Enrique Ghersi: “No porque mucha gente diga que no le gusta el fallo sin haberlo leído van a tener la razón”

En diálogo con La República, el abogado de César Acuña reafirma que Christopher Acosta, autor de Plata como cancha, no pidió la versión del excandidato a la presidencia. “Nunca fue contactado personalmente”, sostiene.

Argumento. El abogado Enrique Ghersi dice que no se ha afectado la libertad de expresión. Foto: La República
Argumento. El abogado Enrique Ghersi dice que no se ha afectado la libertad de expresión. Foto: La República
Enrique  Patriau

Enrique Ghersi, el abogado de César Acuña en el caso del libro “Plata como Cancha” responde sobre la reciente sentencia que condena -en primera instancia- a los periodistas Christopher Acosta y Jerónimo Pimentel.

Usted ratificó la versión de César Acuña, según la cual no se le contactó para pedir su versión, pero el autor del libro indica que lo hizo a través de Richard Acuña. Sabe bien que el señor Acuña no coordina directamente la gran mayoría de sus reuniones. ¿Está seguro de que no se le pidió la versión al señor Acuña?

No se le pidió la versión. Mi cliente me lo ha confirmado hace unos minutos que hemos conversado. En ningún momento, ni por correo electrónico, ni por teléfono ni carta notarial se le pidieron sus descargos. Que el autor del libro afirme que buscó los descargos a través de terceros confirma la versión de mi cliente: que nunca fue contactado personalmente.

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Ese es un argumento…

No es un argumento, es un hecho.

Digamos que es un hecho, pero no niega la versión de Acosta: que se buscó la versión de Acuña, a través de su hijo.

Pero que yo llame a terceros no significa que busco un descargo, esa no es la forma ni el protocolo que corresponde. El señor Acuña es una persona accesible, siempre está en lugares públicos, la prensa se le acerca y lo entrevistan en la calle.

Las entrevistas periodísticas personales no se coordinan con él de manera directa. Se hace con terceros, con su gente de prensa.

El señor Richard Acuña no es su gente de prensa tampoco. Llamar a un tercero para supuestamente pedir un descargo de otra no es pedir el descargo. Y tampoco le pidió el descargo a la señora Rosa Gutiérrez, que es con quien supuestamente habría habido este incidente de violación.

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¿No incurre en lo mismo que cuestiona del libro? Ustedes argumentan que la difamación es cuando uno repite algo sin corroborarlo. Bueno, usted está haciendo lo mismo en estos momentos, creyendo la versión de Acuña, no la de Acosta.

No, yo no estoy publicando un libro, estoy actuando en el ejercicio del derecho de defensa en una querella.

Una querella de 100 millones de soles.

El argumento no es equivalente, estoy dando la versión de mi cliente que es lo que ha dicho en el proceso.

Acosta no acusa de violación a Acuña: él recoge y organiza la información disponible…

No es verdad. Hay una frase en el libro…

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La frase es: “Acuña si es un violador y lo afirmo con conocimiento de causa- le dijo la letrada al diario La Industria (…)”. Pero el periodista cita lo publicado en un diario.

Sigamos leyendo un poco más abajo. Dice el autor que “la posibilidad de la existencia de un acuerdo entre las partes no es descabellada. Este libro viene exponiendo cómo este tipo de transacciones extrajudiciales son un patrón en la historia de César Acuña, cada vez que termina traspasando la ley”. Bueno, ahí está la difamación monumental, desde nuestro punto de vista. La señora Gutiérrez ha acreditado que no hubo violación.

Acosta agregó la versión de la presunta víctima, que negó que el hijo que tuvo con Acuña fuese producto de una violación. Además, colocó que la declaración de la abogada, Miriam Pilco Deza, “no puede ser profundizada” porque falleció y que, además, se debe analizar su posición al ser militante aprista.

Pero la frase siguiente pues, donde dice que seguramente se la han comprado a la señora Rosa Gutiérrez, ahí está la difamación. Está especulando que ha habido un acto de corrupción.

Christopher Acosta y Jerónimo Pimentel fueron sentenciados a pagar el monto de S/ 400.000 a César Acuña como reparación civil. Foto: composición/La República

Esa frase a la que alude usted no ha sido materia de la demanda.

Es parte del libro que ha sido analizado en su integridad. Y en las apelaciones será lo mismo.

