Entre las ansias y el temor de volver al trabajo presencial: ¿cómo afecta el retorno de labores a la salud mental?

Gloria Purizaca

gloria.purizaca@glr.pe ahorasoymedusa

31 Jul 2020 | 19:01 h
El temor a contraer la COVID-19 en el transporte público es de las principales preocupaciones para quienes regresan al trabajo presencial. Pese a ello, este retorno podría traer beneficios en la salud mental. (Foto: Composición/La República)
El temor a contraer la COVID-19 en el transporte público es de las principales preocupaciones para quienes regresan al trabajo presencial. Pese a ello, este retorno podría traer beneficios en la salud mental. (Foto: Composición/La República)

El temor a contraer la COVID-19 y la incertidumbre laboral conforman el cóctel de ideas que más preocupa a los trabajadores a nivel psicológico al retomar el trabajo presencial, según expertos.

La reanudación de los empleos es parte de la reactivación económica y el fin de la cuarentena. Tras casi cuatro meses de la adaptación al teletrabajo, el regreso a los trabajos presenciales puede afectar de diferentes maneras a en la salud mental.

En diálogo con La República, cuatro especialistas analizan el posible impacto a nivel psicológico del retorno al trabajo presencial.

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Coronavirus, ansiedad y estrés

La principal preocupación de los trabajadores al volver, a lo que alguna vez fue la normalidad, es contagiarse con el coronavirus, declaró Martha Paredes, psicóloga clínica del Instituto de Terapia Racional Emotiva (ITRE).

“Hay dos escenarios: aquellos que estén entusiasmados con la idea de regresar y los que, inclusive, puedan estar mas preocupados y ansiosos que durante el tiempo de confinamiento”, relata la especialista, pues ahora estas personas tendrán que exponerse al riesgo de contraer la enfermedad que “antes podían controlar de cierta manera al mantenerse en casa”.

El temor a contagiarse en el transporte público es una potencial fuente de ansiedad y culpa, de acuerdo a la especialista. (Foto: La República/Flavio Matos)

A ello se le suma que muchos trabajadores deberán retomar sus labores tras perder a un ser querido por la COVID-19, otros tienen la tarea de gestionar el cuidado de sus hijos, quienes vienen cumpliendo la educación escolar a distancia; y, sobre todo, están aquellos atemorizados de utilizar el transporte público, potencial foco de contagio.

“No podemos anticipar cuales serán los diferentes tipos de respuesta conductual o emocional de quienes retornen al trabajo presencial, pero sí estamos seguros que esta situación, por el simple hecho de ser diferente y que viene con un factor de riesgo para la salud, generará muchas demandas de adaptación”. Justamente, es esa incertidumbre lo que ocasiona cuadros de ansiedad.

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El deseo de volver a la “normalidad”

Sin embargo, el grupo de personas que retornan al trabajo presencial y a la vez se ven afectadas negativamente a nivel psicológico puede ser reducido, auguran Lennia Matos, psicóloga especializada en Recursos Humanos, y Rafael Gargurevich, doctor en psicología y docente de la Pontificia Universidad Católica del Perú.

El especialista señala que la incertidumbre puede aparecer por la falta de claridad con los trabajadores en cuanto a los protocolos. “Hay mucha gente que se va a sentir perdida y eso tiene un precio en la psicología: trae inseguridades”.

“En muchos casos, las personas no cuentan con un espacio adecuado para realizar el teletrabajo: de pronto no tienen la tecnología que necesitan para abastecer a ellos y su familia, o los espacios tampoco son buenos. Entonces, si se da todo esto, volver podría significar un alivio”, comenta Matos.

El porcentaje que se ha sentido mal durante el encierro, puede tener serias dificultades interpersonales como llevarse mal con sus compañeros de trabajo o decidir reducir no solo el contacto físico, sino también el visual (Foto: Composición/AFP)

Explica que, bajo la teoría motivacional, son tres las necesidades psicológicas que tenemos las personas: sentirnos autónomos, competentes y relacionarnos con los demás. Áreas que, justamente, se han visto afectadas por la cuarentena obligatoria. “Si yo tenía un ambiente favorable, el espacio de trabajo es vital, y retomarlo también”.

Otro aspecto importante que comenta Gargurevich es cómo se ha pasado la cuarentena. “En los casos más severos [del impacto de esta en la salud mental], han surgido los síntomas de estrés post traumático, y eso también impacta la forma en la que regresas. Pero me parece imposible que alguien no quiera regresar al trabajo”.

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“Cuídate, cuídame, cuidémonos”

Agustín Espinoza, doctor en Psicología Social, declara que, si se analiza desde una perspectiva de políticas públicas, el problema está “en cómo las personas manejan la información sobre el propio cuidado”.

“No todos tienen la lógica del autocuidado para el retorno, ya sea al trabajo o a la esfera pública en general. Hay quienes niegan la enfermedad o piensan que no les va a pasar nada”, cuenta el experto. Ello, a pesar de ser un mecanismo de protección contra la ansiedad y estrés que produce el virus, también produce un cúmulo de problemas.

“Es importante que la gente sea consciente de que tiene una capacidad de controlar y prevenir los contagios si aprende un conjunto de pautas de comportamiento socialmente responsable”, como el distanciamiento social, el uso de mascarilla o las pautas de higiene en los espacios laborales.

Sin embargo, el psicólogo acota que hay un problema en la apertura de los centros de labores, “justamente por los niveles de informalidad en dichos espacios” que son resultado de la fragilidad institucional del Perú.

Pero Espinoza asegura que, a pesar de ello, es posible volver a la esfera pública de manera colectiva y solidaria. “Lo que se tiene que trabajar ahora es un sentido de autoeficacia, que depende de nosotros, el cuidado mío y de la sociedad”.

“Cuídate, cuídame, cuidémonos”, dice Lenia Matos, pues afirma que es la única manera de volver al trabajo y sentirse bien por desarrollar esta parte de la vida profesional.