Lourdes Flores: No estoy satisfecha con la gestión de Susana Villarán

Luego de haber estado al frente del Partido Popular Cristiano (PPC) por una década, Lourdes Flores Nano anuncia su alejamiento de la vida política. “El PPC necesita ser identificado con nuevos rostros” , dice en conversación con Domingo y lamenta no haber podido llevar a su partido a la victoria en tres elecciones consecutivas. No será candidata en el 2016 porque se dará “un largo respiro” de 10 años.

Por Flor Huilca

Usted satanizó la candidatura de Humala y ahora su bancada lo respalda en el Congreso.

–Yo no voté por el señor Humala; el partido tomó la decisión.

–¿Por quién votó?

–Yo no voté por el señor Humala.

–¿Votó en blanco?

–Yo no voté por el señor Humala, nada más. El PPC dejó en libertad a la militancia para que vote por el mal menor; yo voté en consecuencia con eso.

–Entonces votó por Keiko.

–(Risas). Ahora que Humala está en el gobierno, saludo que las primeras señales sean de prudencia. Vamos a demandar más. Dicen que vamos a crecer en 6% y sobre esa base calculan sus ingresos. Cuidado, es un año con un escenario internacional especial, quizá hay un exceso de optimismo. Las primeras señales han sido de confianza; fue bueno ratificar a Julio Velarde, nombrar a Luis Miguel Castilla y poner un gabinete plural.

–¿Por qué le cuesta tanto reconocer que se equivocó?

–No, en campaña uno fija sus puntos de vista. Veo con satisfacción que ha primado la prudencia en la primera etapa. Lo celebro. Si levanto la voz en temas como prudencia fiscal o confianza es porque tenemos esa línea de pensamiento, pero simultáneamente pongo señales de alerta.

–¿Qué le preocupa?

–Es natural que el señor Humala, que tiene formación militar, se sienta cómodo diciéndole al Ejército reconstruya Ica. Una alerta democrática es decirle que no debe convertirlos en obreros del gobierno, en repartidores de recurso, y, peor aún, que no caiga nunca en la tentación de imaginar que es su mejor partido político; de allí al autoritarismo hay poco tránsito. Cuidado también con crear círculos cercanos. No tengo el gusto de haber visto al señor (Luis) Favre, que, dicen, ejerce una influencia importante. Sería bueno conocerle la cara, verlo en acción.

–Se acercan las elecciones en el PPC. ¿Será motivo para la renovación o seguiremos viendo los rostros de siempre?

–En el PPC hemos vivido constantes procesos de renovación. Es verdad que los cincuentones ya tenemos más de 30 años en la vida política, pero hubo un día en que una generación anterior a la nuestra también nos dio la oportunidad.

–¿Ya los está jubilando?

–No, no. La única que puede tomar una decisión de jubilación, descanso, recreo, es Lourdes Flores respecto a mí misma. Se viene un congreso el 16 de octubre. Lima es la base más dinámica y todo anuncia que habrá dos corrientes con sus matices: una encabezada por el alcalde de Pueblo Libre, Rafael Santos, y la otra por Claudia Cantella.

–Pero la elección más complicada será la del presidente del PPC. Se enfrentan reformistas con los viejos cuadros.

–Raúl Castro anuncia su postulación y al frente hay dos competidores que razonablemente buscarán fórmulas de entendimiento: Juan Carlos Eguren y Alberto Beingolea. Dicen que Raúl, a pesar de ser un buen cincuentón y monta moto, necesita reforzar su candidatura con más chibolos para matizar la edad, y dicen que los más jóvenes necesitan reforzarse con algunos tíos para tener equilibrio. Quiero irme diciendo que asumí la responsabilidad por diez años y que el partido se renueva con quien resulte elegido.

–Raúl Castro la ha acusado de haber creado prácticamente un monstruo al alentar a los reformistas.

–Me atribuyen el madrinazgo y yo acojo a mis ahijados con cariño, cariño que también tengo para los compañeros de mi generación. No pude llevar al partido a la victoria y no sabe cómo lo siento, pero cuando rinda cuentas exhibiré con orgullo haber contribuido en mostrar a una generación muy valiosa.

–¿Por qué no admite de una vez que respalda a sus ahijados?

–No. Mi deber es de absoluta neutralidad. Estoy procurando destacar lo mejor de cada uno. Si Raúl es presidente, será un lujo, un brillante político, de consecuencia y lealtad; si gana la otra fórmula –Beingolea o Eguren–, el partido le habrá dado cabida a una generación política que muestra responsabilidad. Por donde se mire, gana el PPC.

