Fujimori conoció formación de escuadrón de la muerte

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Fujimori conoció formación de escuadrón de la muerte. Normas de manual de inteligencia fundamentaron gestación y excesos del "Grupo Colina"

Textual

"Lo queremos en el banquillo de los acusados"

"El triunfo será cuando veamos a Alberto Fujimori frente a los tribunales", señaló ayer el director de la Asociación Pro Derechos Humanos, Miguel Jugo, sobre la decisión del vocal supremo instructor José Luis Lecaros, quien encontró responsabilidad penal en el ex mandatario como autor intelectual en los casos de la matanza de Barrios Altos y La Cantuta, perpetrada por el grupo paramilitar Colina. "Nosotros siempre nos preocupamos por exigir una sanción a los autores materiales de este crimen pero también a los autores mediáticos, es decir, a quienes decidieron o consintieron esta situación. Por lo tanto, creemos que esto puede contribuir a que se le pueda traer al Perú y pague por los delitos que cometió", indicó. Este proceso -por los delitos de homicidio calificado, lesiones graves y desaparición forzada-, explicó el director de Aprodeh, forma parte de las demandas que hicimos por el homicidio de 16 personas en Barrios Altos y por la matanza de los nueve estudiantes y un profesor de la universidad La Cantuta. Miguel Jugo recordó que en los últimos años ha denunciado que Fujimori también tuvo conocimiento de por lo menos una ejecución durante la operación militar Chavín de Huántar realizada en la residencia del embajador japonés, y de las torturas contra el periodista Fabián Salazar. "Aunque la justicia tardó, llegó en su momento", comentó.

Por EDMUNDO CRUZ.-

Documentos oficiales de carácter reservado sustentaron la formación del denominado "Grupo Colina" -constituido aproximadamente en julio de 1991- y la paternidad -tantas veces negada- del ex presidente Alberto Fujimori y su asesor Vladimiro Montesinos Torres. La República ha tenido acceso a un manual del Ejército del Perú titulado "Operaciones Especiales de Inteligencia", actualizado en abril de 1991, apenas unos tres meses antes de la conformación del destacamento de élite. La actualización del manual fue aprobada por el general Pedro Villanueva Valdivia, comandante general del Ejército de esa época. Este tipo de documentos son de conocimiento obligatorio del Presidente de la República en su condición de Jefe Supremo de las Fuerzas Armadas. El manual en mención establece "los lineamientos generales para el planeamiento y ejecución de las Operaciones Especiales de Inteligencia" y de Contrainteligencia. Por razones obvias aquí se glosan únicamente las normas que han sustentado la gestación de un comando de aniquilamiento con licencia para llevar a cabo -al margen de la Constitución y en contra de ella- ejecuciones extrajudiciales. La denominación oficial inicial del grupo fue "Destacamento de Operaciones Especiales del Servicio de Inteligencia del Ejército". En el artículo 5 titulado "Consideraciones básicas" (inciso d) del manual se dice lo siguiente: "Doctrinariamente, las actividades de inteligencia se orientan a la búsqueda y obtención de informaciones o a negarlas al adversario (Contrainteligencia); sin embargo, como particularidad de las OEI (Operaciones de Inteligencia del Ejército) consideradas en este manual, es que también pueden estar orientadas a causar daños al adversario (sabotaje, secuestros, etc.)". Las quince personas, entre ellas un niño de ocho años, asesinadas en la quinta de Barrios Altos el 3 de noviembre de 1991 -siete meses después de aprobado este manual- y el profesor y los nueve estudiantes de La Cantuta secuestrados al año siguiente, el 18 de julio de 1992, lo fueron muy probablemente bajo la cobertura de normas reservadas como ésta. Las víctimas fueron consideradas adversarios en una guerra no convencional, sin información suficiente sobre su supuesta filiación terrorista y sin reconocerles el derecho a la defensa. Sobre el planeamiento y consiguientes responsabilidades de este tipo de operaciones se habla en el artículo 41 (inciso a) titulado "Niveles de planeamiento". "Para el planeamiento y ejecución de Operaciones Especiales de Inteligencia (OEI) -se dice textualmente-, es considerado como el más alto nivel de planeamiento y decisión al Servicio de Inteligencia Nacional (SIN), como cabeza del Sistema Nacional de Inteligencia" (los resaltados en negritas son del original). Entonces figuraba ya como jefe formal del SIN el general Julio Salazar Monroe, y detrás de él su ex alumno en el arma de artillería: el ex capitán Vladimiro Montesinos Torres. En el mismo inciso se siguen describiendo las responsabilidades en materia de planeamiento y ejecución: "Como Organo Central o Patrocinador -se señala- a la Dirección de Inteligencia del Ejército (DINTE) o sus similares en otros institutos, y como Organo Ejecutivo al Servicio de Inteligencia Nacional del Ejército (SIE) o su similar en otros institutos". En la última de las 59 páginas del manual se escribe esta constancia: "Registrado: Juan Rivero Lazo, general de brigada, Director de Inteligencia". Como se recordará, el registrador del manual, Juan Rivero Lazo, fue jefe de la DINTE en 1991 y 1992, precisamente durante el período que se gestó y actuó el "Grupo Colina".

Matanza de La Cantuta habría sido en represalia por ataques a ex mandatario

"¿Como va el grupito?", acostumbraba preguntar Fujimori a Vladimiro Montesinos y al general Nicolás Hermoza, reveló un miembro del propio "Grupo Colina" a periodistas independientes, en 1993. Por los mismos días en que se aprobó el manual de "Operaciones Especiales de Inteligencia" y se dio por constituido el "Grupo Colina", el entonces Presidente de la República firmó las recomendaciones para los ascensos de los capitanes Santiago Enrique Martin Rivas y Carlos Pichilingüe Guevara, así como del coronel Luis Cubas Portal, todos ellos protagonistas principales del hecho motivo de esta nota. El primer cuartel general del "Grupo Colina" fue un antiguo taller de mecánica ubicado dentro de los predios del Servicio de Inteligencia Nacional (SIN). Una fuente del entorno fujimorista reveló en su momento que el secuestro de los estudiantes cantuteños fue consultado a un minigabinete que se dio cita en el Pentagonito, entre el 17 de julio de 1992. Se concibió como una represalia por el coche bomba de Tarata, comentó el informante. Los nueve estudiantes plagiados de los predios de La Cantuta, con lista en mano, registraban como único antecedente su detención el año anterior a causa de un violento apedreamiento que impidió la visita de Fujimori a ese centro de estudios.