Udima refugio de vida silvestre

Sobre los 2.800 msnm, en sus bosques húmedos descansa la reserva acuífera de los valles Chancay y Zaña, en Lambayeque, pero además esconde 70 complejos arqueológicos, destacando las ruinas de Poro Poro.

Por: Antonio Bazán Chero.

Udima estuvo lejano e indiferente a los peruanos desde la década de los 70 en que fue arrancado de la sombra por una expedición de arqueólogos del Museo Brünning, de Lambayeque, del que formaban parte un joven Walter Alva y su desaparecida esposa Susana Meneses.

Casi 40 años después, el 21 de julio del 2011, el Ministerio del Ambiente mediante Decreto Supremo N° 020-2011 decretó la categorización definitiva de la zona reservada de Udima como Refugio de Vida Silvestre. Pero este territorio, cuya extensión alcanza las 12.183.20 hectáreas, y ubicado en los límites de Lambayeque (30%) y Cajamarca (70%), es en realidad un bosque nublado o húmedo, que alberga 70 sitios arqueológicos de diferentes culturas, resaltando la Chavín, además de 41 especies endémicas de plantas (únicas en el mundo), 11 especies endémicas de aves, 3 especies endémicas de mamíferos, 2 especies endémicas de anfibios, 2 especies endémicas de peces y especies nuevas para la ciencia aún por determinar, como mariposas nocturnas.

En Udima la comunidad celebró por partida doble entre el 26 y 30 de julio, y es que tenía razones de sobra para hacerlo, pues la ardua lucha iniciada en el 2007 por unos lugareños encabezados por Lorena Huamán y apoyada por Fernando Angulo y Aníbal Calderos, y las gerencias de Recursos Naturales de los gobiernos de Lambayeque y Cajamarca, finalmente alcanzó una de sus primeras metas, que es lograr la participación directa del Estado para preservar la reserva acuífera de las cuencas de Lambayeque.

“En Udima se producen las lluvias que alimentan a los ríos de las cuencas de los valles Zaña y Chancay, recurso que nace en este ecosistema y es utilizado para consumo humano y labores agrícolas”, detalló Huamán, para hablar luego de la necesidad de cuidar los bosques amenazados por la tala ilegal y las concesiones mineras.

Walter Alva volvió sus ojos a Udima hace cinco años y con el apoyo de los comuneros de Udima, logró que el ministro del Ambiente, Antonio Brack, visitara este bosque húmedo en el 2010, y se enamorara del lugar y de sus riquezas naturales y arqueológicas. Brack se convirtió en el aliado que Udima necesitaba. Fue él, durante su recorrido, quien descubrió la existencia de sangre de drago en el lugar.

Alva sostiene que Udima constituye un relicto arqueológico, detallando la existencia del yacimiento arqueológico de Poro Poro (ver Andares del 26 de septiembre del 2009), con sus monumentales estructuras de piedra que podrían cambiar todo lo que sabemos sobre el origen de la civilización en esa zona del Perú.

Estos recintos arqueológicos, de lograr su puesta en valor, se proyectan como un nuevo circuito turístico. Solo así Udima dejará de ser un poblado olvidado pues la calidad de vida de los comuneros, agrupados en trece caseríos, mejorará con el proyecto de ecoturismo por el que apuestan a mediano plazo, así como el manejo responsable de sus recursos naturales.

Cajamarca, a través de su presidente regional, Gregorio Santos, ha comprometido una partida complementaria para Udima, y solo falta el compromiso de su homólogo lambayecano, Humberto Acuña, para iniciar una investigación que permita revelar los secretos de estos templos incas y preíncas, con sus plazas ceremoniales y sus altares pétreos rodeados de un paisaje único en su género.

“La idea es revalorar el lugar, construir un albergue, un centro de información, pero también iniciar las excavaciones para conocer más de esta arquitectura de piedra y convertirla en un atractivo turístico”, comenta Walter Alva, confiado –también– de ganar la siguiente batalla, al igual que Huamán y los comuneros.

El Dato

¿Cómo llegar? Existen dos rutas para llegar a Udima. La primera, saliendo de Chiclayo, se debe ir hacia Oyotún, Monte Seco, y Udima. Pero al transitar por el valle Chancay, la segunda ruta, se parte de Chiclayo, Chongoyape, Catache (Cajamarca) y Udima. Actualmente el acceso es en vehículos en un camino de cinco horas partiendo desde Chiclayo.

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