–Dejar la presidencia del PPC la va a alejar de la política. ¿Que hará Lourdes ahora?

–Estoy cumpliendo un ciclo. Me inicié a los 17 años, y a mis confesables 52 verá que ya tengo muchos años en la vida política, pero he llegado a la conclusión de que es bueno para el PPC que alguien que ha tenido liderazgo y que lo ha representado sin éxito dos veces en las presidenciales y una en las municipales se tome un respiro.

–¿Se está yendo?

–Me voy a dar un aire. Me mantendré vigilante del quehacer nacional, acompañaré a la dirigencia en tareas que me pidan, pero me daré un aire para cumplir otras tareas de mi vida. Tengo un doctorado pendiente; estar al lado de mi padre es una experiencia que necesito vivir. Me voy a dar un tiempo para pensar las cosas.

–¿Qué significa eso?

–He estado muchos años en la primera línea, ahora me toca estar en la retaguardia. Quiero que la próxima dirigencia del partido se convierta en la figura de la política nacional. El PPC necesita ser identificado con nuevos rostros, necesita un ciclo de diez años, como lo he tenido yo, para consolidarse en su liderazgo y reforzar el partido.

–¿No volverá a postular a la presidencia?

–En el 2016 ciertamente no porque me propongo tomarme un largo aliento. Mi vida se ha divido en décadas; creo que merezco una década distinta.

–¿No es esto un adiós definitivo? Diez años pesan en política.

–Espero que no pesen tanto porque hay que seguir conservando la buena figura, pero tampoco estoy para el asilo.

–¿Qué siente cuando le dicen que es una experta perdiendo elecciones?

–No es algo que me guste porque no soy una buena perdedora, me gusta ganar. La política me ha enseñado a perder; eso le hace bien al orgullo personal. Sí me hubiera gustado ganar. Me he mostrado como soy y no lo logré, entonces el problema soy yo. En consecuencia, vale la pena que la ciudadanía se refresque con otro liderazgo.

–Se va cuando está cerca la posibilidad de que una mujer sea presidenta .

–La palabra envidia no existe en mi lenguaje. Creo que el Perú va a elegir a una mujer en un tiempo corto; espero que Alan no se ponga picón.

–Usted recibió un partido nacional y se va dejando un partido municipalista y limeño. –Tampoco. El énfasis que le dimos en la elección de Lima explica nuestra votación, la cantidad de alcaldes que tenemos y el triunfo de PPK en Lima. En el 2014 recuperaremos fuerzas y en el 2016 la presencia nacional.

–¿Está en su balance haber sido frontal con el montesinismo pero no con el fujimorismo?

–Quisiera que el fujimorismo pueda expresarse políticamente de manera estable para comenzar dejando de ser fujimorismo. El Perú no necesita una expresión autoritaria y populista. A Keiko la he distinguido en los 90s porque marcó distancia del montesinismo; ha hecho esfuerzo por separarse, y no sé si es posible hacerlo más. Me da la impresión de que los vínculos que han atado esa relación política no son fáciles de cortar y no sé qué perspectivas tengan como proyecto político autónomo.

Insatisfecha con villarán


–¿Está entre ese 75% que desaprueba a Susana Villarán?

–No estoy satisfecha. Creo que la alcaldesa tiene que centrarse en la solución de los dos grandes problemas que son el transporte y la seguridad, pero le deseo éxitos. Es nuestro deber respetarla como autoridad y apoyarla. Los que cumplen con lealtad esta tarea son nuestros regidores y me siento representada con sus aportes y sus críticas.

–Sus regidores le han dado con palo a la alcaldesa. Son confrontacionales, diferentes…

–No lo creo. En su pronunciamiento por los 100 días plantearon bien que había temas de mayor envergadura frente a las pequeñas medidas. Es verdad que hubo cierta confrontación por el destino de un bien de la Beneficencia, pero ese equipo joven que representa al PPC obra con el mejor talante democrático y deseo de colaborar.

–Entonces hay un doble estilo de oposición en el PPC, porque en el Congreso son casi del oficialismo.

–El gobierno tiene poco más de un mes. El PPC consideró que la alianza debía ser parte de la mesa directiva y que se debía escuchar con atención al premier. Lo escuchamos y nuestro vocero manifestó que el gobierno merecía recibir un voto de confianza. Nuestros congresistas, sin abdicar a su función fiscalizadora, han procurado ser una oposición democrática.

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