Cuando la política se debatía a mano: las cartas inéditas de Haya y Mariátegui

Plataforma_glr

administracionweb@glr.pe

18 Nov 2015 | 23:30 h

La Fundación Armando Villanueva del Campo, constituida por los herederos del líder aprista, publica una extraordinaria colección de misivas del periodo auroral del aprismo, un periodo clave en la historia política del país.

Víctor Raúl Haya de la Torre se amaba mucho. El dos de marzo de 1929, durante la polémica que lo enfrentó a José Carlos Mariátegui por el liderazgo de un movimiento revolucionario, Haya escribió desde Berlín a Eudocio Ravines, cuando todavía era su aliado y confidente: "El Perú necesita de tipos hasta físicamente débiles, con muchas mañas y pocos músculos. Un enteco: (Augusto) Leguía, por ejemplo. El país detesta a los gobernantes físicamente fuertes. (...) Quien vaya al Perú muy definidamente perfilado como un hombre fuerte de conciencia, leal y revolucionario, morirá asesinado con alfileres de sombrero de vieja. Menos en la revolución. Un mexicano que había estado en Lima me decía: Ese pecho y esa nariz suyas le hacen daño. Son demasiado fuertes para un país de chatos. (...) Mis mayores adversarios son los que más distan de mí en fuerza física. No se puede perdonar que sea sano y fuerte".
 
 
La carta forma parte de una colección de casi un centenar –en gran parte inédita– que Armando Villanueva del Campo compiló durante varios años para documentar una parte trascendental de la historia política del país. 
 
Las apasionadas, incendiarias e intensas misivas que intercambiaron Haya, Mariátegui y otros actores políticos de la época retratan un proceso que derivó en la fundación del aprismo y del comunismo cuya rivalidad marcó el siglo pasado y que todavía persiste. 
 
Armando Villanueva consiguió terminar el proyecto que incluye la publicación del llamado Libro Rojo, un cuaderno que contiene el acta fundacional de la Alianza Popular Revolucionaria Americana (Apra), el 20 de setiembre de 1930, con la ausencia de Haya, que se encontraba en Europa, exiliado como la mayoría de los líderes apristas. El documento es un registro de las reuniones iniciales del grupo auroral aprista con tendencias izquierdistas que soñaba con la revolución. 
 

La familia de Villanueva, con el respaldo de amigos del veterano líder aprista –que se sumaron a la constitución de la Fundación Armando Villanueva–, reunió esfuerzos para publicar el monumental libro con los facsímiles de las históricas cartas, además del Libro Rojo. Es un documento de valor excepcional que retrata una coyuntura clave en que coincidieron dos ideólogos de indudable influencia.

Línea divisoria

Cuando Haya escribió a Ravines, pretendía convencerlo de que se apartara del círculo de Mariátegui. De hecho, Ravines escribió varias cartas en hojas membretadas de la célula del Apra en París. Pero al final decidió sumarse a la causa de José Carlos Mariátegui, aunque posteriormente lo traicionaría, como hizo con Haya. 
 
Como puede apreciarse en cartas de la época, Haya y Mariátegui hacían política en condiciones deplorables, afrontando limitaciones o graves problemas de salud. El 12 de febrero de 1926, Haya escribió desde Londres a Luis Heysen: "Sufrí dos bronquitis pero estoy mucho mejor. Como tenía en mi habitación estufa de gas y gastaba muchos chelines en calentarme me resfrié por forzosa economía".
 
El 22 de abril de 1928, Mariátegui confió al dirigente aprista Luis Bustamante por qué se encontraba en una lucha agónica: "(En estos momentos atravieso) un periodo de depresión de mi salud y mis fuerzas. A unos meses de estabilización de mi salud, durante los cuales me veo obligado a trabajar excesivamente para compensar el tiempo de interrupción o debilitamiento de mi labor, sigue invariablemente una crisis más o menos sensible y marcada. De julio a agosto pasados estuve muy mal: sufrí un derrame a la articulación, del cual curé después de una punción y unos baños de sol en Chosica. Y a partir de febrero último la articulación ha vuelto a empezar a molestarme. Me he sometido a un tratamiento enérgico; pero parte de este tratamiento es cierto reposo que casi no puedo acordarme". 
 
Por entregarse por entero al trabajo, la salud le pasó la factura a Mariátegui. El 16 de abril de 1930, menos de dos años después de la citada misiva, Mariátegui murió.
 
Esta imagen de Mariátegui dolido y apesadumbrado contrasta con el autorretrato que Haya escribió a Eudocio Ravines, atlético, musculoso y saludable. Sin embargo, el fundador del Apra también encajó privaciones, como se lo confió al propio Ravines, quien ya le había prestado algunos fondos. Literalmente, no tenía ni para enviar una carta al correo.

