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Francisco Sagasti: balance de un Gobierno de transición marcado por el conflicto

El saliente jefe de Estado supo sortear los momentos de tensión, concretó la compra de vacunas, la inoculación de millones de peruanos y se mantuvo neutral durante las últimas elecciones.

Sagasti Hocchausler concluye con su periodo como mandatario este 28 de julio. Foto: Fabrizio Oviedo/La República
Sagasti Hocchausler concluye con su periodo como mandatario este 28 de julio. Foto: Fabrizio Oviedo/La República
Andrea Abanto

El Gobierno de transición y emergencia se dio en un momento crucial para el Perú. El saliente mandatario, en sus funciones de congresista, tuvo que asumir una gestión convulsionada por la crisis política que no se había detenido desde el 2016.

Adicional a eso, Sagasti Hocchausler tuvo que hacerle frente a la pandemia con la adquisición de las vacunas contra la COVID-19 y la organización de las Elecciones Generales 2021.

Sin embargo, al asumir la presidencia de forma interina el 16 de noviembre del 2020, el entonces parlamentario del Partido Morado se comprometió a realizar las principales tareas para sacar a flote al Perú.

Francisco Sagasti ha ejecutado los principales objetivos que se trazó al tomar las riendas del país. En ese sentido, ha dejado aseguradas la adquisición de 68 millones de vacunas, cuando solo se necesitan 27,4 millones para terminar de inmunizar a toda la población adulta actual.

Asimismo, durante el mandato de Sagasti, los comicios de la primera y segunda vuelta electoral se realizaran con la mayor transparencia, lo cual fue reconocido por organismos internacionales de observación.

La última encuesta del Instituto de Estudios Peruanos (IEP), publicada el 25 de julio, señala que 52% de la población está de acuerdo con los trabajos realizados por el jefe de Gobierno en sus ocho meses de gestión.

La restructuración en la PNP que le costó un ministro

La primera crisis que tuvo que enfrentar ocurrió en noviembre del 2020, cuando tuvo que restructurar la Policía Nacional del Perú (PNP) y destituir a 20 altos mandos. Esto provocó que fuera arduamente criticado, por lo que la representación nacional no tardó en empezar a hostigar al Ejecutivo.

Estos cambios, incluso, provocaron varias renuncias de tenientes generales, ya que consideraban que Sagasti Hocchausler estaba afectando la línea de sucesión en la institución. El mandatario había determinado que el general César Cervantes Cárdenas asuma como el nuevo comandante general de la Policía.

A su turno, el Congreso aún no le había dado el voto de confianza al gabinete de la primera ministra Violeta Bermúdez y amenazaba con no hacerlo si el entonces ministro del Interior, Rubén Vargas, continuaba siendo parte de la PCM.

Rubén Vargas

Vargas tuvo que dimitir al cargo el 3 de diciembre, debido a las presiones del Parlamento. Posteriormente, José Elice fue quien tomó su puesto.

Los fallecidos en el paro agrario

Diciembre sería un mes de preocupación, pues inició con el paro de los trabajadores agrarios que solicitaban la derogación de la Ley de promoción agraria y mejores beneficios laborales, además de un pago justo por su labor.

Enfrentamientos entre la Policía y los manifestantes durante las protestas dejó como saldo cinco muertos durante el periodo que se bloqueó la carretera Panamericana al sur y norte del país. El Congreso no llegaba a un acuerdo para una nueva ley y, además, interpusieron una moción de censura contra el ministro del Interior debido al accionar de los agentes del orden.

Finalmente, las censuras contra Elice no prosperaron y el Parlamento llegó a un acuerdo para aprobar una nueva ley agraria, con lo que la crisis en el sector se alivió.

Trabajadores del sector agro protestaron y bloquearon carreteras de sur y norte por casi un mes. Foto: Jaime Mendoza/La República

La luz al final del túnel: la compra y recepción de las vacunas

En el transcurso de ese periodo, en enero, Francisco Sagasti anunció finalmente la tan ansiada concreción de la compra de las vacunas con el laboratorio chino Sinopharm. El 7 de febrero, el jefe de Estado y la entonces ministra de Salud, Pilar Mazzetti, junto a otros integrantes de la PCM, recibieron el primer lote de 300.000 vacunas.

