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Pedro Castillo

Pedro Castillo: ¿cómo les fue a los Gobiernos de otros presidentes que se quedaron sin bancada oficialista?

Los casos más recordados son los de Pedro Pablo Kuczynski y Martín Vizcarra. El primero se vio obligado a renunciar al cargo y el segundo fue vacado por un Congreso liderado por Manuel Merino de Lama.

Tras la renuncia de Pedro Castillo a Perú Libre, el jefe de Estado se habría quedado sin bancada oficialista, pero con una serie de grupos parlamentarios satélites que aún apuestan por mantenerlo en el cargo. Foto: diseño de Jazmín Ceras / La República
Tras la renuncia de Pedro Castillo a Perú Libre, el jefe de Estado se habría quedado sin bancada oficialista, pero con una serie de grupos parlamentarios satélites que aún apuestan por mantenerlo en el cargo. Foto: diseño de Jazmín Ceras / La República
Miguel Ángel Candia

Hay quienes ven en el tiempo un patrón cíclico y otros que —en la misma línea— rezan que quien no aprende del pasado está condenada a repetirlo. Si bien es cierto que la historia reciente de la política peruana parece condenada a repetir sus peores taras y mostrar siempre un rostro adusto hacia su población, en esta narrativa plagada de malas experiencias puede abrirse un camino para quien hoy lidera el país desde Palacio de Gobierno, para que no cometa los mismos errores y entienda —todavía con algo de distancia— lo que puede pasarle a un jefe de Estado sin bancada parlamentaria.

Si la política es un campo de batalla, el Congreso vendría a ser el coliseo donde se libra el combate. En el pasado, dos presidentes creyeron equivocadamente —la historia se encargó de probarlo— que se podría gobernar sin bancada oficialista. Pedro Pablo Kuczynski y Martín Vizcarra compartieron, años atrás, esta premisa. Ambos llegaron al cargo más importante del país compartiendo la plancha presidencial de Peruanos por el Kambio, una agrupación que se diluyó entre conflictos internos y la lucha de poderes. Recordaremos aquí cómo terminó la travesía presidencial de ambos personajes.

El presidente Pedro Castillo perdió el apoyo de la bancada de Perú Libre tras renunciar al partido liderado por Vladimir Cerrón. Como primer gesto, los exoficialistas apoyaron la censura de su ministro del Interior, Dimitri Senmache. Foto: Antonio Melgarejo/La República

Pedro Pablo Kuczynski

Era el año 2016 y, tras unos comicios reñidos ante su rival Keiko Fujimori, Pedro Pablo Kuczynski se impuso en las urnas y se convirtió en el presidente de todos los peruanos. Una victoria que le permitía llegar a Palacio de Gobierno, pero no necesariamente gobernar. Detrás del animoso PPKuy, mascota del movimiento político que cobró mucha popularidad por esos años, se escondía un partido plagado de grietas y altamente centralizado que solo pudo cosechar 18 escaños en el Congreso de la República, con lo cual se convirtió en la tercera fuerza parlamentaria después de Fuerza Popular y el Frente Amplio por Justicia, Vida y Libertad, que obtuvo 73 y 20 escaños, respectivamente.

La primera muestra clara de poca cohesión llegó con el oficialista Moisés Guía a inicios del 2017, cuando —durante un evento en el Congreso— dijo que pediría la vacancia presidencial de Kuczynski si este continuaba respaldando lo que él denominó como ‘ideología de género’, en referencia al enfoque de género que formaba parte de la política de los funcionarios del Gobierno de turno. Sin embargo, el primero en quedar fuera del proyecto de PPK fue Roberto Vieira, quien fue expulsado de la bancada de Peruanos por el Kambio tras ser acusado de violar los principios de ética internos.

En diciembre del 2017, con una mayoría fujimorista importante en contra, Kuczynski Godard tuvo que enfrentar un proceso de vacancia por los presuntos vínculos entre la empresa de su propiedad Westfield Capital y la constructora brasileña Odebrecht durante sus funciones como ministro de Estado de Alejandro Toledo. La salida que encontró en aquella oportunidad fue, presuntamente, la de canjear los votos de diez congresistas liderados por Kenji Fujimori e indultar a Alberto Fujimori en la víspera de Navidad, hecho que fue puesto al descubierto por el parlamentario Moisés Mamani.

