La verdad no contada sobre larebelión del comandate Humala

Plataforma_glr
12 Abr 2004 | 14:00 h

En el primer semestre del 2001, concluidas las investigaciones del hecho por el Ejército, el general Carlos Bardales Angulo y el coronel José Guzmán Meza fueron invitados al retiro, pero este último fue reincorporado a comienzos del 2003 y actualmente está destacado en un curso del CAEN.

Precisiones

• Las investigaciones institucionales del caso llegaron a indagar también acerca de una suerte de presunto acuerdo entre Ollanta Humala y algunos miembros del comando del Fuerte Arica. De otra manera no se explican las facilidades de desplazamiento y salida del Fuerte el día de la insurgencia.

Claves

• Conviene despejar la hipótesis acerca de si Vladimiro Montesinos o el entorno del ex jefe del SIN pudieron estar en contacto, no necesariamente con los hermanos Humala Tasso, pero sí, muy probable, con el comando del Fuerte Arica de Locumba y con el comando de la Tercera Región Militar en relación con el estallido del alzamiento de los Humala.


• Actualmente, el comandante EP Ollanta Humala labora como adjunto de la Agregaduría Militar de Perú en Francia. Mientras se encontraba allá, se afirma que este oficial se negó a participar en el examen de ascenso.

 

Curiosas coincidencias entre la fuga de Montesinos a Venezuela y el alzamiento en Tacna en el 2000

 

El 13 de diciembre del 2000, cuando se conoció la fecha y hora de la fuga de Vladimiro Montesinos Torres en el velero Karisma, ocurrida el domingo 29 de octubre de ese año a las tres de la mañana, las miradas se volvieron inmediatamente sobre otro hecho: la acción de armas del comandante EP Ollanta Humala Tasso. ¿Por qué razón? Porque este otro evento estalló coincidentemente el mismo día y a las mismas horas de la huida que protagonizó el ex asesor presidencial La semana pasada, el programa televisivo La ventana indiscreta reveló cuatro llamadas telefónicas efectuadas precisamente ese mismo 29 de octubre, desde el celular de Vladimiro Montesinos Torres al teléfono fijo del Fuerte Arica de Locumba, el lugar donde se inició la rebelión de Ollanta Humala. La noticia ha vuelto a despertar el interés por el correlato de ambos sucesos. De partida hay que aclarar que las llamadas desde el celular número 9970-8099 de Montesinos hacia el fono 054-713791 del Fuerte Arica se efectuaron, la primera, a las 10:52 de la mañana, y las tres restantes después de la dos de la tarde de ese día domingo. O sea, cuando ya el ex asesor llevaba más de siete horas de travesía. ¿Acaso Montesinos llamó desde altamar al Fuerte Arica? Esto es improbable en el marco del sistema de celdas a través del que se difunden las llamadas de un celular como el 99708099 al que nos referimos. ¿O quiere decir que las llamadas a Locumba las efectuó la persona que en tierra se había quedado con el fono del ex jefe del SIN?

PARALELO

Lo único cierto es que ambos eventos -el levantamiento de los Humala y la fuga de Montesinos- ocurrieron casi en simultáneo. Uno, a pecho abierto; y el otro, en el más estricto sigilo. Según el reporte del servicio del Yatch Club de La Punta, Callao -desde donde partió el Karisma-, el propietario del velero José Francisco Lizier Corbetto y un técnico apellidado Zavaleta se registraron en esa entidad a la una de la mañana del domingo 29 de octubre del 2000 y finalmente partieron de ese punto a las 3:30 de la madrugada, junto a otras dos personas. Mientras tanto, el comandante Ollanta Moisés Humala Tasso, y las dos patrullas -cada una de veinticinco hombres-, que lo acompañaron en su acción, traspusieron el portón del Fuerte Arica rumbo a las serranías también hacia la una de la mañana del mismo domingo. Esta coincidencia ha dado motivo a que se piense que este último hecho sirvió como cortina de humo del primero. Pero esta no es más que una hipótesis.

VIDEO KOURI

La República ha obtenido una versión inédita de boca de uno de los oficiales que estuvieron de servicio en el Fuerte Arica de Locumba la madrugada del 29 de octubre del 2000 cuando estalló el levantamiento de los hermanos Ollanta y Antauro Humala Tasso. La fuente describe así el escenario. Dentro del Fuerte Locumba se ubican los cuarteles del Grupo de Artillería 501, del Batallón de Tanques, y del Batallón de Infantería Blindada Nº 45, uno junto al otro. A una distancia de 400 metros se encuentra la comandancia general. Ollanta Humala había comenzado a concientizar a sus oficiales y suboficiales inmediatamente después de que salió el vladivideo Kouri-Montesinos -cuenta uno de los oficiales presentes en esa fecha en el Fuerte Arica-. La respuesta del personal no fue positiva, pero le daban su asentimiento, por compromiso.

