata Guine, un gran percusionista, Pancho Terri, entre otros músicos. A partir de 2002 despega su carrera solista. Hasta el momento grabó 7 discos.
 El último de ellos es Amor, un tributo a las canciones que su padre Pablo Milanés compuso a lo largo de su vida. Con él canta a dúo varios de los temas.

¿Qué se siente interpretar canciones de su padre?

Me siento muy orgullosa, fue todo un proceso de asimilación, ser hija de una figura tan grande. Después de un largo camino en la música, decidí cantar sus canciones profesionalmente. Indiscutiblemente es mi mayor influencia musical, es mi gran inspiración.

¿Alguna vez pesó la figura de tu padre para tu carrera?

Para cualquier artista que este comenzando es una cosa que impone mucho, porque uno quiere hacer su propio camino con un estilo propio. De alguna manera rompí un poco con esa figura, que no tiene nada que ver con pelearse con la persona, ni nada. Pero por ejemplo renuncié a cantar las canciones de mi padre en un inicio.

La música cubana tiene muchas raíces, no solo es la trova, también está el son, el afro. ¿Cómo ves el aporte musical de Cuba hacia el mundo? 

Pienso que es grande. Cuba tiene una tradición musical muy fuerte. Nosotros tenemos la influencia africana, de los esclavos que llegaron. Los aborígenes cubanos fueron exterminados completamente cuando los españoles llegaron, por lo que no tenemos ninguna música que nos haya quedado. Entonces toda nuestra influencia se basa en la africana y la española. A partir del siglo XVI se puede hablar de una música cubana. Tenemos muchísimos géneros. El son es uno de los más conocidos, la rumba, que tiene características únicas en el mundo y la canción  cubana, que viene de la trova tradicional y que tiene sus contactos con el bolero.

Buena Vista Social Club es un grupo que sintetiza todo eso...

Buena Vista Social Club es un fenómeno que sale a raíz de este proyecto de Ry Cooder. Es muy positivo porque se dio a conocer al mundo una música que la gente desconocía: el son, la vieja trova. Quiero  hacer un apunte en este sentido: Mi padre ya había hecho esto a principios de los años 80 con una serie de discos que se llaman Años, donde había convocado a varios músicos de esas generaciones.  Lo que pasa es que fue un proyecto que no se dio a conocer porque no tenía el marketing de Buena Vista. Pero indudablemente es música maravillosa, un repertorio magistral. ❧