SABATINA Correspondencia

Plataforma_glr

administracionweb@glr.pe

04 Ene 2003 | 14:00 h

Por Hugo Neira Por estos días no estoy en Papeete sino en un seminario de un abnegado grupo de profesores, en una isla sin acceso a Internet, en los confines del castellano en el Pacífico sur. Los directivos de este diario han considerado oportuno publicar aquí una carta de lector, con una respuesta mía. Aquí tienen ambos textos. Aprovecho para desearles a todos un buen año 2003. Por la información de este diario, y una crónica de Gonzalo García Núñez, parece que la reactivación ha comenzado a asomarse, al menos, en las compras navideñas. ¡Qué bueno! No saben cómo me alegro. Señor Hugo Neira: Es muy grato saludarlo con motivo de las fiestas que se avecinan. Le escribe un joven militante de Acción Popular. No puedo evitar expresarle que sus interesantemente fundamentadas "Sabatinas" me han producido esta vez una decepción. Es lamentable que haya decidido que su único referente político peruano sea el APRA al extremo de clasificar a los políticos peruanos como apristas, antiapristas y no apristas (y que los deifique como su personal "Santísima Trinidad"). No me corresponde discutir sus analogías religiosas ni sus credos políticos pero quedo obligado a algunas acotaciones. Me despierta curiosidad por ejemplo que llame antiapristas a los "sanchezcerristas de los treinta" pues, con seguridad Ud. lo sabe mejor que yo, en los años treinta la Unión Revolucionaria de Sánchez Cerro y el partido aprista de Haya recién se habían fundado, ambos, y además la Unión Revolucionaria (UR) obtuvo más votos que todas las demás agrupaciones juntas (Incluyendo al APRA). En todo caso si al referirse a aquel tiempo quiere mencionar solo un "anti", es mucho más apropiado referirse a los apristas como "anti-urristas". Y tan es así que solo con el asesinato de Sánchez Cerro, al APRA le tocó la oportunidad de tener por primera vez la mayor importancia (su caudillo Haya vivió mucho más). Separa también del APRA al MDP ("Movimiento Democrático Peruano") al que denomina "no-aprista", pero omite mencionar el pacto preelectoral que ambos sostuvieron. ¿Cómo los llamaría? ¿Los "pro-apristas"? ¿Acaso los "filo-apristas"? ¿Y cómo queda su "trinidad"? El tres es divino pero el cuatro es mundano (así, su analogía no resiste ni su propia lógica). Respecto a Acción Popular menciona sus triunfos electorales de 1963 y 1980 pero al parecer olvida que desde mediados del siglo XX -desde que en el mundo terminó la segunda guerra- hasta hoy en el Perú, el único partido que ha ganado dos veces las elecciones presidenciales ha sido Acción Popular, en elecciones inobjetablemente limpias. También tuvimos los mejores resultados en las elecciones municipales de 1963, 1966, 1980 y 1989. Todo un récord político partidario peruano. Además en la actualidad nuestro correligionario Dr. Valentín Paniagua tiene la mayor opción para las próximas elecciones presidenciales. Eso Ud. lo sabe pero lo omite. Me honrará con su respuesta. ¡Felices Fiestas! Acciopopulistamente ¡Adelante! Frederik Ugarte Mego (DNI: 06788910) P.D.: Afirma que cuando llegue la reactivación ad portas "A.P. estará lejos y el APRA cerca". Es relativo y depende de qué. En Acción Popular estamos trabajando y confío en que nuestro correligionario Raúl Diez Canseco adoptará una decisión correcta. ¿Pero podrá Ud. tener otra visión menos "apristocéntrica"? Respuesta: Me acusa de "centroaprista". Creo que a quien tiene que acusar es a los resultados de las regionales. Intento ser veraz, y la veracidad es el respeto a lo real. Que el aprismo está ahí, y desde 1931, es lo que se suele llamar una evidencia. Usted la niega, se entiende, pero nos guste o no, es lo que comprueba todo analista universitario de América Latina a USA. Mi sabatina era sobre el bipartidismo. Me preocupa su frustración, porque la democracia son contrapesos. No me culpe a mí, debería mirar por casa. El verdadero patriotismo es criticar la patria de los abuelos para construir la de hijos y nietos. Su carta me inquieta, ¿si mañana afirmo que los musulmanes en el mundo son tan numerosos como los cristianos, deducirá Usted que incito a la conversión al Islam? Me inquieta que no se sepa distinguir juicio de hecho y juicio de valor. Aprovecho para decirle que mi combate no es por este o aquel partido, menos por el poder, sino por la verdad, y contradecir en cada ocasión la tendencia a la mentira, al autoengaño. Tarea que a veces no se entiende. En fin, Usted tiene derecho a no ser aprista, yo tampoco lo soy, pero no a mentirse a sí mismo: construya pues AP. No haré sino aplaudir, guardándome para mí el magisterio de la libre crítica. Y a seguir razonando sin prejuicios ni anteojeras. (*) hneira@mail.pf