Actualmente es Jefe del Área de Estudios de Opinión del Instituto de Estudios Peruanos (IEP)
Actualmente es Jefe del Área de Estudios de Opinión del Instituto de Estudios Peruanos (IEP)

Esperanza desconfiada

¿Y la gente vota según estas consideraciones o solo es una expresión de buenos deseos?, cuestiona el psicólogo social.

La República
17 Nov 2019 | 3:09 h

Por: Hernán Chaparro - Instituto de Estudios Peruanos

¿Habrá o no mucha distancia entre lo que espera la ciudadanía en las próximas elecciones y lo que encuentre al momento de ir a votar?

¿Cuáles son las expectativas en relación con los futuros congresistas? Se mencionaron principalmente tres cosas: que sean personas preparadas, honestas y que no estén vinculadas a hechos delictivos.

Hemos hecho una diferencia entre las dos formas que tiene la población para entender la honestidad: por un lado, cumplir con lo que se promete (como lo interpreta más del 70% de la población) y, por el otro, no delinquir o robar. La corrupción y el robo se rechazan, pero más aún no llevar a cabo lo ofrecido.

La esperanza no se pierde, aunque ande adolorida y desconfiada. En la mayoría de las regiones del interior, estas dos formas de entender la honestidad (cumplimiento de promesas y no robo) son muchas veces tan o más importantes que la demanda por el nivel de preparación del candidato, que es mayor en Lima.

¿Y la gente vota según estas consideraciones o solo es una expresión de buenos deseos? Hay otros elementos que intervienen, sin duda.

El acto de votar no es un reflejo directo de las expectativas, pero estas cumplen un rol. Hay que ver, entre otros aspectos, la evaluación que hace la gente del conjunto de postulantes (al interior de una lista y entre las diferentes agrupaciones) porque votar por el menos malo es una opción recurrente.

Están, además, las campañas y, sobre todo, cómo evoluciona el clima de opinión electoral, que en la medida que avanza, lleva a que la gente se informe más de las posibilidades existentes.