Las fracturas son tan profundas en el Perú que siempre hay razón para el descontento

La República
14 Oct 2017 | 16:25 h

Antonio Zapata Velasco. Historiador y autor de La guerra senderista, hablan los enemigos. 

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¿Qué hubiera pasado si Abimael Guzmán y Augusta La Torre no se hubieran conocido? ¿De igual forma se habría gestado Sendero Luminoso (SL)? El historiador Antonio Zapata responde que es difícil saberlo. "Los literatos saben imaginar, yo no", dice. Su libro, La guerra senderista, hablan los enemigos, no trata de conjeturar, sino de dar luz a los espacios oscuros de la historia del grupo más radical y sanguinario. Zapata acudió a sus principales protagonistas para desentrañar la guerra interna que enlutó el país.

Para hacer su libro habló con Elena Iparraguirre, miembro de la cúpula de Sendero Luminoso (SL). En base a ella, ¿cuál sería el perfil de las mujeres de SL?

Mujeres muy fuertes, dueñas de sí mismas, con mucha capacidad para hacer con su vida lo que han querido. En lo que a sus ideas se refiere, superconvencidas, sin mayores dudas, sin fisuras. Con un perfil tolerante para escuchar pero no para cambiar su parecer. Están superdefinidas, por lo que no creo que sean sometidas, al contrario, son autónomas.

Mencionó que no encontró resentimiento social en las mujeres con las que habló. Entonces, ¿por qué habrían integrado SL?

No lo sé de todas. Sé del caso de Elena. Ella es hija de una familia bien constituida, con padre, madre, hermanas. Vivía en la residencial San Felipe (Lima), un barrio de clase media. No encuentro en su vida un trauma, violencia, ni que pasó hambre, necesidad, nada. La explicación es que se adhirió a una ideología, a una doctrina. Es una persona superconvencida en sus ideas, que la llevaron a hacer lo que hizo. La explicación no es la frustración personal ni social, sino su ideología.

Una de las características de Sendero Luminoso era que las cabezas eran personas ilustradas, maestros...

No sé si ilustradas, pero provenían de gente para la cual los libros, las ideas, les significaba bastante. Vivían enfrascados en la discusión de documentos, en la lectura de libros.

Continúa el misterio en torno a la muerte de Augusta La Torre, esposa de Guzmán. Usted habló sobre esto con Elena Iparraguirre... 

Elena dice, y lo ha dicho Abimael también, que Augusta murió de un infarto. Ella habría padecido una enfermedad al corazón y tuvo un infarto. La habían podido salvar, pero por la condición de clandestinidad en que estaban no pudieron. He escuchado todo tipo de versiones, incluso que la mataron. Que Elena la habría matado por celos, disputas políticas, personales. He escuchado también que Norah (La Torre) se suicidó. Esto se refuerza con un video en el cual se ve a Guzmán llorando y dice: "preferiste morir antes que levantarte contra el partido". Ahí la palabra 'preferiste' me deja entender que ella prefirió morir, que se suicidó.

En el libro Abimael, el Sendero del terror, Umberto Jara postula que Augusta La Torre era la que ejecutaba los atentados y asesinatos. ¿Qué opina?

Guzmán era el ideólogo, de eso no hay duda. Elena era la organizadora, la que tomaba nota de las decisiones del comité central, llevaba las actas, sistematizaba los acuerdos. Y he oído que Augusta era la política. Mientras Guzmán estaba perdido en el mundo de las ideas; Augusta estudiaba la coyuntura, leía sistemáticamente los periódicos. Ahora, que al inicio de la lucha armada haya estado en algunas actividades militares, hay algo de eso. Augusta era la responsable del comité regional que comprendía Ayacucho, una zona de Huancavelica y Apurímac. Es muy probable que hayan estado detrás de las primeras acciones. Pero después ellas se concentran en Lima y desde ahí pretenden dar dirección estratégica a la guerra. Entonces ya me parece que no están saliendo a dirigir, sino haciendo escuelas para organizar y dirigir los cuadros para que luego actúen. Eso es lo que Elena me ha dicho.

Hay una importancia vital de las mujeres en Sendero...

Es indudable, es el único partido político que tuvo una presencia tan fuerte de mujeres. De los tres miembros del comité ejecutivo (Guzmán, La Torre, Iparraguirre), dos eran mujeres y si tú revisas el siguiente escalón, que lo llamaban grupo político, 5 de 9 eran mujeres. Es decir, en todos los organismos de Sendero la mayoría eran mujeres. Ese importante papel se debe a Augusta, que dirigió en los 70 un frente femenino popular y ahí las captó. Todas esas señoras dirigentas son sus amigas con cualidades de mando.

Se dice que Sendero Luminoso aprovechó el descontento social para desperdigar sus ideas en los 70. ¿Esto puede pasar otra vez si hay un ambiente de convulsión social?

En el Perú las fracturas socioeconómicas son tan profundas que condiciones para que haya bastante descontento social hay siempre, desde que llegaron los españoles. El racismo, el clasismo, la discriminación, injusticia, corrupción; todo eso siempre hubo. Pero estas condiciones por sí mismas no provocan una guerra. El malestar por sí mismo no provoca una guerra. Esta deriva de la voluntad de un grupo de gente. Conozco un poco a los radicales y ninguno, ni los del Movadef, están en plan de armar una guerra. 

¿Se equivocó Guzmán al iniciar su guerra armada cuando ya estaba instalada la reforma agraria?

Él siempre ha tenido una mala lectura del Perú. El creía que el país era semifeudal cuando era completamente capitalista. Entonces la lectura que tenía del país, a mi modo de ver, era equivocada. Las grandes reformas del presidente Velasco Alvarado no las integra (en sus ideas) y sigue creyendo que el Perú es de los gamonales.

Usted escribió Pensando a la derecha sobre los partidos políticos. ¿Cómo ve las tendencias políticas en el Perú?

Los partidos evolucionan. El Apra era de izquierda y ahora es de derecha, eso ha pasado varias veces, es un partido de zigzag. El fujimorismo es de la derecha con una relación clientelista con el movimiento popular. (...) Mientras en la izquierda aún hay gente preocupada por la redistribución, por llegar al Estado por mayor igualdad. Las grandes variables; derecha, centro e izquierda; nunca son iguales, siempre van cambiando.

¿Cómo ve el futuro de los partidos políticos en el país?

Fuerza Popular va a seguir teniendo protagonismo. Al Apra lo veo bien golpeado y en la izquierda veo bastantes opciones para los radicales. En el centro creo que Julio Guzmán va a ser una carta fuerte.

¿Habrá una fractura social si el Gobierno indulta a Alberto Fujimori?

Social no, la sociedad es pluriclasista, hay gente a favor del indulto y en contra. Política sí, porque los actores antifujimoristas se van a movilizar.

¿Kuczysnki ve al indulto como una posibilidad de poder gobernar?

El gobierno calcula así: ¿Quién está contra el indulto? El Frente Amplio y los de Nuevo Perú. ¿Cuántos congresistas son? 20. En Alianza Para el Progreso son más o menos 10 o 15, mientras que los fujimoristas son 70. ¿Te alías con 70 o con 30? (...) Vamos a ver si funciona el cálculo de Kuczynski, porque confiar en el fujimorismo es exponerse a que te muerdan la mano.