LE FALLARON

El sábado 28 de octubre -prosigue el relato-, Ollanta había dejado organizados los equipos para el aprestamiento militar, les asignó las movilidades y los citó para la madrugada del 29 de octubre. Ese sábado -otra coincidencia- el general Bardales no salió de la guarnición, aunque normalmente los fines de semana acostumbraba viajar a Tacna o Ilo. El mismo sábado, a partir de las once de la noche, Ollanta Humala, en su jeep de comando, salió hasta en diez oportunidades fuera del campamento, en una actitud evidentemente sospechosa. Se le veía muy preocupado. ¿Qué pasaba? Ocurría que los oficiales y suboficiales convocados no llegaban y Ollanta inquieto salía a aguardarlos en el paradero. Finalmente, no concurrieron. Una de las versiones conocidas da cuenta de que Antauro fue internado en el Fuerte por su hermano Ollanta en un jeep. Lo cierto es que Antauro al igual que los oficiales y suboficiales convocados no se hicieron presentes a la hora indicada. El conspirador se sintió frustrado y no le quedó más remedio que improvisar dos patrullas de 25 hombres, para las que dispuso dos camiones portatropas MAM, piloteados por dos choferes inexpertos.

 

Gral. Bardales no fue secuestrado por los dos hermanos insurrectos

Aquel domingo 29 de octubre del 2000, el entonces jefe de la Sexta División Blindada general Carlos Bardales Angulo adoptó una actitud más que sorprendente al no tomar medidas severas sobre la acción del comandante Ollanta Humala, no obstante que fue a darle el alcance en las alturas de la serranía de Toquepala en Tacna. La víspera del alzamiento de Humala, el general Bardales y su jefe de estado mayor coronel José Guzmán Meza se encontraban en el Fuerte Locumba hacia las 11 de la noche, cuando Ollanta Humala ingresó y salió tantas veces del Fuerte en su jeep. Una ocurrencia de ese tipo, por norma, es reportada obligatoriamente al comandante general por el oficial de permanencia a cargo del servicio. En este caso no ocurrió así. Cuando los dos portatropas y el jeep fueron detenidos en la puerta de salida, el oficial de guardia preguntó:


-¿Adónde se dirige, mi comandante?


-Voy a hacer un trabajo de reconocimiento con autorización del comandante general -respondió Ollanta Humala. Una marcha de reconocimiento a lo largo del eje Moquegua-Puno-Cusco, con autorización del comando. Esa fue la leyenda. El oficial de guardia sin verificar la orden dio pase a la salida. Eran aproximadamente las doce de la noche. A esa hora resulta por demás difícil que el oficial de guardia no haya verificado la supuesta autorización del comandante general de Locumba.

EN MARCHA

Ollanta y su reducido convoy se dirigieron a Toquepala, y ni bien habían avanzado 45 minutos ocurrió que los dos vehículos MAM recalentaron motores debido a que los inexpertos choferes no los habían sabido manipular. Los que concían el oficio no llegaron a la cita. El oficial jefe del cuartel, un comandante, se enteró de la salida recién treinta minutos más tarde. Rápidamente organizó un equipo de búsqueda y arrancó a dar alcance al grupo encabezado por Ollanta Humala. Minutos más tarde divisó a los dos vehículos averiados y detenidos en el camino. Se comunicó por radio con el general Bardales, pero este dispuso que no hicieran nada, avisó que él se iba a acercar a conversar con el insurrecto. Bardales, vestido con buzo, tomó la camioneta blanca del comando y se movilizó acompañado por el inspector coronel Chaparro Beraún, quien vestía uniforme de campaña y llevaba pistola al cinto.

¿SECUESTRO?

