Abimael logra que juez declare ‘muerta’ a su esposa para casarse con ‘Miriam’

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22 Jun 2010 | 13:33 h

Terrorismo. Augusta la Torre murió en extrañas circunstancias y no se descarta crimen. Aunque parezca increíble, Guzmán presentó como prueba del fallecimiento de su cónyuge un video que le incautó la policía antiterrorista en 1991.

Elías Navarro. Huamanga.

En su afán por contraer nupcias con Elena Iparraguirre Revoredo, “camarada Miriam”, el cabecilla de la organización criminal Sendero Luminoso, Abimael Guzmán Reinoso, tropezó con un problema: legalmente seguía casado con Augusta La Torre Carrasco, la “camarada Norah”, su cónyuge desde el 3 de febrero de 1964. Pero Guzmán afrontaba otro problema más difícil: La Torre falleció en la clandestinidad, en plena guerra terrorista, supuestamente el 11 de abril de 1987, en sospechosas circunstancias. Desde entonces, los senderistas mantienen ocultos los restos de la “camarada Norah”. Sin embargo, Guzmán logró que el titular del 32º Juzgado Especializado en lo Civil, Oswaldo Espinoza López, fallara a su favor y consiguiese su propósito de registrar legalmente la muerte presunta de La Torre.

El juez Espinoza emitió la resolución correspondiente el 23 de julio del 2009, y como nadie apeló a la misma, la declaró consentida el 3 de setiembre del mismo año, quedando expedito Guzmán para casarse con Elena Iparraguirre.

Pero la historia recién se ha conocido aquí en Huamanga cuando la Municipalidad Provincial de Ayacucho recibió el requerimiento del juez Oswaldo López para que se asiente formalmente el fallecimiento de Augusta La Torre.

MUERTE MISTERIOSA

El procurador para casos de terrorismo del Ministerio del Interior, Julio Galindo, afirmó a La República que no conocía del caso porque no había sido notificado. Por tratarse del cabecilla Guzmán, el juez López debió comunicar su fallo a la Procuraduría.
Abimael Guzmán, por intermedio de su abogado Carlos Alfonso Gamero, inició la gestión en el 2007 pero el Ministerio Público se opuso bajo el argumento de que no estaba probada la muerte de la “camarada Norah”.

La fiscalía tenía la razón, porque recién se supo de la desaparición física de La Torre cuando la policía antiterrorista el 31 de enero de 1991 intervino una vivienda en la avenida Buenavista, en Chacarilla del Estanque. En ese lugar, donde se ocultaba Guzmán, se halló el famoso video del velorio de la “camarada Norah”.

El fallecimiento de La Torre se produjo en pleno “primer congreso” senderista en el que se decidía el curso de la guerra. La policía supo que la mujer de Guzmán se oponía a su marido, por lo que se especuló que ordenó envenenarla con el apoyo de Elena Iparraguirre. Solo Guzmán y un puñado de dirigentes, entre quienes se encuentra su novia Iparraguirre, saben dónde se encuentran los restos de la “camarada Norah”.

EL CUERPO PERDIDO

En un acto de evidente osadía, Guzmán entregó como prueba copia del mencionado video del velorio para acreditar la muerte de su esposa. El juez Oswaldo Espinoza increíblemente aceptó la evidencia y declaró el fallecimiento de Augusta La Torre, a pesar de que el marido de esta mantiene secuestrados sus restos.

“Con lo actuado en el presente proceso, arribamos a la conclusión que Augusta La Torre Carrasco presuntamente ha fallecido en la ciudad de Lima el 11 de abril de 1987, por lo que a la fecha han transcurrido más de diez años de acaecido el hecho, motivo por el cual corresponde amparar la demanda (de inscripción”, señala la resolución del magistrado.

Guzmán no tuvo que presentar ningún documento para consignar el fallecimiento de su esposa. Solo bastó su palabra y el juez López le creyó, como consta en el expediente al que tuvo acceso La República.

El ex jefe del Grupo Especial de Inteligencia (GEIN) coronel PNP Benedicto Jiménez Baca, quien capturó a Abimael Guzmán, por ejemplo, sostiene que la “camarada Norah” murió el 14 de noviembre de 1988. De hecho, la policía pasó varios años en busca del cuerpo de La Torre para investigar el verdadero origen de su desaparición. La Dircote cree que Guzmán ordenó el crimen de La Torre y que por eso oculta el cadáver.

También sorprende que Guzmán propusiera como testigos de la muerte de “Norah” –y el juez Oswaldo López aceptó– a dos miembros de la cúpula de la organización criminal, Víctor Zavala Cataño y Martha Huatay Ruiz.

El magistrado no le pidió información a la policía especializada antiterrorista sobre la veracidad de la versión de Guzmán, como se desprende del expediente. El cabecilla salió ganando.

¿Dónde está el cuerpo de “Norah”?

“¿Cómo puede el juez declarar muerta a Augusta La Torre si no tiene el cuerpo ni sabe dónde está?”, se preguntó Carlos Tapia, experto en Sendero Luminoso : “Para declararla muerta, Abimael Guzmán debería decir dónde están los restos, tiene que decirlo para que el juez la formalice legalmente como muerta y luego tener el derecho de casarse con Elena Iparraguirre”, dijo.

“Una de las implicancias políticas que podría tener la declaratoria de muerte presunta de Augusta La Torre tiene que ver mucho con ese afán u objetivo de formalizar una relación de convivencia con Elena Iparraguirre y también tiene que ver con el destino final que podría tener la ingente cantidad de dinero que Sendero Luminoso recaudó las dos décadas que tuvo una participación criminal en las cuencas cocaleras”, señaló por su lado Rubén Vargas, especialista en temas de violencia política.