Los asesinatos silenciosos de la DINA de Pinochet El modelo criminal que plagió Montesinos

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16 Ene 2002 | 14:00 h

Por CESAR ROMERO C.

......El uso de químicos para asesinatos políticos silenciosos no es un argumento de novela de espionaje y menos probable creación de Vladimiro Montesinos.
Corresponde a la dictadura del general Augusto Pinochet, el triste privilegio de lograr el desarrollo de este método, en el marco de la Operación Cóndor , el sistema represivo que unió en los ´70 a los gobiernos y servicios de inteligencia de Chile, Argentina, Uruguay, Bolivia y Paraguay.
Como parte de esa operación, que contó con el aval de la CIA, la Dirección Nacional de Inteligencia (DINA) de Chile perfeccionó el gas sarín, un veneno de la familia de los químicos fosforados desarrollado por los nazis, convirtiéndolo en el mejor aliado de un crimen casi perfecto.
La víctima expuesta al sarín muere repentinamente de un paro cardiorrespiratorio que se puede atribuir a una dolencia cardíaca o a una asfixia. La variante de gas que obtuvo la DINA desaparece del cuerpo de la víctima horas después de su deceso.
Los crímenes con este gas solo se conocen posteriormente, cuando uno de los involucrados confiesa o relata algún detalle que pone en duda esa muerte natural.
Esta variedad de gas sarín fue desarrollada por el bioquímico chileno Eugenio Berríos Sagredo, en lo que se conoció como el Proyecto Andrea , destinado a producir armas químicas para las fuerzas armadas chilenas ante una eventual guerra con el Perú o Argentina. Se dice que para fines de la década del ´70, los militares chilenos habían producido gas sarín en una cantidad tal para matar dos veces al Ejército peruano.

Townley declara
........Las autoridades chilenas nunca han reconocido oficialmente la producción de esta arma química. El desarrollo y existencia del gas sarín en Chile se conoció por las declaraciones del agente de la CIA y colaborador de la DINA Michael Townley en cuya casa en Santiago funcionó el laboratorio en que Berríos trabajó para perfeccionar dicha sustancia.
Townley vive hoy en los Estados Unidos bajo el programa de protección de testigos por declarar sobre el asesinato, con coche bomba, del ex canciller chileno Orlando Lettelier y su asistente Ronnie Moffit, perpetrado en 1976 en Washington.
Berríos, a quien además de la producción de sarín se le atribuye el desarrollo de otros elementos bacteriológicos mortales, fue asesinado en Uruguay en 1993, casi un año y medio después de desaparecer de Chile, en momento que la justicia lo citó a declarar por el asesinato de Carlos Pratts.
Townley reveló que inicialmente el crimen de Le-ttelier se planificó para ser ejecutado con sarín, para cuyo efecto él llevó a Estados Unidos este producto, en un frasco del famoso perfume Channel 5. El sarín se pensaba rociar como spray en la almohada de Lettelier. Al final el ex canciller chileno fue asesinado con un explosivo.
Los crímenes ejecutados con gas sarín pasaron en su momento por muertes naturales. Las pistas para el esclarecimiento de estos casos han sido aportadas posteriormente por colaboradores y trabajadores administrativos de la DINA, como es el caso de la secretaria de este organismo, Luz Arce.

Víctimas del sarín
En 1991 esta secretaria, al declarar ante la comisión de la verdad, ofreció información sobre el asesinato, probablemente con sarín, del funcionario de las Naciones Unidas Carmelo Soria, ocurrido el 14 de julio de 1976.
Otros posibles crímenes atribuidos al gas sarín son el del agente de la DINA, Manuel Leytón, presuntamente utilizado como conejillo de Indias, y el corredor de bienes raíces Renato León Centeno. Leytón murió de un ataque al corazón mientras permanecía en una celda de Carabineros, al ser detenido conduciendo el auto de un desaparecido.
León Centeno fue encontrado muerto en su cama el 30 de noviembre de 1976. La causa de su deceso, de acuerdo con el parte médico, fue crisis cardíaca. Sólo años después se conocería que fue ejecutado por interferir en operaciones inmobiliarias de la DINA.

Frei Montalva
Recientemente, se ha denunciado el posible asesinato, aunque esta vez no con sarín, sino con algún otro elemento bacteriológico, del ex presidente chileno y líder de la democracia cristiana, Eduardo Frei Montalva, en enero de 1982. Frei murió un mes después del asesinato del líder sindical chileno Tucapel Jiménez Alfaro, obra también de agentes de la DINA.
Luego de apoyar inicialmente el golpe de Pinochet, Frei se convirtió en un tenaz luchador por el restablecimiento de la democracia. Tuvo activa participación, a favor del no, en el plebiscito convocado por Pinochet para legitimar su constitución y mantenerse en el poder.
En noviembre de 1981, se internó en una clínica para operarse de una hernia estomacal. La operación fue un éxito. Sin embargo, días más tarde los médicos detectaron que estaba infectado con extraños virus, como el proteus providence, contra el cual no existían medicamentos ni en Chile ni en Estados Unidos.