David Sulmont: Falta más ponderación para evaluar al gobierno

Director del Instituto de Opinión Pública de la Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP). 

Director del Instituto de Opinión Pública de la Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP). 

En la siguiente entrevista, David Sulmont explica que, frente a las críticas que ha recibido por su mensaje por Fiestas Patrias, el presidente Ollanta Humala ha tenido que salir en estos días a insistir en la defensa de su gobierno. También advierte que si bien este gobierno ha cometido gruesos errores, falta mayor "ponderación" al momento de evaluarlo. 
 
Luego del 28 de julio, el presidente Ollanta Humala parece que ha pasado a la ofensiva.  
 
Lo que pasa es que el mensaje fue duramente criticado por la oposición, que no quiere reconocer logros sustanciales a este gobierno. Varios analistas coinciden en que no se ofreció una visión de país y, frente a eso, se ha visto obligado a reiterar la defensa de su gestión. Y creo que hay ser un poco más ponderado al momento de evaluar lo que es este gobierno... 
 
¿Hay falta de ponderación con Humala?
 
Sí. La oposición, obvio, tratará de minimizar cualquier logro del gobierno para colocarse como alternativa para el próximo año. Ahí hay un juego electoral. Eso es lógico y esperable, desde la oposición. Pero desde los comentaristas periodísticos, sí es necesario pedir un poco más de ponderación. 
 
Pero este es un gobierno que ha cometido errores importantes.
 
Sin duda. A nivel político, varios. Primero, hizo un viraje temprano de su plan de gobierno, que lo ha alejado de la izquierda que lo apoyó y que esperaba políticas más relacionadas con su sector. Y si bien es legítimo que una vez en el gobierno un presidente decida, frente a situaciones particulares, hacer ajustes, eso no fue debidamente explicado al electorado de base...
 
Se generó una fuerte ruptura. 
 
Exacto, con un sector que tiene conexión con actores sociales, sobre todo a nivel de provincias. Por eso, el presidente terminó aislado de las bases que impulsaron su carrera política. Todo esto no se manejó, no se reconstruyeron alianzas, no se supo conservar una base de apoyo en el Parlamento...
 
La bancada nacionalista ha sufrido varias bajas. 
 
Hemos visto una hemorragia, que ha significado que el gobierno pierda la presidencia del Congreso, y que carezca, además, de escuderos eficientes. En resumen, este gobierno carece de un soporte por sus errores, pero hay que saber matizar el balance de la gestión, porque también hay cosas positivas. Por ejemplo, hay cierta continuidad de políticas en sectores importantes.    
 
Hay coincidencia en que en educación las cosas no han marchado tan mal. 
 
Casi todos reconocen que este es un gobierno que ha logrado mover, un poco, los indicadores de calidad educativa en la dirección correcta. La ley universitaria es otro logro. 
 
Aunque el reconocimiento va más para el ministro. 
 
Pero el ministro trabaja para el presidente. En segundo lugar, es importante resaltar que hay un manejo más profesional en los programas sociales. Se han creado algunos nuevos, se han reforzado otros que venían de gestiones anteriores, y eso es algo que debería reconocerse. Cualquier gobierno que continúe políticas públicas, tiene algo positivo en su balance. 
 
Algo que mostrar. 
 
No son logros espectaculares o de gran impacto. Se basan en la continuidad de políticas, conducentes hacia una mayor capacidad del Estado. Y eso no rinde réditos, ni siquiera en el mediano plazo, porque la gente no percibe cambios de un día al otro. Incluso, el manejo económico ha sido prudente. Uno puede estar a favor o en contra del modelo, pero al menos las condiciones son adecuadas para enfrentar el golpe tremendo que supone la caída del precio de los metales, como el cobre.
 
Sin embargo, el manejo en temas como los conflictos sociales ha sido terrible. 
 
Eso está asociado con las debilidades políticas. Los casos de Conga y de Tía María, entre otros, demuestran la orfandad que tiene este gobierno de operadores políticos eficaces que permitan hacer política, es decir, convencer a los ciudadanos preocupados por ciertos proyectos. 
 
En estos últimos días, Humala parece querer convertirse en su propio operador.
 
Eso debería ser el trabajo del partido...
 
Que carece de parlamentarios de peso. 
 
Y también de ministros políticos. Los ministros pueden ser excelentes técnicos, pero esa es otra cosa. Salomón Lerner sí era político, aunque lo de Conga lo dejó sin piso. Humala se ha encomendado a los técnicos, muy buenos, aunque hacer política sectorial implica construir un mensaje programático que nos explique hacia dónde vamos. Y eso no hay. 
 
¿Qué debería hacer el gobierno en este último año?
 
Lo mejor es administrar adecuadamente el país sin generar demasiadas olas...
 
¿Y podría subir en las encuestas? Toledo llegó al 6% y subió mucho al final. 
 
Cuando empezó la campaña y él ya no era actor central. Lo que puede pasar en los meses siguientes es que los demás empiecen a pelearse entre ellos para ganar votos y así Humala deje de ser el objetivo de la oposición.  
 

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