“No vamos a llegar al primer mundo cargando la informalidad” | VIDEO

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20 Mar 2015 | 21:39 h

Rocío Maldonado

La primera mujer en ser presidenta del Consejo de Ministros en el Perú, la primera mujer  Defensora del Pueblo y recientemente la primera mujer peruana en recibir Harvard University Lifetime Achievement Award.  Una reciente encuesta la ubica como presidenciable. La entrevista se realizó antes del fallecimiento de su padre. 

Acaba de ser reconocida con el premio Harvard University Lifetime Achievement Award. ¿Qué significado tiene para usted esta nueva distinción?

Es un premio académico que viene de una universidad considerada la mejor del mundo, a la que me costó muchísimo trabajo llegar. Me tomó 16 años y llegué con una beca.

¿Siempre fue su objetivo estudiar en  Harvard?

No, tenía 10 años cuando un grupo de obispos de Massachusetts visitó mi colegio Santa Rosa, en Lince. Los veía y estaba convencida de que Dios había llegado a mi colegio. Me paré frente a uno de ellos y solo se me ocurrió preguntar qué debía ser cuando fuera grande. Me dijo que si estudiaba letras debía ir a la Universidad de Harvard. Dirigí toda mi vida a lograr algo que era imposible para una estudiante hija de un empleado público y una ama de casa.

Ingresó a una élite…

Sí, a Harvard va la gente de más dinero de EEUU. Tenía muy claro que tendría que acceder a una beca y para eso debía ser la número uno. 

Usted es una de las pocas personas reconocidas por su actividad privada y pública...

Sí, pero este no es un logro individual sino de equipo, de los jóvenes que me acompañaron en la Sunat o en la Defensoría.
Obviamente, también de mis padres.

Alcanzó la más alta aprobación como jefa del Gabinete en el Perú y una reciente encuesta la ubica como presidenciable. ¿Qué reflexión le merece?

Me sorprendí. No soy autoridad hace casi 4 años y fui primera ministra hace 12 años (…) eso me hace sentir muy agradecida y me lleva a pensar que el esfuerzo que hice dejó una huella. La gente lo recuerda y eso, créame, es muy grato.

¿No le hace pensar en la posibilidad de participar en los próximos comicios generales?

Creo que hace pensar a otros, más que a mí, en esa posibilidad. Creo que permanentemente están pensándolo y permanentemente me lo están preguntando.

Hay acercamientos entonces…

Bueno, siempre hay cantos de sirenas.

¿De dónde vienen esos cantos?

Prefiero no decirlo.

¿De varios partidos?

De diferentes lugares del espectro político por  así decirlo.

¿Y la quieren como cabeza de lista o para ser parte de una plancha presidencial?

¿Cómo me quieren? No sé. Creo que soy objeto de sus deseos (risas). Pero sí debo decir que yo sirvo a mi país, como siempre he dicho, desde donde estoy. Soy una persona que todavía tiene energías para seguir trabajando y sirviendo. En segundo lugar hay muchas cosas por hacer en el país. Hemos avanzado, somos un ejemplo de resiliencia mundial, hemos superado las siete plagas; pero ni remotamente estamos donde deberíamos estar. 

Falta mucho aún....

Sí, eso hay que tenerlo bien claro porque la complacencia es la peor compañía de los servidores públicos (…) es muy clara la insatisfacción ciudadana con el Estado. Mire usted las encuestas sobre qué piensa el ciudadano promedio de su Poder Ejecutivo, del Congreso o del  Ministerio Público. 

Pero parece que la clase política no se da cuenta…

Porque vive en una especie de burbuja donde la complacencia es el modus operandi. Se dicen los unos a los otros lo bien que estamos, excepto que su cliente, el ciudadano, no tiene la misma opinión. No es posible que después de años de crecimiento económico sigamos con una enorme mayoría en la informalidad. No vamos a llegar al primer mundo cargando esa informalidad.

La corrupción también es un gran problema...

Es un tema transversal  terrible, y se da en todos los niveles de gobierno. Mire el caso Áncash. ¿Quién cree que tenemos un buen estado cuando el dinero de los ciudadanos es utilizado para beneficios personales?

¿En qué fallan las autoridades del Estado y del gobierno?

Autocrítica. Deberían estarse flagelando todos los días porque no tienen ni 20% de aprobación. Deberían levantarse todas la mañanas y preguntarse qué están haciendo mal. Los ciudadanos tienen una enorme sabiduría que nunca debe ser despreciada ni subestimada. 

Mirando al 2016, para algunos el escenario es desalentador. El psicoanalista Jorge Bruce no descartó que terminemos votando por el mal menor.

Yo no tengo ese pesimismo.

Las encuestas muestran las misma caras: Alan, Keiko, PPK...

El elenco estable...

¿Qué se puede hacer ante eso?

Bueno, hay que convencer al elenco estable de que tiene que modernizar sus propuestas y sus equipos.

¿Cree posible que el Apra no apueste por Alan García y el fujimorismo por Keiko?

No es cuestión de una persona. El ciclo de las individualidades quedó atrás, ahora estamos en el ciclo de los equipos.

¿No se animaría a liderar un equipo?

Soy una persona muy realista  y reformar y cambiar el Perú no es tarea de una persona, sino de una enorme organización liderada por la persona correcta con principios, valores, honestidad y austeridad. No sé... en eso de la futurología no soy muy buena.

De otro lado, se generó una polémica por el proyecto de Unión Civil. ¿Cuál es su posición?

Quiero recordar que fue la Defensoría del Pueblo, durante mi gestión, la primera entidad del Estado que hizo una campaña contra la discriminación racial.  Y creo que utilizar argumentos violentos y la religión no se vale para sustentar insultos, violencia y ser homofóbicos (...), pero también me gustaría ver marchar por las calles en contra de la discriminación contra indígenas o discapacitados. Toda discriminación es abominable. 

De otro lado, como presidenta de la SPH qué piensa de los cuestionamientos a que Petroperú vuelva a la producción petrolera?

El negocio del petróleo en el mundo es de empresas públicas. De las 25 empresas petroleras más grandes, 18 son publicas. El sector privado acompaña al sector público por la dimensión de la inversión. En el Perú operan empresas públicas de Argelia, China, Colombia o Korea. Entonces por qué no podría operar una empresa pública en nuestro país. Qué es lo que está en la base de esta disputa; pues el mal uso, que en un tiempo se dio, de los recursos de  Petroperú. Otros países en situaciones similares llevaron a la modernidad a sus empresas públicas incorporando prácticas corporativas de primer nivel. ¿Eso ha sucedido aquí? Hasta ahora no. Un debate sobre este asunto debe ser precedido por la modernización real de Petroperú.