Coitocentrismo: no todo en el sexo debería ser penetración

Colocar una práctica como el coito al centro de las relaciones sexuales perpetúa falsos mitos como el que las lesbianas no tienen sexo.

La obligación de penetrar o ser penetrados puede ser causante de problemas sexuales como la eyaculación precoz y el vaginismo. Foto: difusión
La obligación de penetrar o ser penetrados puede ser causante de problemas sexuales como la eyaculación precoz y el vaginismo. Foto: difusión
La República

La penetración es la actividad sexual a la cual se le ha dado mayor importancia durante el sexo durante siglos, debido a que se ha priorizado el placer del hombre sobre el de los cuerpos femeninos, pues menos del 65% de las mujeres alcanza el orgasmo a través de esta práctica según un estudio publicado en Archives of Sexual Behavior.

Diferentes expertos se han preguntado por qué ni siquiera hay un cuestionamiento si las personas quieren penetrar o ser penetradas durante un encuentro sexual, pues esta práctica se suele dar por sentada. Ello es producto del coitocentrismo, término que la sexóloga y psicóloga Cecilia Ce define en Infobae como “una construcción social que ha puesto como escena principal de nuestros encuentros al coito”.

Coito se refiere a la penetración pene/vagina, por lo que, además, refuerza otro de los modelos que giran alrededor del sexo, que es el modelo heteronormativo”; es decir, que solo existen parejas heterosexuales. Por ello, uno de los falsos mitos que se piensan en torno a la sexualidad es que las lesbianas no tienen sexo.

La experta explica que este modelo jerarquiza el coito por encima de la amplia gama de prácticas sexuales, volviendo este acto casi obligatorio para que se considere que se ha llevado a cabo una relación sexual.

El coitocentrismo también construye otro mito como el de la virginidad, pues se vuelve a centrar el coito como protagonista de la sexualidad de las mujeres. “Es una identidad en la que se impone el simple hecho de haber sido penetrado o no haber sido penetrado”, detalla la sexóloga.

Estas preconcepciones marcan los pasos que las personas siguen en sus encuentros sexuales, pese a que las mujeres no siempre alcanzan el orgasmo con el coito.

“Sobreponderar la penetración nos lleva a que desconozcamos o no nos sintamos tan cómodos con el resto de prácticas y actividades que podemos realizar en un encuentro sexual”, explica Cecilia Ce.

La experta considera que es importante visibilizar que tomar el coito como única opción de placer, o principal referencia, genera presiones que pueden causar problemas sexuales como la eyaculación precoz, la disfunción eréctil, la anorgasmia y el vaginismo; así como también reduce las posibilidades de experimentar toda la gama de prácticas sexuales.