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ENTRE LA DICTADURA Y LA DEMOCRACIA El fantasma de Monteagudo

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Por Gustavo Montoya (*)

El fantasma de Bernardo Monteagudo (1789-1825) ñpersonaje que participó durante el conflictivo proceso de la Independenciañ parece que nos visita nuevamente. Y hacen bien todos aquellos que últimamente se han referido a este controvertido ideólogo de la historia política hispanoamericana. Hacen bien porque quizás, más que en otros ideólogos de esa época, en el pensamiento político de Monteagudo se resume de un modo dramático no solamente la tradición autoritaria de nuestra historia republicana, sino sobre todos sus orígenes sociales y sus fundamentos ideológicos, la naturaleza histórica del Estado peruano, los antecedentes de la cultura política republicana y las razones que impidieron la existencia de una tradición democrática en nuestra historia. El hecho de que la figura y obra de Monteagudo sea nuevamente objeto de atención no hace sino confirmar las precarias bases sobre las que se sostienen la democracia y el actual Estado, la ausencia de legitimidad y de lealtades políticas, sobre todo de parte de la sociedad civil hacia el Estado, las sorprendentes mutaciones ideológicas de las representaciones políticas ña propósito de los últimos procesos electoralesñ, el incremento de la desobediencia civil y, por ello mismo, el desinterés de los electores hacia las propuestas de gobierno de las agrupaciones políticas existentes. Uno de los usos más extendidos del conocimiento histórico es proveer imágenes, símbolos y argumentos políticos de usos contemporáneos. Y la figura de Monteagudo no tendría por qué ser una excepción; por lo mismo, conviene situar el pensamiento de Monteagudo en su época y señalar algunas de las probables razones que han motivado su repentina actualidad. Monteagudo fue, entre 1821 y 1822, el principal ideólogo del Protectorado, fue ministro de Estado, de RREE y de Guerra. Es decir, tuvo responsabilidades políticas de envergadura que antecedieron y consolidaron la existencia del actual Estado peruano. Si hay algo que caracteriza los escritos que Monteagudo publicó durante su participación en el inicial proceso de nuestra Independencia es su sorprendente realismo político dirigido específicamente a exponer los rasgos de la conciencia política y la actitud civil de los peruanos durante aquellos turbulentos años. Más aún ñy en esto no hago sino seguir a Basadreñ, la suya fue una reflexión que se sitúa entre los primeros estudios sociológicos de la realidad social peruana de su época. La biografía política de Monteagudo se inicia en 1809 en el Alto Perú (hoy Bolivia), pasa a Argentina 1810-1814, viaja a Europa 1815-1816, está en Chile entre 1817 y 1820, en el Perú 1820-1822, en Centro América de 1823 a 1825, y finalmente vuelve al Perú, donde es asesinado en 1825. Esta trayectoria expresa los múltiples escenarios sociales, políticos y militares por los que trajinó. Participó en las guerras por la independencia de los países citados y en los debates sobre las formas de gobierno que entonces se discutían. Si quisiéramos resumir la biografía intelectual de Monteagudo podríamos decir que durante sus primeros años fue, según sus propias palabras, un "frenético republicano". Al retornar de su exilio de Europa ya es otro hombre y con otras ideas. En efecto, en Chile funda el periódico "El censor de la revolución". En esta publicación se propone realizar un "balance" de la revolución en América. Y, ya durante la última etapa de su vida, Monteagudo se preocupó en razonar sobre los acontecimientos, para lo cual apeló al conocimiento social e histórico, más que a las ideologías. Y por eso interesa este personaje, porque la suya fue una existencia que condensó las principales alternativas políticas y los principales proyectos de sociedad que el temprano siglo XIX impuso a toda una generación de políticos y militares que asistieron deslumbrados al ocaso del dominio colonial español en América. Buscar en la figura de Monteagudo los orígenes del autoritarismo y de las dictaduras es nuevamente desviar la mirada hacia otro tipo de escenarios. Quizás resulte más provechoso conocer el escenario social, político, económico y militar sobre el que actuó este personaje. En efecto, estamos frente a una sociedad de tipo colonial, sin ningún tipo de tradición democrática. El Perú y Lima fueron durante ese período el centro del dominio colonial español de América. Políticamente existía una considerable oposición civil realista que concibió la independencia como una invasión tanto de argentinos como de chilenos. Por el contrario, Monteagudo organizó a las clases populares, y con esa fuerza liquidó y neutralizó precisamente a los sectores que se oponían a la independencia. Económicamente la distribución de la propiedad estaba sumamente concentrada, y aparte estaba la crisis resultante de la propia dinámica de la guerra, y militarmente aún no se había consolidado la independencia.