Muerte en el Monumental

Cuatro años después de la muerte de Walter Oyarce, un juzgado debe ratificar o desechar que fue lanzado al vacío por dos hinchas de la 'U'. Primera nota con las claves de uno de los juicios emblemáticos del 2015.

28 Dic 2015 | 23:30 h

La Corte Suprema resolverá en las próximas semanas si avala o modifica la sentencia impuesta a David Sánchez-Manrique y José Luis Roqueconocidos como “Loco David” y “Cholo Payet”—, por asesinar con alevosía a un hincha de Alianza Lima en el estadio Monumental de Universitario. Recibieron 35 años de prisión. La corte decidirá sobre un recurso de nulidad de la defensa de Sánchez-Manrique, que pide absolución por inocencia, y nulidad del juicio por violaciones procesales. En la opinión pública parece no haber dudas de que la víctima fue arrojada al vacío por los sentenciados. Hay, pues, dos preguntas: ¿Son realmente inocentes? ¿Hubo irregularidades durante el proceso? 

EL PALCO C132

A las siete de la noche del 24 de noviembre del 2011 culminó en el Monumental el partido en el que Universitario venció a Alianza Lima. Según la versión del Ministerio Público, basada en testigos presenciales y pericias, cinco hinchas de la 'U', partiendo de la zona oriente del estadio, avanzaron belicosamente hacia los palcos aliancistas, en el nivel C del lado sur. En cada nivel, un pasadizo comunica con las puertas que dan a estos palcos, que tienen dos ambientes: un saloncito superior, con espacio para una TV, alacena y sillas, y una gradería descendiente con tres filas de butacas. La parte inferior de un palco es la más cercana a la cancha de fútbol, y tiene un balcón de vidrio templado de 1.34 metros, lo suficiente para que nadie se caiga ni deje de ver bien el partido desde la primera fila. A los costados, con cierto esfuerzo, es posible pasar de un palco a otro sin subir al pasadizo: hay que saltar sobre una división lateral de cemento de no más de un metro. Según los testigos de la fiscalía, Walter Oyarce hacía esta operación cuando fue empujado al vacío.
 
 
El grupo de principales acusados lo completaba Richard Valverde —llamado también “Negro Ampilio”—, Fabricio Grillo y Jorge Montoya, apodado “Calígula”. Antes del partido habían bebido y hostilizado a aliancistas. La sentencia asume que en el palco C132 el Loco David y el Cholo Payet se enfrentaron a Walter Oyarce. Este, viéndose en minoría, quiso pasar al C130. Estando de espaldas a la cancha de fútbol pasó primero la pierna derecha, apoyado por detrás en la baranda de vidrio templado. Cayó cuando el Cholo Payet le levantó la pierna izquierda y el Loco David lo golpeó en el pecho.

VERSIÓN DE LA PATADA

La decena de acusados por distintos ilícitos reclamó inocencia salvo el Negro Ampilio, quien admitió responsabilidad en el delito contra la paz pública. David Sánchez-Manrique dijo que llegó hasta el lugar del enfrentamiento porque fue provocado por hinchas aliancistas. José Luis Roque admite que junto con Sánchez-Manrique usaron sus correas para pelear en el C132. El Cholo Payet dice que el Loco David se mantuvo en la parte alta del palco y que fue el Negro Ampilio quien empujó a Oyarce. No incriminó a Richard Valverde inicialmente, sino durante el juicio. Esperaba, dijo, que el Negro Ampilio confesara por sí mismo.
 
A su vez, el Negro Ampilio, después de haber negado en dos ocasiones conocer la forma en que cayó Oyarce, incriminó por asesinato al Loco David y al Cholo Payet. Dijo que Oyarce estaba sentado en la baranda de vidrio templado entre los palcos C128 y C130. En esa posición los pies se apoyan en una pequeña saliente y no hay sostén posterior. Desde esta postura, siempre según el Negro Ampilio, Oyarce pateó con la pierna izquierda al Cholo Payet, quien pudo cogerle la otra pierna mientras el Loco David lo empujó hacia atrás golpeándole el pecho. 
 
