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El comienzo de un gobierno que enfrenta asedios y sus propios yerros

Desafíos de Castillo. Para los analistas políticos consultados, el presidente Pedro Castillo tomó una postura moderada y se deshizo del ala radical de Perú Libre. También destacan que calmó a los inversionistas. Critican sí las indecisiones y lo que le cuesta ponerse a la altura del país en medio de las constantes tensiones.

El dato. Castillo cumple hoy 100 días al frente de un gobierno al que la oposición no le perdona nada. Ha cometido tropiezos, pero también avances, por ejemplo, en la lucha contra la pandemia. Foto: John Reyes/La República
El dato. Castillo cumple hoy 100 días al frente de un gobierno al que la oposición no le perdona nada. Ha cometido tropiezos, pero también avances, por ejemplo, en la lucha contra la pandemia. Foto: John Reyes/La República
David Pereda,Carlos Páucar,

Los cien primeros días del gobierno del presidente Pedro Castillo han estado marcados por las dificultades de abrirse paso mientras enfrentaba asedios y los propios yerros, según coinciden diversos especialistas consultados por La República.

Castillo, un maestro rural conocido por una huelga del 2017, ganó la presidencia al lidiar contra Keiko Fujimori en balotaje, en una candidatura a la que llegó por estar impedido el líder del partido, Vladimir Cerrón.

Luego de moderar el discurso y aliarse con la izquierda de Verónika Mendoza, Castillo empezó un gobierno con marchas y contramarchas, nombramientos cuestionados e iniciativas que no han ganado suficiente notoriedad ante las confrontaciones del día a día.

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“El gran problema es que el presidente Castillo aún no define el rumbo de su gobierno. Hay grupos diferentes y como que trata de quedar bien con todos y al final no queda bien con nadie”, dice el politólogo Martín Tanaka, profesor de la Universidad Católica (PUCP) e investigador del Instituto de Estudios Peruanos (IEP).

“Eso empieza a afectarlo. Según últimas encuestas, la desaprobación supera a la aprobación y en el sur, la sierra y sectores socioeconómicos más bajos, la desaprobación y aprobación se han empatado, cuando parecía que tenía apoyo muy sólido en esos lugares”, añade Tanaka.

A su favor, en Castillo hay aún la percepción de tener buenas intenciones. Su desafío es pasar de las intenciones a los resultados.

Pedro Castillo ocupa el cargo de presidente desde hace poco más de tres meses. Foto: Presidencia

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“Aún tiene la imagen en un sector importante de la población de que tiene buenas intenciones, aunque está disminuyendo. Si sigue mal, la percepción de no estar capacitado pasará a quienes le ven buenas intenciones. Es su drama que debe resolver rápido”, sostiene Tanaka.

Buenas señales y demoras

El politólogo José Incio, de la Universidad de Pittsburgh, creador de la plataforma Decide Bien, anota: “Es un gobierno bastante fragmentado porque no es en sí mismo un bloque. Esta fragmentación dentro de su propio gobierno hace que se vea un gobierno muy desordenado, con idas y venidas, como estar entre varias cuerdas que lo van empujando por diferentes lados”.

El analista destaca dos tensiones que enfrenta Castillo: las promesas de campaña y ver que no es fácil cumplirlas.

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“Era muy fácil hablar de cambiar el país y otra cosa es darte cuenta de que no es sencillo porque hay otros actores: Congreso, la economía, élites por un lado, población con expectativas por otro, todos quieren soluciones rápidas y todos siguen su juego”, expresa.

Incio coincide además en la percepción de buenas intenciones, pero advierte que hay peligrosas demoras. “Es un gobierno que está dando buenas señales, pero de manera muy lenta”, dice.

Castillo requiere tener gente capacitada que le permita conseguir los resultados de cumplir sus promesas y expectativas.

“Debe hacer cosas a favor de la población desvalida y convocar la mejor gente que pueda para dar políticas efectivas a favor de esos sectores. Y alrededor de eso generar legitimidad y consenso”, sostiene Tanaka.

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“Hay apertura de ver que gobernar es difícil y se necesita gente con experiencia, de izquierda, porque no puedes cambiar el viraje, pero sí llamar a gente capacitada para ir a mejor puerto”, considera Incio.

Problema de liderazgo

Para Luis Benavente, consultor político y director de Vox Populi, en estos 100 primeros días hay dos puntos a tomar en cuenta: el primero tiene que ver con el liderazgo de Castillo.

“Es un presidente ajeno, ausente, huraño con la prensa, que no sabe dirigirse al país, eso muestra falta de liderazgo”, indica Benavente.

El segundo punto está relacionado a la deficiencia de no tener un equipo de gobierno calificado y eso ha debilitado mucho al Gobierno y ha alimentado mucho a la oposición.

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“No le reconozco fortalezas a este gobierno de Pedro Castillo –afirma, convencido–. Más allá de cuestiones ideológicas, un gobierno puede ser de izquierda, derecha o centro, pero tiene que tener gente de mucha calidad técnica, profesional, ética para gobernar y este gobierno no lo tiene”.

“Y también tiene políticas muy equivocadas. Mira, con los cambios tributarios que anuncian no van a recaudar más, eso ya está demostrado. No es una economía de muchos millonarios a los que les va a sacar un ingreso marginal considerable por adicionales tributarios. Simplemente vas a reducir el consumo, vas a estimular la informalidad y vas a lograr menos recaudación”, refiere.

“Hay mucha improvisación y nos conduce a un abismo muy grande –agrega Benavente–. Para superar las complicaciones, Castillo tendría que gobernar, no está gobernando, está repartiendo el poder. Y debe rodearse de un equipo de gente capaz realmente notable, con grandes credenciales profesionales, académicas, con experiencia, con mucha ética”.

