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José Cueto Aservi: “Nos hemos metido en el dormitorio del ‘camarada José’”

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El jefe del Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas, almirante José Cueto Aservi, evalúa la guerra contra Sendero Luminoso en el Vraem y cree que pese a las bajas se ha avanzado, aunque no puede asegurar cuándo se cantará victoria.Balance.

Ángel Páez.

“Cada vez que nuestras tropas sufren bajas nos preguntan por qué estamos perdiendo la guerra, pero cuando no sucede nada en la zona de conflicto no nos preguntan si la estamos ganando. Lo que puedo decir es que estamos empeñados en conquistar la victoria. Y eso no se alcanzará mañana”, explica el jefe del Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas, almirante José Cueto Aservi.

De manera inesperada, Cueto asumió funciones el 21 de mayo, después del fracaso de la Operación Libertad, en la selva cusqueña, que le costó el puesto al general de división EP Luis Howell Ballena. Al asumir funciones como jefe de Estado el 28 de julio del 2011, Ollanta Humala mantuvo en el cargo a Howell, bajo la promesa de que juntos izarían la bandera en Vizcatán, Valle de los Ríos Apurímac, Ene y Mantaro (Vraem), en un acto simbólico de triunfo sobre los terroristas dirigidos por el “camarada José”. Lo que pasó después del secuestro de 36 trabajadores de Camisea en La Convención hizo trizas la promesa.

–¿Usted le ha prometido al presidente Humala izar la bandera en Vizcatán? –preguntamos al almirante Cueto.

–No. Él ha sido militar y participó en la guerra contra el terrorismo. Sabe lo que significa. La victoria no se define en función de fechas, sino de la eficacia de una estrategia. Y puedo asegurar que la estrategia está dando sus frutos. Pero yo hablo del aspecto militar, que es uno de los cuatro ejes de la estrategia. Los otros son los aspectos social, económico y político. Yo respondo por la parte militar –indicó.


El 4 de julio una fuerza de agentes especiales de la policía antidrogas y antiterrorista desmanteló un campamento senderista en el distrito de San Martín de Pangoa, en Satipo. Además del rescate de una decena de niños, fueron arrestados once subversivos. El lugar era frecuentado por los principales líderes de la agrupación del “camarada José”. La Operación Albergue, como se le denominó, se ejecutó en coordinación con el Comando Conjunto. Según Cueto, el operativo fue resultado de un trabajo de inteligencia hasta hoy inédito.

EXPERIENCIA ENEMIGA

“Hemos avanzado en inteligencia, algo fundamental en este tipo de guerras, pero aún falta mucho. Y no solo se trata de inteligencia humana, sino también tecnológica. Antes no existía inteligencia en el Vraem. Era desalentador. Ahora reforzamos lo que hemos alcanzado. En esa línea se debe inscribir la Operación Albergue. Por primera vez entramos en el dormitorio del ‘camarada José’. Ahora se debe ser muy inseguro”, explicó Cueto.

Pero lo que impacta en la población son los muertos en hostigamientos a las bases contraterroristas y las emboscadas a patrullas. El ataque del miércoles 15 de agosto a dos patrullas de la base de Mazángaro, en Satipo, sacudió a la opinión pública particularmente porque la mayoría de las víctimas eran del Servicio Militar Voluntario (SMV). “Carne de cañón”, titularon a algunos medios de comunicación. Los críticos reclaman que vayan a la lucha efectivos profesionales de la guerra y no reclutas.

–¿Cuántos años de experiencia tienen los terroristas del Vraem? –preguntamos.

–Al menos unos 20 años

–contesta Cueto.

–¿Eso es una desventaja?

–Conocen mucho más el terreno. Varios son jóvenes, criados y formados desde niños en campamentos terroristas.

–¿Y el promedio de experiencia de los efectivos de las Fuerzas Armadas?

–Como mínimo, un año. Esa es la realidad.