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El señor Acuña, en una entrevista con Milagros Leiva, reconoció que no sabía que la madre de su hijo Juan Francisco tenía solo 16 años. Es más, dijo que se enteró por el libro de lo que decía la partida. ¿Cómo entonces lo pueden acusar de difamación?

Es irrelevante el argumento porque la edad de consentimiento sexual es de 16 años. En ese momento era 16 años. No es argumento para la discusión. El argumento es si hubo sexo consensual o no, y lo hubo.

En el caso de Rosa Núñez, ustedes alegan que la frase “Qué buen presidente puede ser un hombre que golpeaba, insultaba y escupía a su esposa. Que tiene 3 hijos fuera del matrimonio y que no cumple con sus responsabilidades” también es difamatoria. Pero la dijo la propia Núñez.

Sería interesante entrevistar a la señora Núñez, quizás pueda dar el contexto en el que dio la frase.

¿Por qué no denunciaron a Núñez, entonces?

Yo no era el abogado del señor Acuña en ese momento ni conozco a la señora. Entiendo que eso ya está superado.

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¿Qué piensa de la doctrina del reporte fiel?

Es una doctrina de 1776 del derecho anglosajón que debe ser examinada a la luz de la jurisprudencia peruana. En el Perú se aplica el plenario 3-2016, que establece las reglas de lo que se denomina el test de ponderación. La doctrina del reporte fiel es un clásico del derecho penal que no se puede invocar acá porque el reporte que hace el autor es infiel, no es fiel. La doctrina del reporte fiel tiene toda una evolución en el derecho anglosajón: no basta con citar.

Si en una entrevista alguien me declara que el señor Ghersi es tal cosa, coloque usted el calificativo que desee, ¿me podría acusar de difamación?

No es que a mí se me ocurra, ¿ah? De acuerdo con el manual de periodismo que hemos aportado, promovido por la Unesco, y adoptado por IPYS: sí. Así como los hombres públicos tienen un derecho al honor menos protegido, el estándar de un periodista de investigación es más alto y está obligado a corroborar la fuente, sobre todo si es de Internet.

César Acuña asegura no estar satisfecho con sentencia en primera instancia contra Christopher Acosta. Foto: La República

La fuente de Acosta no es Internet. Hay recortes de periódicos y documentos oficiales.

No pues, él cuenta la mitad. Lo que ha hecho el autor es juntar todo lo malo que se dice de Acuña en redes sociales y publicarlo…

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Él tiene su propio archivo. Ha investigado a Acuña por años.

Permíteme acabar el argumento: solo cuenta el principio de la historia. Dice que lo acusaron de malversación, y no dice que lo investigaron y que la Fiscalía archivó el caso. Si contara la historia completa no habría habido difamación, pero una media verdad es una completa calumnia. No es solo un error de procedimiento, es un ilícito penal.

Bueno, ya estoy enterado de que podría demandarme si alguien lo menciona de manera despectiva en alguna entrevista.

El asunto es que sea una imputación falsa. Yo he sido periodista. La obligación de un periodista es la verosimilitud.

Usted y su defendido señalan que no ven un riesgo a la libertad de prensa y de expresión en esta sentencia. Sin embargo, al menos una veintena de pronunciamientos, incluyendo las embajadas de Estados Unidos, Reino Unido y la Unión Europea, sugieren lo contrario. ¿Qué opina?

No porque mucha gente diga que no le gusta el fallo sin haberlo leído -porque estoy seguro que ninguna embajada había leído ni el fallo ni el libro- van a tener la razón. Los ingleses son campeones además en jurisprudencia sobre difamación. A ningún político inglés se le ocurriría decir que se pone en riesgo la libertad de expresión por querellar a un tabloide londinense. En el caso de este libro, se ha vendido, se vende y se seguirá vendiendo. Nadie ha impedido su circulación. No está en juego la libertad de expresión. Está en juego el honor de una persona.

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Imagino que es consciente de que son ustedes los que han publicitado el libro de una manera insospechada. Salió publicado, tuvo impacto en un contexto electoral y ustedes mismos, con sus acciones, lo han ido reviviendo, al punto que luego de la sentencia se han mandado a imprimir más ejemplares por la demanda de la gente. ¿Qué piensa de eso?

Es la prueba del daño. Cuantos más libros se impriman, la Corte Superior y Suprema que verán las apelaciones evaluarán la magnitud. Cuanto más circule el libro, en efecto, habrá más evidencia del daño al honor del señor Acuña. No veo ninguna contradicción.

¿Van a apelar?

Eso lo decidirá el señor Acuña.