Una tarea compleja

Rosa Palacios
17 Nov 2019 | 5:10 h

Esta elección atípica, sin candidaturas presidenciales, ofrece una estupenda oportunidad para educar a los electores en la forma en que nuestro sistema construye un Congreso. Tomemos las cifras del referéndum del 2018 para entender la magnitud del proceso. Hace casi un año, en esa elección, el padrón de votantes hábiles era de 24,373,821 de electores. Sin embargo, votaron 17,626,323 ciudadanos, haciendo una participación de 72.37%; baja para un país de voto obligatorio. Consideren que en las elecciones del 2016 votaron 18,751, 264 de electores.

Cada pregunta del referéndum constituyó una elección por separado, pero en tres de ellas el número de votos blancos y nulos estuvo alrededor de 1,700,000. Así, votaron válidamente 15,800,000 peruanos. Esta última cifra importa y mucho. Un partido pasará la valla electoral si tiene 5 representantes elegidos en más de una circunscripción electoral o tiene más del 5% del voto válido nacional de toda la elección. Supongamos que en enero vote un poco más de gente (más asistencia y más electores jóvenes que votan por primera vez) y llegamos a 17,000,000 de votos válidos. ¿Cuál es la valla? 850,000 electores. ¿Difícil? Sí, pero no imposible. Si se añade que el JNE va a permitir que los partidos se abstengan de participar sin consecuencia alguna (las reformas no son aplicables aún y se considera que esta no es un “elección general”) es posible que tengamos unos 12 a 15 partidos en la línea final (de los 24 habilitados) y resulten ganadores entre 6 a 8. En el 2016 solo fueron 6 los vencedores.

Pero las elecciones parlamentarias tienen una característica especial. Votamos en distrito múltiple. Cada región es un distrito y cada una de ellas tiene que elegir un número de congresistas. Lima elige 36, Madre de Dios elige 1. En el medio hay distritos electorales de 2, 3, 5 o 7 escaños, dependiendo del número de electores, hasta completar los 130 congresistas. Cada una de esas elecciones depende del voto total nacional (pasar la valla), del voto total local y del voto preferencial. La combinación de estos tres resultados es el que define el resultado final.

Por eso preguntas como, ¿con cuántos votos se elige un congresista?, no tienen una respuesta homogénea. Depende, en primer lugar, del total nacional del partido, luego del total del distrito y finalmente del preferencial. Es un error común creer que el número de votos preferenciales es lo único que define el ingreso al Congreso. No es así. Tomemos el ejemplo de Cajamarca donde Gregorio Santos por Democracia Directa sacó más de 20,000 votos preferenciales. Marco Arana por Frente Amplio tuvo un poco más de 8,000 votos. El primero no llegó al Congreso. ¿Por qué? Porque a pesar de su fortaleza en Cajamarca su partido no pasó la valla nacional. Otro ejemplo. En Lima, Kenji Fujimori obtuvo más de 300,000 votos. Al marcar por su partido, él ayudó a aumentar el número de escaños disponibles para Fuerza Popular. Así Milagros Salazar pudo entrar al Congreso con alrededor de 12,000 votos mientras que Augusto Rey de Acción Popular con 25,000 votos preferenciales quedó fuera.

Por eso, piensen bien antes de marcar por un partido que tiene, además del candidato de su preferencia, otros que le causen disgusto. Les está dando su voto.

“Piensen bien antes de marcar por un partido que tiene, además del candidato de su preferencia, otros que le causen disgusto. Les está dando su voto”.

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