La liberación de Alberto Fujimori generó un fuerte impacto dentro de su propia bancada, porque tras esa decisión renunciaron al oficialismo Alberto de Belaúnde, Gino Costa y Vicente Zeballos. Si bien PPK tuvo el respaldo de una bancada, esta se caracterizó por los constantes enfrentamientos internos y la lucha entre el grupo parlamentario y los dirigentes del partido, la cual minó la representatividad del Gobierno en el Parlamento.

Solo unos meses después, en marzo del 2018, con un nuevo proceso de vacancia en marcha, Fuerza Popular presentó una serie de audios y videos en los que presuntamente el bloque fujimorista liderado por Kenji negoció sus votos con representantes del Ejecutivo a cambio de que PPK no fuera vacado. La aparente flagrancia de lo ocurrido llevó a Pedro Pablo Kuczynski a presentar su carta de renuncia el 21 de marzo del 2018, solo un día antes de la fecha prevista para su presentación ante el Pleno y la posterior votación sobre la vacancia, que se mostraba como inminente.

El jefe de Estado aún conserva el apoyo de tres grupos políticos que se conformaron con exintegrantes de Perú Libre: Perú Democrático (PD), Bloque Magisterial (BM) y Perú Bicentenario (PB). Estos rechazan toda posibilidad de apoyar una vacancia presidencial. Foto: La República

Martín Vizcarra

Tras la renuncia de Kuczynski, Martín Vizcarra, el 23 de marzo del 2018, asumió el cargo de presidente de la República, pero como nuevo inquilino de Palacio de Gobierno no mostró un cambio real respecto de la relación entre el Ejecutivo, la bancada parlamentaria y el partido. Mientras los congresistas de PPK decían abiertamente no sentirse parte de una bancada oficialista, el jefe de Estado señalaba que prefería gobernar sin un grupo parlamentario que lo respalde.

En junio del 2018, a las renuncias que se produjeron durante la gestión de PPK se sumó la de Pedro Olaechea, quien luego pasaría a mostrar un perfil más de oposición. En noviembre, le siguieron Guido Lombardi, Salvador Heresi y Patricia Donayre; esta última llegó a reforzar el oficialismo tras desvincularse del bloque fujimorista.

En agosto del 2019, la renuncia de Mercedes Araoz a la bancada, sumada a las de Carlos Bruce y Ana María Choquehuanca, dejó oficialmente a Martín Vizcarra sin una bancada propiamente dicha debido a que apenas tenía cuatro integrantes, cuando el mínimo requerido según el Reglamento del Congreso es de cinco miembros. Tras unas horas, los de PPK lograron convencer a Yesenia Ponce, exlegisladora de Fuerza Popular y Cambio21, para que se uniera al oficialismo y así conservar la categoría de bancada.

Tras la difusión de los audios y videos que generaron la renuncia de Kuczynski, el partido cambió su nombre a Peruanos por el Cambio, un gesto de distancia hacia PPK, quien dejaba el cargo de jefe de Estado en medio de serios cuestionamientos de corrupción. El siguiente cambio se produjo en marzo del 2019, cuando la agrupación pasó a llamarse Contigo y, para tener una representación en el Congreso, se agruparon Gilbert Violeta, Salvador Heresi y Juan Sheput, Pedro Olaechea, Jorge Castro y Julio Rosas bajo el nombre de Concertación Parlamentaria, que terminó disuelta en junio del mismo año.

El final de la gestión de Martín Vizcarra es bastante conocido. El 30 de setiembre de 2019 disolvió el Congreso de la República bajo la interpretación de que el Parlamento negó de facto una cuestión de confianza en medio de una crisis e incertidumbre política que vivía el país. Tras unas nuevas elecciones, se formó un Poder Legislativo para trabajar por un periodo complementario. Este nuevo grupo terminó vacándolo por incapacidad moral en noviembre del 2020.

DATO: Valentín Paniagua se convirtió en presidente de la transición en noviembre del 2000 tras la renuncia de Alberto Fujimori y de sus vicepresidentes. Este terminó su periodo complementario hasta julio del 2001 sin una bancada debido a que Acción Popular solo había obtenido tres escaños en las elecciones del 2000. No obstante, encontró los apoyos necesarios en otros grupos políticos de aquella época.