Es de notar que la versión de Valverde difiere de la de otros testigos del Ministerio Público, para quienes Oyarce, dentro del recinto, quiso ir de un palco a otro pasando una pierna por sobre la división lateral, con la baranda de vidrio detrás. Para la defensa de Sánchez Manrique esto es imposible.

VERSIÓN DE LA EMPUJADA

Los testigos de cargo son cuatro aliancistas que se encontraban en el palco C128, amigos o conocidos de Oyarce, todos hijos de marinos en el retiro, como el padre de la víctima. También habían bebido. Ellos dijeron que luego del partido de fútbol escucharon el ruido de vidrios rotos en los palcos aledaños. Advirtieron que un grupo belicoso de la 'U' estaba en el C132, y que fue Oyarce el primero en ir a su encuentro, deslizándose por la baranda delantera de los palcos. Detrás de Oyarce fue Gonzalo Garcés, uno de los testigos. Estando Oyarce con una pierna en un palco, fue levantada su otra pierna por uno de los agresores, mientras que un segundo lo empuja a la altura del tórax. Ninguno acusa al Negro Ampilio. 
 
Según estos testigos, el atacante que empujó a Oyarce llevaba polo plomo y gorra negra (el Loco David) y quien tomó su pierna usaba una camiseta de la 'U', crema con líneas rojas (el Cholo Payet). La identificación de los agresores fue inicialmente por la vestimenta, no por nombres y apellidos. En sus primeras declaraciones, Garcés no mencionó a ningún atacante con polo plomo como el que llevaba Sánchez-Manrique.
 
Los jueces encontraron verosímiles y coincidentes estas manifestaciones, que fueron base fundamental de la sentencia. En cambio descreyeron de los testimonios de descargo, de los que resaltaron contradicciones. Estas versiones coinciden en sostener que, estando Oyarce parado sobre una saliente de la baranda, de espaldas a la cancha, intenta patear al Cholo Payet, falla y cae por su autoimpulso. Describen diversas formas de la caída. En cuanto a Payet, como ya vimos, su versión es que fue el Negro Ampilio quien empujó a la víctima.

PUNTOS EN DISCUSIÓN

¿Por qué fue Oyarce al encuentro del grupo del Loco David? Según los testigos de cargo, porque quería defender a dos ancianos, dos mujeres y dos niños. Sin embargo, ninguna de estas personas fue identificada ni declaró en el juicio. En la audiencia pública, un abogado de la defensa, Alberto Borea, admitió que existían, pero que ya no estaban en la gradería, donde hubo el enfrentamiento. Para la defensa de Sánchez-Manrique, es esencial demostrar que Oyarce fue a enfrentarse, lo que desvirtuaría otra tesis de la acusación: que se encontraba inerme, en estado de shock, antes de caer. 
 
Según la defensa, la propia declaración de los testigos de parte demuestra que no se hallaba indefenso. Ni en shock, pues quiso aferrarse al vidrio templado antes de caer. Pero la fiscalía se apoyó en pruebas periciales de parte, tanto del antropólogo forense José Pablo Baraybar, cuanto de médicos legistas.  Esta tesis, al ser aceptada por los jueces, permitió que el Loco David y el Cholo Payet fueran condenados a 35 años de prisión por asesinato con alevosía, que tiene una pena mayor a la del asesinato por ferocidad, la acusación inicial. Y también permitió admitir la afirmación de Baraybar –no de otras pericias– de que el cuerpo llevaba tanta fuerza al ser lanzado que, antes de caer al piso, chocó contra un murete situado a 2.40 metros de la línea perpendicular de caída desde el palco. 
 
En el murete no se halló ninguna señal del choque, porque un “cuerpo en shock” no lo permitiría. Las pericias de la defensa, así como los testigos, no fueron tomados en cuenta por los jueces, según la defensa mediando vicios procesales y según la parte civil porque no valían nada. La pulcritud del juicio está en el centro del dilema que resolverá en breve la Corte Suprema de Justicia (Próxima entrega: LA CONDENA DEL LOCO DAVID).
 
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