La campaña del 2016 ofrecerá oportunidad a nuevas candidatas

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18 Abr 2015 | 21:43 h

Isabel Carreño G.

El rol de las mujeres en el espectro político toma mayor presencia  y ahora que se perfilan las candidaturas a Palacio de Gobierno para el 2016 ya no es raro mencionar a Verónika Mendoza, Ana Jara, Marisol Espinoza y Beatriz Merino sumándose a la ya conocida postulación de Keiko Fujimori.

No obstante, esa tendencia no asegura que finalmente esas otras candidaturas femeninas vayan a concretarse, por lo que es interesante saber qué tan factible es que en el Perú se repitan los casos de Argentina y Brasil, que ya tienen presidentas; o lo que ya podría suceder en EE.UU. si se cumple la aspiración de Hillary Clinton.

En el nacionalismo, por ejemplo, tanto Espinoza como Jara han dejado entrever, uno, que hay propuestas de otros partidos para candidatear al sillón presidencial en el caso de la primera; y, dos, que la posibilidad no está descartada.

La vicepresidenta admitió que tiene propuestas de otros partidos, pero que "aún no" piensa presentarse o renunciar a su agrupación. Jara, por su parte, dijo que no le quita el sueño este escenario.

En la izquierda, el nombre de la congresista Verónika Mendoza suena con fuerza casi igual que el de Marco Arana.

También hace un par de años en una entrevista, la exdefensora del Pueblo Beatriz Merino declaró que todavía le faltaba la presidencia.

Para el analista político Santiago Pedraglio, la presencia de candidatas mujeres será inusual en la siguiente contienda electoral. Apunta que en el caso de Keiko ya pasó a una segunda vuelta y que incluso la candidatura de la lideresa del Partido Popular Cristiano (PPC), Lourdes Flores, está vigente.

"Espinoza podría candidatear por Gana Perú o por otra fuerza. Tiene un protagonismo fuerte, al igual que Jara, que es una potencial postulante a la presidencia. Y Verónika Mendoza los es para repetir en el Congreso y tiene proyección", puntualiza.

Sucede que para el Parlamento son posibles las campañas a la reelección de Marisol Pérez Tello o Rosa Mávila; o la postulación de Marisa Glave, Susel Paredes. Incluso se dice que la primera dama, Nadine Heredia, podría encabezar la lista del oficialismo.

Según el Jurado Nacional de Elecciones, en los últimos comicios, del total de autoridades electas, las mujeres apenas alcanzaron el 24.6% a escala regional; en el ámbito municipal la cifra llegó al 24%. Solo una mujer fue electa como presidenta regional en Arequipa de 25 regiones.

La ex regidora Marisa Glave coincide en que hay una participación femenina interesante, pero a nivel de leyes "vamos relativamente abajo". El debate se da, pero no hay confianza en los grupos políticos para apoyar al 100% la alternancia o paridad de género, precisa.

"No hemos logrado equiparar con equidad en el poder", añade. Por ejemplo, en partidos como el PPC existen rumores de postulaciones de Juan Carlos Eguren o Alberto Beingolea, pero no se mencione a Pérez Tello, presidenta de la Comisión Belaunde Lossio.

Para Glave, en la otra acera, una candidatura de izquierda sería muy interesante con Mendoza peleando en las elecciones internas. "Eso pasa por una decisión personal", agrega.

Como se ve, en general el panorama político parece favorable para las mujeres, pero el camino es aún largo. El jefe de Idea Internacional, Percy Medina, refiere que "definitivamente las mujeres han ido ocupando más espacios".

"Esa parece ser una tendencia, felizmente irreversible. Pero la velocidad es muy baja. Vivimos en un entorno patriarcal", expresa al remarcar que hay necesidad de hacer esfuerzos y cambios en las leyes.

Gerardo Távara, secretario general de Transparencia, comparte esa opinión y destaca que desde que se aprobó la Ley de Cuotas, la participación de mujeres en listas de candidatos se duplicó, pero lamenta que la Ley de Alternancia no vaya a ver la luz en corto plazo.

CLAVE

La cuota de la mujer en las listas a elecciones generales, regionales y municipales está contemplada en las leyes 26859, 27683 y 26864, que establecen que para el caso de las listas al Congreso de la República se deben incluir un número no menor del 30% de mujeres o varones. Se replica el porcentaje en los otros casos.