Esto se convirtió en la luz al final del túnel, pues el Perú contaba, hasta ese momento, con más de 1 millón de personas infectadas y más de 37.000 fallecidos a causa del coronavirus. A eso, se le sumó que el país ya se encontraba en la segunda ola de contagios.

Esta emoción por la adquisición del fármaco contra la enfermedad mortal fue empañado por un escándalo que inició con el anuncio del expresidente Martín Vizcarra, quien afirmó haberse inoculado con las dosis del ensayo clínico que Sinopharm facilitó a la Universidad Cayetano Heredia.

El domingo 8 de febrero llegó el primer lote de vacunas a nuestro país. Foto: difusión

Vacunagate y el escándalo por sus ministras

El Congreso fue raudo para acusar al exmandatario e iniciarle procesos en su contra. Inclusive, quisieron involucrar al presidente Sagasti y a la primera ministra Violeta Bermúdez, aunque no tenían injerencia alguna.

Tras el destape de la vacunación irregular de Vizcarra, se dio a conocer una larga lista de otros funcionarios y familiares de los mismos que también habían sido inmunizados. A este caso se le denominó Vacunagate.

Duro fue el golpe a la confianza de Sagasti Hocchausler, quien luego de defender a la entonces titular del Ministerio de Salud, Pilar Mazzetti, se enteró que ella también había recibido las dosis de Sinopharm. Así también, lo hizo la excanciller Elizabeth Astete.

Ambas renunciaron al cargo y la representación nacional inició contra Mazzetti, Astete y Vizcarra un proceso de antejuicio político y juicio político, que terminó con la inhabilitación para ejercer cargos públicos por 8, 1 y 10 años, respectivamente.

La odisea de las Elecciones Generales 2021

Pese a las continuas amenazas para censurar a la Mesa Directiva del Congreso y al jefe de Estado, en abril se logró realizar la primera vuelta de las Elecciones Generales 2021, con el apoyo de los protocolos sanitarios del Minsa, la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE) y el Jurado Nacional de Elecciones (JNE).

Además, la representación nacional presentó una moción en contra del titular del JNE, Jorge Salas Arenas, pese a que el Legislativo no tiene potestad para destituirlo.

La justificación para ello fue un reportaje televisivo sobre una presunta relación entre Salas Arenas con miembros de Sendero Luminoso desde su época de estudiante de Derecho en la Universidad Católica Santa María en Arequipa. Ninguna de las dos mociones prosperó.

Las elecciones para elegir si la candidata de Fuerza Popular, Keiko Fujimori, asumía la presidencia o lo hacía su contrincante de Perú Libre, Pedro Castillo, se llevaron a cabo con el reconocimiento de organizaciones internacionales que avalaron su transparencia.

Al verse como perdedora, Fujimori Higuchi provocó al jefe de Estado y afirmó que “se había cometido fraude en mesa” a favor de Castillo Terrones.

Medidas legales, apelaciones y calumnias desde Fuerza Popular trataron de que Francisco Sagasti rompa su compromiso y obligación de mantenerse neutral en las elecciones; hasta se le acusó de que “había tomado partido” por el maestro de escuela.

Ante la solicitud de Keiko Fujimori para que pida una –innecesaria- auditoría de los comicios a la OEA, Sagasti se mantuvo firme en respeto a la neutralidad que debía cumplir.

Keiko Fujimori pidió intervención de Francisco Sagasti para auditoría. Foto: composición/La República

Los últimos días del presidente de transición

El último 21 de julio, el mandatario se reunió con el presidente electo Pedro Castillo, a fin de realizar un primer contacto previo a la toma de mando este 28 de julio.

La impresión que me dejó (Pedro Castillo) es que es una persona amable, sencilla, honesta, muy tranquila y con buen sentido del humor. Para todo, para empezar, y más cuando todos estamos en una situación difícil, eso ayuda”, declaró durante una entrevista en RPP.

Pedro Castillo

El titular del Gobierno de transición se encuentra a menos de dos días de dejar Palacio, y se va con el respaldo a su labor de más de la mitad de peruanos. Con la intención de cooperar, Sagasti y sus jefes ministeriales se han puesto a disposición del próximo gobierno para ayudarlos en la transición y continuidad del trabajo que será, sin duda, un reto para el presidente electo.

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