Várices: la importancia de un buen diagnóstico para su tratamiento

Edgar Gamboa
17 05 2019 | 08:31h

Es una de las enfermedades del sistema circulatorio más comunes. Cerca del 80% de adultos mayores las padecen. No se curan, pero pueden tratarse de manera adecuada si el diagnóstico es acertado.

Venas que sobresalen o dibujan figuras indescifrables en las piernas, moretones, hormigueo, escozor, piel oscurecida y reseca, inflamación e incluso úlceras. Las várices se manifiestan de diversas maneras, pero algunas veces pueden ser imperceptibles.

En el mundo, cerca del 80% de personas mayores de sesenta años sufren de esta enfermedad, y aunque los estudios demuestran que en las mujeres se presenta a menor edad y con más frecuencia, la población masculina no está libre de padecerla.

¿Pero qué son exactamente las várices? La comunidad médica las define como una dilatación de las venas en las piernas, que provoca insuficiencia circulatoria: la sangre que debe regresar al corazón, en contra de la gravedad, se estanca. De ahí los síntomas antes descritos, como la coloración oscura de la piel o las famosas “arañitas”.

Pero si bien en la mayoría de casos las venas varicosas sólo significan una preocupación estética, algunas veces pueden complicarse al punto de causar calambres, dolores intensos y hasta úlceras, que en personas mayores representan un verdadero martirio.

Un buen diagnóstico

Para el cirujano cardiovascular Wernher Cuya Ochoa, especialista en el tratamiento de esta dolencia, lo importante es tener un diagnóstico preciso. “Muchas veces las personas solo prestan atención a las várices que se ven, pero esas no son las que causan complicaciones, son sólo un problema estético”, comenta.

Explica que son las mal llamadas “várices internas”, o várices secundarias para ser precisos, las que representan un riesgo para la calidad de vida de quien las padece. Por ello, lo más recomendable es una evaluación con ultrasonidos para verificar el estado de las venas y decidir qué tratamiento utilizar.

“Por medio de la eco-doppler (ecografía en la pierna) vemos si es necesario el tratamiento con láser o radiofrecuencia. En algunos casos, los más graves, también se puede recurrir a la cirugía. Hay, sin embargo, otro método que es la escleroterapia, que se usa más con fines estéticos”, señala.

Finalmente, Cuya recomienda darle la importancia debida al diagnóstico de las várices para descartar otros problemas más graves como la trombosis, la insuficiencia venosa profunda e incluso la celulitis.

“Imagina una úlcera varicosa, que no mata ni afecta gravemente la salud, pero en una persona mayor le impide desplazarse y llevar su vida con normalidad, y no sólo eso, debido a la herida abierta podría contraer alguna infección grave”, advierte.