MUERTOS NO CONTADOS

Luego Cueto anotó: “Cuando visité en el hospital a los efectivos heridos en el Vraem, los encontré muy afectados por las publicaciones y críticas que cuestionaban su valor y su profesionalismo. ‘Nos llaman carne de cañón, eso nos duele’, me decían. Algunos me aseguraron que ni bien se recuperen de sus dolencias, inmediatamente volverán a sus puestos para continuar luchando. Ellos tienen la moral en alto, pero no comprenden por qué desde la ciudadanía reciben solo críticas y no reconocen, o lo que es peor, desconocen su sacrificio. Hay que ir al Vraem para comprenderlo”.

Le decimos al almirante que la mayor parte de noticias que provienen del Vraem son de hostigamientos y emboscadas, efectivos volados por minas caseras o asesinados por francotiradores. Él responde que el Comando Conjunto ha difundido quiénes son los cabecillas y pedido a los pobladores que informen sobre el paradero de estos, pero hasta hoy ninguno de los hermanos Víctor, Jorge y Quispe Palomino, de cuyas actividades terroristas se conocen en el Vraem al menos desde el 2000, ni tampoco algunos miembros de su cúpula han sido atrapados.

–Ellos han tenido bajas y heridos, lo sabemos, pero no podemos demostrarlo –refirió.

–¿Cómo lo saben? –replicamos.

–Porque a veces escuchamos sus comunicaciones. Eso es parte de un trabajo de inteligencia sobre el que no puedo ofrecer detalles. Pero hablan de sus muertos y de sus heridos. Como parte de su estrategia, ocultan los cadáveres. Es imposible que no haya muerto ninguno.

–¿Y han tenido bajas en el enfrentamiento en Mazángaro?

–Por inteligencia sabemos plenamente que sí.


Otra gran desventaja es la población del Vraem. Tratándose de una de las zonas de producción de hoja de coca y de cocaína, donde se ha instalado una economía del narcotráfico, los pobladores consideran como enemigos a las fuerzas del orden porque representan el fin del negocio de la droga. Por eso simpatizan o respaldan a los terroristas, porque actúan como el brazo armado del narcotráfico, del que depende su subsistencia. Por eso, cada vez que las fuerzas del orden decomisan droga, automáticamente Sendero Luminoso ataca en alguna parte del Vraem. Hay una evidente relación causa y efecto.

“Antes de lo sucedido en Mazángaro hubo incautaciones de droga en el Vraem. Eso es cierto. Es difícil diferenciar la línea divisoria entre narcotráfico y terrorismo. Por eso consideramos que la guerra contra el terrorismo debe ir paralela a la lucha contra el narcotráfico porque están íntimamente conectados. Al golpear al terrorismo, se golpea al narcotráfico, y al golpear al narcotráfico se golpea al terrorismo”, explicó Cueto.

El jefe del Comando Conjunto espera que después de la delegación de facultades que ha recibido el Ejecutivo, entre las que se la encuentra definir los ámbitos de acción de los institutos castrenses, se precisen las funciones de las Fuerzas Armadas. Es un aspecto vital porque los militares tienen restricciones para enfrentar a las organizaciones criminales dedicadas al narcotráfico.

YA SUMARON 40 BASES EN EL VRAEM

En la actualidad se encuentran en plena actividad 40 bases contraterroristas a lo largo y ancho del Vraem, una cifra superior a la que existía hace cinco años, lo que demuestra que las Fuerzas Armadas han acrecentado su presencia en la zona en la que se desplazan los terroristas del “camarada José”.

“Antes tampoco había bases fluviales, y dentro de poco la Marina va a instalar una más sobre el río Ene, con la finalidad de controlar el flujo de insumos químicos, drogas y armas de los narcoterroristas”, señaló el almirante José Cueto.

Sorprendentemente, las Fuerzas Armadas tienen para este año una asignación de 96,8 millones de soles para financiar la construcción de más bases contraterroristas en el Vraem, reforzar el sistema de comunicaciones y la inteligencia electrónica, además de la adquisición de logística para mejorar la acción de las tropas.

“Si hay un dinero y no lo usas, eso afecta”, reconoció el almirante Cueto. “Necesitamos que el Estado mejore el sistema de gasto, especialmente cuando se trata de recursos destinados a una zona de emergencia. El sistema es muy engorroso”, afirmó.