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El campamento senderista era estratégico para “José”

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La “Operación Albergue” se inició a las 9:30 de la noche del 30 de junio, con el desplazamiento de dos patrullas de agentes de la policía antinarcóticos hacia la comunidad nativa de Shora.A fondo.

Ángel Páez.
Doris Aguirre.


La "Operación Albergue" se llamó así porque el equipo de inteligencia de la policía antiterrorista y antinarcóticos que organizó el plan descubrió que el campamento terrorista  en San Martín de Pangoa era destinado a la formación ideológica y militar de menores de edad, con el propósito de forjar una nueva generación de subversivos preparada para reemplazar a los actuales "mandos" y continúen con la llamada "guerra popular".

"El objetivo escogido no era cualquiera. Se trataba de un campamento donde vivían los hijos de algunos dirigentes y combatientes senderistas, a quienes se ideologizaba y adiestraba durante todo el día para convertirlos en terroristas. Era un albergue estratégico", informaron a La República fuentes de la policía antiterrorista (Dircote) y de la policía antinarcóticos (Dirandro) que participaron en la operación del jueves cinco de julio, cerca de la comunidad nativa de Shora, en el distrito de San Martín de Pangoa (Satipo, Junín).

La ejecución de la “Operación Albergue” comenzó a las nueve y media de la noche del 30 de junio cuando helicópteros del Ejército Mi-17 insertaron dos patrullas de agentes antidrogas en las proximidades de la comunidad de Shora: la primera tenía el nombre clave de “Aquiles” y la segunda, “Tony”.

El primero de julio, mientras la patrulla “Tony” se acercaba hacia el objetivo, los componentes de la patrulla “Aquiles” ingresaron a la comunidad de Shora para efectuar una operación de acción cívica, con el fin de engañar y distraer a los informantes de los terroristas.

BLANCO CERCANO

Una vez de haber cumplido su misión en Shora, la patrulla “Aquiles” se dirigió hacia la base contraterrorista de Alto Chichireni, con la finalidad de que los senderistas supusieran que los militares se habían retirado a su cuartel, en tanto que la patrulla “Tony” proseguía con su avance hacia el objetivo.

El dos de julio, como a las diez de la mañana, el jefe de la patrulla “Tony” reportó al puesto de comando que había captado una comunicación radial entre el “camarada Tío Jorge” (Augusto Roca Gómez) y la “camarada Elisa”. “Tío Jorge” le informó que había salido para buscarla y recoger una encomienda de alimentos y medicinas para el campamento. La comunicación entre los senderistas había sido detectada muy cerca de donde se encontraba la patrulla.

El tres de julio no hubo novedad. La patrulla “Tony” tuvo dificultades para continuar con los planes porque las condiciones climáticas lo impidieron. La misma situación se repitió el cuatro de julio.

A las nueve y veinte de la mañana del jueves cinco, todo cambió. La patrulla “Tony” descubrió y capturó a un terrorista armado con un fusil M4 de fabricación norteamericana que cumplía el papel de vigía. Era una señal de que el campamento estaba muy cerca. Ocho horas después, a las cinco y diez de la mañana, el jefe de la patrulla “Tony” comunicó al puesto de comando que había procedido a una incursión.

Minutos después reportó que en total habían sido intervenidos 11 terroristas, siete mujeres y cuatro varones, además de 11 niños. Y que el “camarada Tío” tuvo que ser reducido con un disparo porque usó su fusil para intentar impedir la incursión. Ahora venía lo más difícil: sacar a todos los detenidos y a los niños del lugar. La noche fue obstáculo.

Como estaba planificado, la patrulla “Tony” tenía que desplazarse hasta el “punto de extracción”. Esto es, el área donde sería recogida por los helicópteros. El viernes a las 10 y 50 de la mañana, recién los terroristas, los menores de edad y los miembros de la patrulla “Tony” pudieron ser retirados hasta la base policial Mazamari. En ese momento pudo decirse misión cumplida.

“La operación contraterrorista se ejecutó en un área considerada estratégica por la dirigencia terrorista encabezada por el ‘camarada José’ (Víctor Quispe Palomino), debido a las características geográficas que presenta con montañas y quebradas de difícil acceso, en la naciente del río Tincabeni. Desde ese punto de vista, los líderes senderistas ya no se van a sentir más intocables ni invulnerables”, reportaron las fuentes policiales.

Todos los senderistas arrestados han sido plenamente identificados. Ante la presencia del fiscal supraprovincial de Pichari, Alfredo Casavilca Piskulich, se iniciaron ayer los interrogatorios en busca de información para ubicar al resto de la organización criminal.

LOS 'PIONEROS' QUISPE PALOMINO

La reproducción de militantes senderistas mediante adoctrinamiento ideológico y adiestramiento militar de niños fue aplicado por Abimael Guzmán desde antes de 1980.

Uno de sus seguidores, Martín Quispe Palomino, mando en Vilcashuamán, practicó con sus hijos Víctor (“José”), Jorge (“Raúl”) y Martín (“Gabriel”), actuales líderes terroristas del valle de los ríos Apurímac, Ene y Mantaro (Vraem). Los tres fueron “pioneros”.

El 3 de abril de 1983, Víctor Quispe tuvo su “bautizo de sangre” en la masacre de 69 campesinos de Lucanamarca, Ayacucho, una represalia ordenada por Guzmán porque los pobladores se oponían a los senderistas.

Después, el propio “camarada José” reproduciría la experiencia con su primogénito, Víctor Quispe Zaga, que creció en un campamento y fue obligado a integrar el grupo terrorista.

CLAVES

Celadoras. Las siete mujeres que estaban en el campamento cumplían labores de vigilancia de los niños. Son senderistas ideologizadas. Ellas obligaban a los menores a cumplir con las tareas escolares –aprenderse de memoria los himnos, las consignas, los códigos terroristas– y los castigaban si no las hacían.