Los especialistas le reconocen a Castillo la implementación de un discurso moderado; sin embargo, su imagen de falta de liderazgo aún lo persigue. Foto: Gerardo Marín/GLR

Una postura moderada

Para la politóloga y profesora de la Universidad Católica de Santa María de Arequipa Yasmín Calmet, estos 100 días de mandato de Castillo “han sido marcados por el intento de mantener la gobernabilidad del país, por crisis internas y porque el presidente ha mantenido una postura más moderada para ganarse la confianza nacional e internacional”.

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“Al ser elegido presentó un plan de gobierno para los primeros 100 días, el mismo que, opino, no podría ser cumplido en el corto tiempo y sí a mediano y largo plazo. De los 7 ejes presentados, salud, economía y empleo, la segunda reforma agraria, impuesto a sobreganancias, retorno seguro a la educación presencial y la convocatoria al referéndum, solo se ha podido cumplir de manera satisfactoria el avance de la vacunación contra la COVID-19. Sin embargo, aún somos un país con un alto número de casos por número de habitantes, que imposibilita la recuperación rápida de la economía y el retorno a los estudios presenciales”.

“Las otras deficiencias del Gobierno son la falta de reactivación del empleo, de la economía popular y la crisis interna del Partido Perú Libre que ha llevado a la ruptura y a la caída de algunos de sus ministros. La tasa de desempleo actualmente se encuentra en un 10%. Comparado con los meses iniciales del gobierno Castillo observamos que ha aumentado en 0,6%. En estos primeros meses, Castillo no ha podido revertir la situación relacionada al desempleo y al subempleo, lo que demuestra un serio problema para reactivar la economía y sin grandes pronósticos de mejoría”.

Preguntada por las fortalezas de la actual administración, Calmet estima que Castillo “está aprendiendo a hacer una lectura, rápida y adecuada, del juego político. Primero, ha cambiado su discurso radical y lo mantiene más moderado. Esto puede ser corroborado en sus discursos en la ONU y en la OEA, donde tomó un tono más conciliador con el capitalismo, la democracia y los derechos fundamentales. Y afirmó que el Perú les dará la bienvenida a los inversionistas extranjeros. Todo eso fue importante para calmar los ánimos de los inversionistas y gobernantes que estaban en duda de mantener relaciones bilaterales con el Perú”.

“Segundo, al tomar una postura moderada, ha roto con el ala radical del partido y ha posibilitado que retire del juego a ministros que podrían perjudicar las relaciones internas y externas del país. Con esta actitud, Castillo deja un claro recado, quien lidera el país es él y no Vladimir Cerrón”.

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Hay avances importantes

Para el analista político y experto en descentralización Javier Azpur, hay una narrativa que busca imponerse en la que estos 100 días todo ha sido una catástrofe, no se ha hecho nada.

“Debido a errores cometidos por el presidente en las designaciones de funcionarios importantes, hay medios que se han centrado en eso como si la agenda pública fueran solo esas designaciones. Eso ha dificultado que el Gobierno ponga en la agenda avances importantes. Uno de ellos es el avance en el proceso de vacunación, clave en la lucha contra la COVID-19″.

“Y si se revisa indicadores macroeconómicos lo que se constata es que este año todos los principales organismos internacionales, el BCR, el MEF, señalan un nivel de crecimiento cercano al 11%, es decir, en un año vamos a recuperar casi el cien por ciento de lo perdido el 2020 y el próximo año se proyecta un crecimiento por encima del 4% y eso va a ser uno de los más altos de América Latina”.

“Es decir, en el tema macroeconómico, el tema avanza bien. Y en sectores como la agricultura, el lanzamiento de la segunda reforma agraria que puede significar un cambio muy importante en el sector”.

IEP: un 35% de ciudadanos aprueba a Pedro Castillo y un 48% lo reprueba. Foto: Oswald Charca / La República

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Azpur pone en evidencia que, en medio de eso, hay dificultades del Gobierno de comunicar y plantear una agenda. “Y no ayuda el silencio presidencial, tampoco bloquear la difusión a través de los medios. Y que no se logre consolidar aún una coalición de gobierno, un equipo coherente”.

Claves

Cambios. La bancada de Juntos por el Perú, en sus redes, ratificó “su compromiso con las demandas ciudadanas y la defensa de la democracia”. Seguirán trabajando, dicen, en “la atención de los verdaderos problemas del país”.

Recuento. El próximo miércoles, en Ayacucho, el presidente Pedro Castillo hará un recuento de lo que se ha hecho en 100 días de gobierno, según anunció la primera ministra, Mirtha Vásquez. Aseguró que incluirá objetivos para lo que viene.

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Reacciones

Martín Tanaka, politólogo PUCP e IEP

“Lo que hace (Castillo) es levantar temas que luego él mismo se da cuenta que no puede llevar a la práctica o gastar demasiada energía defendiendo nombramientos de gente que no debió haber nombrado. Y así está dilapidando el respaldo político que le dio ganar las elecciones”.

Yasmín Calmet, politóloga, UCSM

“Castillo se ha direccionado a una postura moderada. Calificaría al suyo de un gobierno astuto, porque ha sabido hacer una lectura acertada sobre qué grupos pueden debilitar su gobierno y los retira de escena. Ha entendido la política como un juego de ajedrez, donde uno debe tener perspicacia, percepción y seguridad de qué piezas debe sacrificar para mantenerte vivo en el juego hasta el final de su mandato”.

Luis Benavente, consultor político, Vox Populi

“No hay un buen manejo de la economía, no hay una generación de confianza, no veo políticas públicas conducentes a un impulso económico, no veo que se esté haciendo nada para prevenir lo que se viene o podría venir en la pandemia que puede ser muy fuerte”.