Pasar el sombrero

"He estado pasando mi primera aguda crisis económica en Berlín y ni para estampillas tuve. Estos momentos son totalmente desagradables pero absolutamente lógicos dentro de la lógica de mi perenne estrechez agudizada por la falta de normalidad en mi vida económica todavía. A pesar de que trabajo mucho, pero mucho, aquí no estamos en América y el trabajo no se paga de inmediato. Unos españoles para quienes escribí artículos dejaron de cumplir. Todo esto ha sido grave para mí. No estoy para morirme de hambre, pero fuera de la comida y de la casa a medias garantizadas me falta para muchas otras cosas. Ojalá ustedes pudieran hacerme un favor de orden personal. Prestarme algo", escribió en tono de queja Haya a Ravines, a quien trataba de "hermano".
 
 
"Yo sé que todavía te debo un dinerillo que fue mi más grande ilusión liquidar. Tú debes acordarte de esto aunque pagué parte o gran parte. En este punto ciertamente no recuerdo haber cancelado esa deuda. A lo mejor tú también lo has olvidado. Pero tú sabes el fondo de mi vida. Yo, desde que salí de Inglaterra en 1927 no he comprado un traje, ni un sombrero ni un par de zapatos.  (...) Te escribo bajo un estado de ánimo desagradable. Estoy enfermo, con bronquitis no seria pero que necesita curarse. Falta dinero", le contó Haya a Ravines. 
 
La situación deplorable en la que Haya y Mariátegui cumplían sus actividades partidarias e intelectuales con el propósito de luchar por las mayorías nacionales debería remover las conciencias de los dirigentes políticos de la actualidad.
 
En la colección aparecen también cartas de líderes notables como Luis Heysen, Carlos Manuel Cox, Manuel Seoane y Serafín del Mar, entre otros, que se suman al debate con denuedo, énfasis y determinación. La disputa, a pesar de los duros adjetivos de Haya a Mariátegui ("El fascismo peruano le hará un monumento a Mariátegui... con pata"; "A Mariátegui lo cogeré por el muñón y lo (...) en toda su fealdad antes de estrellarlo contra su propia porquería"), en ambos grupos que lideraban tenían un punto coincidente, según Armando Villanueva del Campo. Buscaban el cambio en el país con participación popular. 
 
"Personalidades contradictorias y también manos aviesas, impidieron acuerdo entre Víctor Raúl y Mariátegui. Sin embargo, una atenta lectura de las ideas que enfrentaron a ambos pensadores en 1928 es cierto que permite ubicar diferencias, pero no se condicen con la ruptura propiciada por el Amauta (Mariátegui). La originalidad y la adaptación ideológica que se le añadió después, es otra cosa y es otra discusión", afirmó Villanueva en el prólogo que logró terminar en febrero de 2013, poco antes de su partida, el 14 de abril de ese año.
 
El responsable de la compilación y la edición del libro, Javier Landázuri García, también encontró en las cartas que los polemistas en el fondo concordaban en algunos puntos. 
 
"Al leer las cartas que se publican y los contenidos que aluden a José Carlos (Mariátegui), los apristas Heysen, Cox, Seoane, incluso el propio Haya con todo su recelo y advertencias, con diferentes tonos, cercanías y lejanías, se perciben y se reconocen, todos ellos, incluyéndolo a Mariátegui, como parte de un solo movimiento. El uso de la primera persona en plural, el nosotros y nuestro movimiento, es unánime", señala Landázuri. Esto es posible saberlo porque toda carta es una infidencia.

Un proyecto al que Armando Villanueva dedicó sus últimas fuerzas

La publicación de la Fundación Armando Villanueva del Campo comprende la edición facsimilar de APRA, el primer vocero oficial del partido de Víctor Raúl Haya de la Torre que apareció el 12 de octubre de 1930. 
 
 
En el número uno de la revista, el fundador publicó el artículo "¿Qué es el Apra?", en el que plantea "la abolición total del sistema capitalista".  
 
El periodista César Campos, miembro del círculo de amigos de Armando Villanueva que ayudó a cristalizar el proyecto de libro del dirigente aprista, dice que constituye un material histórico que contribuirá al conocimiento de un periodo decisivo en la historia contemporánea del país, a partir de documentos en su mayor parte inéditos. 
 
"Villanueva se propuso con todas las fuerzas que le quedaban culminar un proyecto que tenía mucho tiempo. Recopiló documentos y publicaciones, buscó a sus compañeros para que le recordaran algunos episodios, en fin. Finalmente logró alcanzar la meta que selló con un prólogo. Lamentablemente, no pudo ver publicado el libro", explicó.
 
Además del editor Javier Landázuri García, apoyaron a Villanueva Carlos Roca, Luis Pinillos y el empresario Roque Benavides Ganoza, sobrino de Haya de la Torre.