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Política

Jennie Dador: “El adelanto de elecciones generales es la salida más adecuada para resolver la crisis”

La abogada e integrante de la Coalición Ciudadana explica que apostaron por la gobernabilidad del presidente Castillo, pero que la crisis política ya “cruzó la raya” y es momento de elecciones generales que incluyan reformas políticas y electorales.

Actitud. Dador reclama una ciudadanía que tenga control sobre el representante al que elige. Foto: Marco Cotrina/La República
Actitud. Dador reclama una ciudadanía que tenga control sobre el representante al que elige. Foto: Marco Cotrina/La República
Elizabeth Prado

Jennie Dador señala las razones para que la Coalición Ciudadana haya determinado la necesidad de adelantar las elecciones generales, lo cual incluye al Ejecutivo y al Legislativo. Habla de las normas que tendrían que aprobarse exclusivamente para iniciar el proceso electoral. Y apela al poder de la presión ciudadana para concretarlo.

—El que se vayan todos, Ejecutivo y Legislativo, ¿es la única salida a la crisis que vive el país?

—En la Coalición Ciudadana hemos discutido distintas salidas, pero consideramos que el adelanto de elecciones generales, que incluye Ejecutivo y Legislativo, sería la salida más adecuada en términos constitucionales y en términos de resolver la crisis política. Porque no es solo un Ejecutivo con serias sospechas de corrupción o que ha sido incapaz de conducir adecuadamente las políticas públicas, sino que se tiene un Legislativo deslegitimado que ha legislado en contra de derechos que afectan el principio de no regresividad de derechos humanos de mujeres, niñas, trabajadores, de pueblos indígenas.

—Ambos poderes han perdido credibilidad; sin embargo, ninguno quiere irse.

—Parece que estuvieran en un juego de fuerza donde uno trata de tumbar al otro. Ya encontraron su equilibrio y dicen: “Yo te hago un poquito al costado y tú me haces otro poquito al costado y pasamos piola”. Por eso es importante que la ciudadanía y las distintas organizaciones a nivel nacional empecemos a pronunciarnos. Hemos estado tan desmoralizados con esa idea de que nada va a cambiar o no hay salida.

Poder Ejecutivo y Legislativo registran altos porcentajes de desaprobación ciudadana, según las últimas encuestas. Foto: composición La República

—La idea es apelar a la ciudadanía.

—La idea es reencantar a la ciudadanía porque creemos que la presión ciudadana sí tiene un impacto en el comportamiento político. Sabemos que haciendo sentir nuestra voz en los distintos espacios sí es posible que el Congreso y el Ejecutivo tomen esta decisión. Como ciudadanos tenemos autoría poderosa que hasta ahora no la hemos usado. Somos una sociedad muy golpeada después de la pandemia. Hay hambre como no lo había hace muchos años. Es parte de las organizaciones poder conectar con las necesidades de la población y decir si seguimos acá, estos derechos tampoco van a ser posibles porque no hay quien los atienda.

—Las organizaciones sociales del interior del país tienen una mirada distinta respecto a Pedro Castillo y la vacancia.

—Las dinámicas son diferentes. En el interior todavía funciona el tema identitario. Pero todo lo que ha pasado con los defensores ambientales, con los territorios indígenas, donde actividades como la minería ilegal, la tala ilegal están avanzando sin la protección que se les ofreció, ha hecho que las posturas cambien. Nosotros luego de un proceso largo de debate interno hemos llegado a tomar esta posición. Meses atrás todavía sacamos un comunicado donde le decíamos al presidente Pedro Castillo que gobierne o renuncie. Pero ahora, en nuestra última reunión, nuestra posición es que ya no cabe exigirle al presidente que cumpla. Se cruzó la raya y es momento de decir elecciones generales.

—La oposición utilizó la figura de la incapacidad moral para la vacancia y no funcionó.

—Nadie puede negar que el presidente Castillo, antes de asumir, ya tenía un grupos de opositores dispuestos a vacarlo al día siguiente de que jurara la presidencia. A mucha gente no le gusta que una persona con las características de él, piel oscura, rural, andino, esté en un espacio de poder. Pero, al margen de esas situaciones, el Gobierno ha hecho méritos demostrando su incapacidad para gobernar. Ya no basta su discurso identitario de decir soy rondero, chotano, profesor rural, campesino, cosas que nos parecían una deuda histórica. Pero en el Gobierno se necesita hechos concretos. Es cierto que hay gente de oposición vacadora que quería hacer uso de la figura de incapacidad moral jalándola como un chicle. Eso tampoco es suficiente para justificar y decir: “Vamos a mantenernos en esta situación de crisis generalizada y vamos a vivir así cinco años”.

—Hay quienes sostienen que la vacancia no es la solución porque el elenco que tenemos para elegir no es bueno.

—Hay que mejorar reformas políticas y reformas electorales. Unas tienen que ver con el tipo de régimen que tenemos, con la forma de representación que tenemos en la sociedad, quiénes pueden participar, las barreras que hay que poner o hay que bajarlas. Hay dos cosas importantes: las modificaciones normativas y la arquitectura electoral, política.

—¿Se refiere a los partidos políticos?

—Es un llamado muy potente a las organizaciones políticas, a los movimientos políticos. Podríamos tener una elección donde las barreras para participar sean más bajas, pero sin relajar los requisitos. Es abrir el espectro político para que otros más puedan participar, y siempre haciendo pedagogía ciudadana porque lo que está fallando es que en cada elección aparecen nuevos partidos y luego no hay un ejercicio de rendición de cuentas de los partidos hacia la ciudadanía. Los electores también hemos abandonado nuestra capacidad de vigilancia ciudadana. Necesitamos una ciudadanía que pierda el asco a la política y que tenga control sobre su representante. Es un conjunto de medidas a discutirse para la próxima elección que se convocaría. No son reglas con las que nos vamos a quedar.

—¿Esto dentro de un gobierno de transición?

—Sí. Este Parlamento antes de irse tiene que hacer un trabajo de cara a la ciudadanía, lo que se les está pidiendo a ellos es que hagan un trabajo con un compromiso que les permita gozar de una legitimidad ante sus representados como congresistas que participaron de la transición.