Hildegarda de Bingen, la monja que habló de liberación sexual femenina en la Edad Media

La escritora alemana Anne Lise-Marstrand recupera la historia de Hildegarda de Bingen, nombrada como doctora de la Iglesia en 2012 por el papa Benedicto XVI.

La autora considera a la religiosa como la primera sexóloga. Foto: archivo Mujeres Bacanas
La autora considera a la religiosa como la primera sexóloga. Foto: archivo Mujeres Bacanas
La República

Anne Lise-Marstrand Jorgensen, una escritora alemana, ha plasmado en su nuevo libro la historia de Hildegarda de Bingen, a quien la autora describe como una “monja, santa, escritora, compositora, visionaria, sexóloga, naturista y médica”.

Hildegarda nació en Bermersheim, Alemania, en 1098 y murió a los 81 años —algo muy extraño en la Edad Media— en 1179. Entre las curiosidades que la rodean está la posibilidad de que fuera la primera sexóloga de la historia al haber puesto por escrito la existencia del orgasmo femenino en su libro Causa et Curae.

La también llamada ‘La sibila del Rin’ describió el orgasmo femenino y reseñó que “las mujeres necesitan placer para que la vida íntima fuera positiva, no solo a nivel físico, sino también espiritual”, como recuerda en una entrevista con EFE la autora alemana.

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“Esos escritos fueron un grandísimo aporte en ese momento histórico, que fue tan duro para todos, en especial para las mujeres”, precisa. La escritora recupera la figura de esta santa, que fue nombrada doctora de la Iglesia en 2012 por el papa Benedicto XVI, pero lo hace desde una ficción histórica en la que recupera la parte más familiar y humana de Hildegarda, desde que nace en el seno de una familia noble con ocho hermanos, hasta que muere.

La autora habla de los padres de la monja, que la entregan a los 10 años a la iglesia porque sabían que esta niña, que nació enferma y sobrevivió de forma inesperada, no era como las demás. La religiosa le contaba desde niña que tiene visiones a su madre, quien se da cuenta que la menor puede predecir acontecimientos.

Al entrar al convento de Disibonderberg, un monasterio masculino, se convierte en la asistenta de Jutta von Sponheim, una aspirante a monja de la nobleza local. “No he querido construir una biografía al uso. He querido meterme en ella, ponerme detrás de sus ojos y ver qué pasaba por su mente. Me llamó la atención que una niña que tiene un mundo de palabras, una visión amplia del mundo, no pudiera compartir sus experiencias con otros, que se las reprimieran y que le impusieran el silencio. Tiene que ser muy doloroso, y eso es lo que le pasó”, detalla Anne Lise-Marstrand Jorgensen.

Para la autora, uno de los mayores aportes de Hildegarda es la visión integral que tiene del cuerpo humano. “En la Edad Media cuesta creer que una mujer hablara de la integración del cuerpo, la mente y el alma. Toda esa filosofía de integración y el equilibrio entre la vida personal, profesional e incluso espiritual, y esa mirada hacia dentro, desde la que mirar el mundo, es para mí lo más importante, además de su música y sus visiones”, relata.