Sexualidad

Arte menstrual: las artistas que utilizan su sangre para luchar contra el machismo desde sus obras

En distintas partes del mundo, son muchos los cuerpos menstruantes que, a través de distintos lenguajes artísticos, hacen que lo íntimo trascienda al estigma que la sociedad tiene sobre la menstruación.

De izquierda a derecha las obras de Sarah Levy y Zanele Muholi. Foto: Sarah Levy / arte y ccultura visual México
De izquierda a derecha las obras de Sarah Levy y Zanele Muholi. Foto: Sarah Levy / arte y ccultura visual México
Alda Bernaola

Menstruar forma parte de la naturaleza sexual de las mujeres y disidencias. Aunque, por mucho tiempo, una sociedad machista ha estigmatizado e intentado ocultar los fluidos de muchas personas, existen artistas que no le temen a la opresión ni a los prejuicios. En la siguiente nota, conoce la obra de distintas sensibilidades que, a través del arte, buscan visibilizar esa intimidad rojiza y ancestral de la que poco o nada se quiere hablar.

L’Orangelis Thomas Negrón

La preocupación y falta de información sobre el Virus de Inmunodeficiencia Adquirida (VIH) empujaron a la artista puertorriqueña a ir mas allá del estigma. La activista fue consciente de que su sangre también podía salir de una copa menstrual para comenzar a expresarse. Y así, con sus revoluciones gráficas y enrojecidas, L’Orangelis decidió pintar para vivir.

L'Orangelis Thomas en su muestra 'Cíclica'. Foto: L'Orangelis Thomas

En mayo del 2021, la pintora afrocaribeña puso en marcha Cíclica, una muestra colectiva que le permitió exponer cuatro de sus creaciones. Para Thomas Negrón, crear con su menstruación seropositiva no solo repercute en la percepción de las personas que ven su obra, sino que se convierte en un “proceso de emancipación, exploración, apoderamiento, de conexión, de romper con los estigmas y los prejuicios”.

“Romper con la vergüenza impuesta sobre nuestra cuerpa y nuestra menstruación es lo más revolucionario que podemos hacer“, sostuvo L’Orangelis para un medio feminista en Puerto Rico. Y vaya que su obra así lo demuestra.

Zanele Muholi

Con la serie de imágenes Isilumo Siyaluma (2006), que en zulú significa “dolor de los dolores menstruales”, la artista retrata con su propia sangre a aquellos cuerpos menstruantes que sobrevivieron a la misoginia, a la violencia física, psicológica, sexual y a crímenes de odio por ser negras y lesbianas. En declaraciones que recoge el medio M-Arte y Cultura visual, Muholi utiliza su periodo como “vehículo y medio para expresar y reducir la pena y pérdida” que siente cuando se entera que muchos hombres intentan someter a sus compañeras a violaciones por su orientación sexual.

‘Isilumo Siyaluma’ quiere decir "dolor de los dolores menstruales" en zulú. Foto: arte y cultura visual México

Sarah Levy

Cuando Donald Trump se exaltaba y realizaba comentarios machistas sobre la menstruación de una reportera que lo cuestionaba dentro de una entrevista, Sarah Levy no pudo sacar de su mente aquella escena. En ese momento, se le ocurrió una idea para darle la vuelta a la misoginia del expresidente de los Estados Unidos.

'Whatever' representa el rostro de Donald Trump con sangre y reivindicación. Foto: Sarah Levy

En el 2015, con la ayuda de un tampón, un pincel y su sangre, la artista norteamericana retrató el rostro furioso del magnate republicano atacando a la periodista Megyn Kelly. Con su obra titulada Whatever, además de subastarla para recaudar fondos dirigidos a los inmigrantes, la creadora se propuso a no permitir que el discurso de Trump “utilizara la menstruación de las mujeres” no solo para evadir una pregunta o cuestión política, sino para “insultar su inteligencia” y la de sus compañeras.

Carina Úbeda

Con Paños (2013), la creadora chilena exhibe una muestra en la que distintos pedazos de algodón cuelgan de un techo, mientras estos contienen frases bordadas que la sociedad piensa cuando ve a alguien menstruar. El material incluye palabras como “Se traspasa”, “Se desecha”, “Se destruye”, entre otras.

'Paños' es una exposición que cuestiona la mirada machista sobre la menstruación. Foto: captura YouTube.

Úbeda resalta que con su obra responde a ese pudor y al pensamiento machista que existe sobre la menstruación. También detalla que, al visibilizar la intimidad de la sangre que brota de ella y que conservó durante cinco años, interpela los prejuicios culturales que oprimen a los cuerpos menstruantes y que, sobre todo, puede lograr que el arte trascienda desde lo personal.

La exposición de Úbeda contiene frases que confrontan al espectador. Foto: heroinas.net

Jen Lewis

Un día, al vaciar su copa menstrual, la artista estadounidense vio restos de sangre en sus dedos. Al instante, su mente se preguntó por qué una sociedad machista considera el periodo como “algo desagradable” y por qué esta ha sido “completamente borrada” del campo visual. Con la ayuda de su pareja, Lewis decidió capturar la caída y el movimiento de su menstruación en distintos escenarios: cada uno es irrepetible y con una técnica propia que demuestra la belleza en el detalle de cada fluido.

Para la artista conceptual, con la serie de fotografías Beauty in blood, pretende terminar con todo el silencio y la negatividad que gira en torno a la menstruación y responderle a la sociedad que la sangre no es un misterio del que alguien deba “avergonzarse o sentir miedo”.

'Algodón de azúcar' también forma parte del proyecto fotográfico de la diseñadora estadounidense Jen Lewis. Foto: Jen Lewis y Rob Lewis

Emma Arvida

En el 2012, la artista sueca radicada Londres supo que podía resignificar la mirada social y cultural de la menstruación desde sus imágenes. A través de fotos donde cada modelo realiza distintas actividades cotidianas mientras no mira a la cámara, la registradora de escenas nos lleva hacia la conexión que implica atender y sentir la sangre menstrual.

Con la serie visual There will be blood, Arvida busca cuestionar los parámetros culturales que existen contra el ciclo menstrual y el temor masculino que recae sobre un proceso que forma parte de la propia sexualidad.

La obra de Arvida destaca por la naturalidad de la menstruación en las situaciones cotidianas. Foto: Emma Arvida