En Lima más de cincuenta asentamientos humanos esperan titular sus propiedades

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14 Feb 2009 | 14:21 h

Luego del informe final de Cofopri cifra podría incrementarse. Nueva Ley de expropiaciones sería la llave que les abrirá las puertas para la formalización de sus terrenos.

Jorge Loayza

En el asentamiento humano Los Olivos de Pro, la gente tiene luz, agua, desagüe, teléfono e internet, pero lo que más desean actualmente los pobladores de ese lugar es un papel: su título de propiedad. Ese mismo deseo es compartido por aproximadamente otros cincuenta y siete asentamientos humanos de la capital que se encuentran en situación de informalidad de sus predios.

De acuerdo con la información preliminar de la Comisión de Formalización de la Propiedad Informal (Cofopri), actualmente se ha identificado en Lima 13,258 predios o lotes invadidos que están en conflicto. De ellos, Cofopri indica que los casos más importantes y de mayor conflicto social se encuentran en 49 asentamientos humanos de los cuales 27 se ubican en Manchay (Pachacámac) y 16 en Rinconada Alta (San Juan de Miraflores).

Pero el informe previo de Cofopri no toma en cuenta los conflictos legales de algunos distritos como Los Olivos donde, desde 1989, se ubican 10,500 predios agrupados en ocho asentamientos humanos del programa Confraternidad: Enrique Milla Ochoa, Los Norteños, Juan Pablo II, San Martín de Porres, Armando Villanueva del Campo, Laura Caller, Los Olivos y Los Olivos de Pro.

Actualmente, esos asentamientos humanos tienen un proceso en el 15 juzgado contencioso administrativo de la Corte Superior de Lima con la mutual Puerto Pueblo, la Asociación Pro Vivienda del ex Instituto Peruano de Seguridad Social y la Urbanizadora Pro, quienes reclaman la titularidad de las 223 hectáreas que ocupan los ochos asentamientos humanos los que ya cuentan con todos los servicios públicos.

Una opción: conciliación

Manuel Balcázar, director de Formalización Informal de Cofopri, reconoció que su institución recién está recabando información de sus oficinas zonales tanto en la capital como en el interior del país, para tener información más precisa de cuántos asentamientos humanos serían beneficiados por la Ley de Expropiaciones .

“El Cofopri está haciendo un estudio y ese número de asentamientos humanos será el final. Para aplicar la ley, antes se hará un diagnóstico; es probable que en algunos casos no se irá directamente a la expropiación sino a la conciliación o si cumplieron con ciertos requisitos podrían optar por la prescripción, lo cual es diferente a la expropiación, que sería una última instancia”, precisó.

Para la señora Angélica Villalobos, presidenta de la Junta Coordinadora del proyecto Confraternidad, la Ley de Expropiaciones sería la llave que, luego de diecinueve años de disputas legales, por fin les abra las puertas de la formalización. “A pesar de que no teníamos nuestra propiedad saneada, con la lucha de los pobladores hemos conseguido tener agua, desagüe y luz, ahora nos falta la titulación”, agrega.

Sin embargo, como ha sucedido en muchas invasiones de la capital, el origen de las ocupaciones de tierras siempre ha tenido a sujetos oscuros en la sombra. En el caso de Los Olivos de Pro, los pobladores recuerdan que en 1989 llegaron a ese lugar azuzados por miembros del Apra, el mismo partido político que hoy, en el gobierno y veinte años después, le entregaría, por fin, su título de propiedad. “Cada familia pagó cincuenta dólares de inscripción a (Luis) “Chito” Ríos; después nos mandaron a comprar esteras y nos fueron formando en grupos de familias para tomar estas tierras”, recuerda la señora María Ariza, dirigente vecinal del asentamiento humano Los Olivos de Pro que hoy también exige su título.