La menstruación en tiempos de pandemia y cómo combatir la desinformación sobre el periodo

La República

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19 Jun 2020 | 18:38 h
Los insumos menstruales son artículos esenciales durante la pandemia. Foto: Europa Press.

Durante la crisis sanitaria por COVID-19, las poblaciones vulnerables enfrentan más barreras para acceder a productos de higiene menstrual, asegura el Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA).

Actualmente, aún hay mucha desinformación y tabú acerca de la menstruación, motivo por el que, por ejemplo, niñas y adolescentes faltan a clases por temor y vergüenza a que sus compañeros se burlen si manchan sus uniformes.

De acuerdo al estudio “Retos e Impactos del Manejo de Higiene Menstrual para las Niñas y Adolescentes en el Contexto Escolar”, elaborado por el Instituto de Estudios Peruanos (IEP) y Unicef, encontró que el 37 % de las adolescentes en Perú indica haber faltado al colegio por estar menstruando.

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En ese sentido, el Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA) advierte que las estigmatizaciones y tabús pueden “empeorar” durante la pandemia por el nuevo coronavirus. Por eso, junto a Unicef publicaron una serie de precisiones sobre la menstruación y el COVID-19, a fin de garantizar la salud menstrual y sexual de quienes menstrúan.

1. La menstruación no aumenta la vulnerabilidad de pacientes con COVID-19

Aún hay países donde la menstruación es considerada una enfermedad; sin embargo, es todo lo contrario: es saludable y normal.

En China, por ejemplo, en las redes sociales ha circulado información de que la menstruación aumenta la vulnerabilidad de pacientes con COVID-19. En Tanzania, los rumores sostienen que el periodo menstrual es un síntoma de la enfermedad o que las personas que están menstruando tienen más probabilidades de transmitir la enfermedad.

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Todos estos son solo mitos que han existido desde hace siglos sobre el sangrado menstrual.

2. Los insumos menstruales son artículos esenciales

Para el UNFPA, la paralización económica y la pérdida de vidas podría ocasionar que ciertas comunidades ya no puedan acceder a toallas higiénicas, tampones y otros insumos relacionados con la menstruación. Por ello, hacen hincapié en que todos los Estados deben asegurarse de que estos artículos esenciales sigan estando disponibles.

menstruación y COVID-19. Foto: UNFPA Perú.

3. Profesionales de salud deben tener acceso a suministros de salud menstrual

Según diversos estudios, en el mundo, alrededor del 70 % de la fuerza de trabajo en el sector salud es femenina. Es así que a raíz de la pandemia, muchas de ellas han manifestado sus necesidades de salud menstrual insatisfechas, que podrían afectar su batalla contra el coronavirus.

“Ponerse y quitarse el equipo de protección personal (EPP) previene el cambio rápido de los materiales de higiene menstrual, y esto lleva a las mujeres a sangrar en los trajes de protección, suprimir la menstruación mediante el uso de píldoras anticonceptivas orales, o les hace perder días de trabajo”, explicó recientemente el Unicef.

4. Hospitales y centros de aislamiento deben proporcionar productos de higiene menstrual

Por lo general, las mujeres que se encuentran en hospitales o centros de cuarentena no pueden obtener sus propios productos de higiene menstrual. Por ese motivo, los organismos señalan que los administradores de las instalaciones deben asegurarse de que se disponga de suministros adecuados y, además, de un personal capacitado para atender estos temas.

Ante este panorama, diversas organizaciones vinculadas a la ONU están trabajando para suministrar kits para la menstruación, que contengan artículos de higiene, como jabón y toallas higiénicas, a instalaciones de cuarentena en Yemen, El Salvador y otros países.

5. Personas vulnerables enfrentan más barreras para obtener suministros y cuidados de higiene menstrual

El cierre de las tiendas, incremento de costos de los productos y la gran incertidumbre económica afecta directamente a quienes antes de la emergencia sanitaria por COVID-19 no podían acceder a estos insumos, ya que con estos nuevos factores los desafíos que deben enfrentar son mayores.

En los últimos meses, se han reportado que mujeres migrantes y refugiadas, internas de penales y hombres transexuales están recurriendo al uso de calcetines para absorber la sangre menstrual.

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6. El coronavirus amenaza los derechos y la salud de las personas que menstrúan

La desigualdad de género, la pobreza extrema, las crisis humanitarias y las tradiciones nocivas pueden convertir la menstruación en un período de privación y estigma. “Estas vulnerabilidades solo aumentan en el marco de la pandemia, ya que van disminuyendo el acceso a los servicios e información de salud sexual y reproductiva”, precisa el organismo internacional que aboga por los derechos sexuales y reproductivos.

7. Prevención de la COVID-19 y la salud menstrual van de la mano

Los servicios de agua, saneamiento e higiene son esenciales tanto para la higiene menstrual como para la prevención de la COVID-19. Sin embargo, los esfuerzos por prestar estos servicios están siendo perjudicados.

Los servicios de agua y saneamiento en situaciones de emergencia podrían verse amenazados por la escasez de personal y recursos de mantenimiento, plantea el Unicef.

8. La información sobre la salud e higiene menstrual ha sido interrumpida por la pandemia

A raíz de la cuarentena por coronavirus, son menos las posibilidades de las niñas y adolescentes de que reciban información sobre el periodo menstrual porque los colegios y centros de salud no priorizan ahora este tema.

Además, las mujeres tienen menos probabilidades de tener fuentes de información alternativas, debido a su menor acceso a internet y a alfabetización.

9. Los ritos menstruales nocivos están aumentando la vulnerabilidad durante la pandemia

Los tabús y las tradiciones menstruales nocivas conducen a la exclusión y vulnerabilidad incluso en circunstancias normales. Por ello, el UNFPA no duda en decir que, durante la pandemia, esta situación podría empeorar, ya que algunas tradiciones exigen que las personas menstruantes permanezcan en cabañas menstruales o en hogares de familiares, prácticas que podrían afectar el distanciamiento social.

En otros países, se les dice a las mujeres que su menstruación contamina las fuentes de agua o los inodoros o incluso, les prohíben que se laven o se toquen los genitales

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