Jaque perpetuo. Experimento fallido

grupo larepublica
Plataforma_glr
2007 M03 18 | 20:30 h
Por Javier Ágreda.

Javier Ágreda.

En la novela Asesinato en la gran ciudad del Cusco (Norma,2007) Luis Nieto Degregori (Cusco,1955) recrea las luchas por el poder entre criollos y españoles en el Cusco del siglo XVIII. Para ello el escritor ha investigado en el propio Archivo de Indias (Sevilla) todo lo relacionado con el juicio que la corona española entabló a Diego de Esquivel, marqués de Valleumbroso, corregidor e indiscutido líder del bando criollo cusqueño. A partir de esa información, Nieto elabora una narración que une la ficción literaria (en la línea de las novelas de Pérez-Reverte) con el retrato histórico.

El protagonista del relato es un hijo natural de don Diego, un clérigo con el mismo nombre y apellido de su padre. La novela se inicia en 1707 cuando, aún niño, descubre a un hombre asesinado en las calles del Cusco. De ahí el relato avanza a saltos en la vida del protagonista, siempre testigo de las intrigas de (y contra) su padre. En forma paralela, se van contando episodios del pasado (1698-1707) de la familia Esquivel. Con estos saltos en el tiempo, el relato cambia también de ‘subgéneros’ narrativos en cada capítulo: historia de amor, de aventuras, intriga de capa y espada, etc.

Tan radicales cambios no dejan de generar problemas literarios, pues desarticulan y le quitan unidad al texto. Además Nieto aborda algunos de esos subgéneros apelando demasiado a tópicos y lugares comunes, como en la historia de amor de don Diego y Leandra, absolutamente inverosímil. Las mejores páginas del libro son aquellas en las que priman las aventuras y las acciones colectivas, como en el episodio de los robos sacrílegos (1707) y el de las peripecias de El Cartolín, un líder popular que en 1698 se enfrentó a los españoles y a las autoridades cusqueñas.

La novela también presenta problemas en lo que respecta al retrato histórico, pues no logra ofrecernos una imagen completa de una sociedad tan estratificada y estamental como la cusqueña. Nieto parece haber consultado solo documentos judiciales, en los que se menciona únicamente a españoles y criollos; por eso los grandes ausentes en esta ficción son los campesinos y la cultura andina en general. Si en su primera novela, Cusco después del amor (2003), Nieto hizo de su ciudad natal y su gran pasado prehispánico casi un protagonista más, en Asesinato en la gran ciudad del Cusco ese pasado aparece apenas como un ocasional telón de fondo: Diego y Leandra tienen algunos de sus encuentros furtivos en la abandonada fortaleza de Sacsayhuamán.