Al llegar al lugar se encontró con el comandante Ollanta Humala y su personal desembarcado, pero en posición de combate, apuntándoles. Se intercambiaron frases conminatorias y Bardales pidió al comandante Humala que desistiera de su actitud. El rebelde se resistió y demandó que se le cambiaran los vehículos con desperfectos por otros operativos. En esas circunstancias hizo su aparición el mayor EP en retiro Antauro Humala Tasso, transportado en un auto alquilado. El hermano mayor bajó y se dirigió directamente adonde estaban el coronel Chaparro y el general Bardales, al parecer con la intención de participar en el diálogo. Pero, de repente, sorprendió al coronel Chaparro y lo despojó de la pistola que este llevaba al cinto. Antauro cogió el arma y le apuntó a Bardales, en la sien. Antauro tomó de ese modo el control de la situación y por fin consiguió que le entregaran dos camiones de recambio. Bardales ordenó a Chaparro: Regresa al puesto, que yo no puedo abandonar a mi gente. Entonces, no es que secuestraron a Bardales, como hasta ahora se pensaba, sino que él decidió quedarse voluntariamente.

Mayor (r) Antauro Humala: "Intentamos otros levantamientos"

Ante la imposibilidad de comunicarse con el comandante EP Ollanta Humala, quien se encuentra destacado en Francia, La República buscó en Lima a su hermano Antauro y este nos ofreció detalles del día del alzamiento, y confirmó nuestras revelaciones. "Ese día llegué a Tacna con el manifiesto en la mano y la fecha en blanco. Almorcé en la ciudad con Ollanta. El me dijo: A las ocho de la noche tú me esperas en el cruce hacia Toquepala con tu gente y a las nueve yo estoy pasando con el convoy, te cambias de uniforme, agarras tu arma y enrumbamos al centro minero".


-¿Dónde está tu batallón? ¿Dónde está tu convoy?, le preguntó Antauro a su hermano al reunirse en la noche en el lugar acordado.


-Sabes que todos los oficiales se han chupado, no ha venido ninguno -me respondió, aseguró el mayor en retiro.


-¿Lo hacemos ahora o lo postergamos? -vaciló Ollanta.


-Mira, mañana estamos presos. Tenemos que hacerlo ahora -replicó Antauro. El hermano de Ollanta contó que él y otra gente subieron al jeep y entraron en el fuerte Arica. Dos tenientes de servicio de la unidad vecina -agregó- nos detectaron y tuvimos que encerrarnos en el almacén. El convoy partió rompiendo la tranquera. Según Antauro, "por suerte el alférez de guardia era de la unidad de mi hermano y no opuso resistencia". Era la una de la madrugada. "Me adelanté a Toquepala, y cuando volví encontré a Ollanta frente al general Bardales y el coronel Chaparro. Con mi pistola encañoné al general y le dije a mi hermano que desarmara al coronel", narró. Antauro aclaró que el general Bardales continuó con ellos y no exactamente como un secuestrado. Sobre las llamadas de Montesinos al Fuerte Arica, el domingo 29 octubre, a las 2 de la tarde, dijo que "a esa hora nosotros estábamos a 300 km de ese punto, ni siquiera estábamos en Toquepala sino saliendo de ese asiento minero". Reveló que en dos ocasiones anteriores, en octubre del 98 y en la primera vuelta electoral del 2000, intentaron rebelarse en contra del gobierno.

Conexiones con el SIN

Otro elemento concurrente y desconocido hasta hoy es la relación existente entre el comando de la Sexta División Blindada asentada entonces en el Fuerte Arica de Locumba y el Servicio de Inteligencia Nacional (SIN), aún en ese momento bajo la influencia de Montesinos. El general de brigada Carlos Bardales Angulo, comandante general del Fuerte Arica, había servido en el SIN con el grado de coronel. Su adjunto, el jefe de estado mayor, coronel de artillería José Guzmán Meza, también había trabajado bajo las órdenes de Montesinos. Su nombre figura en la relación del personal del SIN de 1997. El hermano de José Guzmán, el coronel de Infantería Herman Guzmán Meza, estuvo igualmente destacado en el SIN durante el segundo quinquenio de los noventa. Por añadidura, los Guzmán Meza son arequipeños, al igual que Montesinos. Poco después, las investigaciones realizadas por el Ejército concluyeron que el general Carlos Bardales, jefe de la plaza de Locumba, se comportó en forma muy condescendiente frente al acto de insubordinación protagonizado por el comandante Ollanta Humala. El rebelde oficial junto a medio centenar de efectivos pudo abandonar el Fuerte en horas de la madrugada sin despertar sospechas y deambular por las serranías sin mayores tropiezos. Es sabido también que el comandante general de la Tercera Región Militar con sede en Arequipa, general de división Abraham Cano Angulo -de quien dependían los miembros del comando de Locumba- era un prominente miembro de la promoción Montesinos y hombre de confianza de este.