Candidata al TC afirmó erróneamente que el feminicidio “discrimina al hombre”

Esperanza Díaz dio tal afirmación que invisibiliza la violencia de género, reconocida legalmente y que señala que las mujeres son asesinadas por varones solo por el hecho de ser mujeres.

La abogada se mostró nerviosa durante intervención sobre el feminicidio. Foto: composición de Giselle Ramos/La República
La abogada se mostró nerviosa durante intervención sobre el feminicidio. Foto: composición de Giselle Ramos/La República
Lucía Lozano

El Congreso de la República viene realizando entrevistas a los candidatos y candidatas a magistrados del Tribunal Constitucional. Durante las entrevistas, los parlamentarios de la comisión encargada del proceso de selección han realizado algunas preguntas que se alejan de lo requerido para asumir el cargo. Frente a esto, las respuestas brindadas también distan bastante de lo que es verdadero.

El último martes, el parlamentario José Vega (UPP) solicitó a la candidata Esperanza Díaz Silva su opinión acerca de los feminicidios y cómo desde el máximo órgano constitucional trabajaría para “frenar estos casos que a diario afectan a la sociedad”.

“Aplicar en las medidas de salud mental a las mujeres, una autoestima, que se valgan por sí mismas. Es discutible, ¿no? porque una vez me dijeron que el feminicidio era una forma de discriminación al hombre porque también hay hombres maltratados”, manifestó Díaz Silva.

Lo dicho por la aspirante a magistrada del Tribunal Constitucional (TC) no es correcto, pese a que dijo que era una tema “presente de investigación” en sus 27 años de carrera.

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Los feminicidios en el Perú

En el Perú, los feminicidios son una problemática latente —y sin acceso a justicia—, pues en lo que va del 2021, se han reportado 62 casos de crímenes de odio contra mujeres, según informó Patricia Garrido, directora de la Unidad de Articulación Territorial del Programa Nacional Aurora.

Incluso, respecto a lo dicho por la abogada sobre el maltrato a varones, es también impreciso. Ello, porque hasta mayo de este año, el 97,8% de mujeres denunció ser víctima de violencia física por parte de su pareja, mientras que solo el 2,2% de hombres hizo lo propio, según reporte de los Centro de Emergencia Mujer.

Asimismo, la violencia sexual afecta a más mujeres que a hombres. De enero a mayo de 2021, en promedio, el 94,3% de niñas, adolescentes, jóvenes y adultas fueron ultrajadas, mientras que el 5,7% de varones pasó por este mismo acto de vulneración, según CEM.

Ante lo dicho por Esperanza Díaz, la antropóloga feminista Angélica Motta destacó que no se puede ejercer una equiparación entre la violencia hacia las mujeres con la que eventualmente se ejerce hacia los hombres.

“No es posible hacer una analogía entre estas situaciones porque hacerlo invisibiliza que las mujeres en este país, en gran medida, son asesinadas por el hecho de ser mujeres. Esto quiere decir que son asesinadas y la vulnerabilidad a ser asesinadas tiene que ver con su posición en el sistema de género y por las relaciones de poder que existen entre hombres y mujeres. Para decirlo de forma más coloquial, por el machismo, que es un rasgo que configura la dinámica social”, dijo en diálogo con La República.

Además, expresó que no existe un hecho similar que afecte a los hombres. Ello responde a que en la estructura de la sociedad están enquistadas relaciones de poder donde el varón se considera superior a la mujer.

No tenemos nada analógico que vulnere a los hombres. En la medida en que existan relaciones de poder de género, que colocan a las mujeres en una situación de vulnerabilidad, la ley necesita figuras como las del feminicidio, que las proteja y dé un castigo en el sentido de proporcionar una prevención mayor y poder desalentar estas prácticas, tomando en cuenta que son prácticas propensas en una sociedad machista”, explicó.

Por su parte, la psicóloga y experta en temas de género, Lina Arenas, subrayó que Esperanza Díaz cuenta con una trayectoria extensa en derecho de familia, por lo que llama la atención su pronunciamiento. No obstante, remarcó algunos de los temas que planteó.

Quisiera entender que ha sido un error, porque claramente no se trata de una discriminación al hombre. Me parece que es un error conceptual. Quiero pensar que es un error porque en el resto de su discurso aborda temáticas clave como la educación, prevención, salud mental para prevenir violencia de género y feminicidios, y es clave”, apuntó.

Aunque, la especialista precisó que enfocarse en combatir la problemática con políticas de salud mental no es suficiente. “No necesariamente existe evidencia que incrementando el autoestima de las mujeres con políticas de salud mental el problema se reduzca”, continuó. Porque además, está afirmación de Díaz coloca la responsabilidad de la prevención en las mujeres, quienes son las víctimas de esta problemática social.

El mal llamado “feminicidio inverso”

En Argentina, un abogado inventó el concepto “feminicidio inverso” para catalogar el asesinato de un hombre a manos de su pareja. No obstante, esto, al igual que lo dicho por la postulante al TC, es equívoco, ya que el término feminicidio nació para describir los asesinatos a mujeres por el hecho de serlo.

Al respecto, Motta afirmó que no hay un “feminicidio inverso” porque no es un constante en el mundo que las damas tengan una práctica recurrente de matar hombres por su género.

Una mujer matando hombres, por el hecho de ser hombres, no es una práctica a la que nuestra sociedad está propensa. No es algo que se alienta ni que ocurre con frecuencia. A diferencia de los feminicidios y muertes de mujeres en manos de sus parejas y exparejas que es algo que vemos con cierta regularidad y que, además, es algo que está en incremento”, sostuvo.

Recalcó que ese tipo de términos mal empleados son producto de que los letrados y todas las personas que trabajan para el Estado no han recibido una formación en temas de género que les permita comprender la magnitud de la violencia hacia las mujeres y el feminicidio.

“Muchas personas pueden no estar conscientes de estas relaciones poder por falta de haber reflexionado sobre el tema o una formación en género, pero eso no lo podemos admitir de alguien que quiere ser funcionario público, menos aún a nivel de algo tan importante como es el Tribunal Constitucional”, comentó.

Señaló que determinados grupos de la sociedad no han analizado la problemática y consideran a los asesinatos a mujeres como homicidios. Esta sería la perspectiva de la aspirante a magistrada del TC.

Hay sectores de la sociedad que no entienden qué significa el feminicidio porque lo equiparan al homicidio de una mujer. Si se entiende el feminicidio solo como el homicidio de una mujer, entonces dicen ‘por qué se va a penar de una manera especial el homicidio de una mujer que el de un hombre; es discriminación’. Esta es la lógica que está usando esta señora y es una lógica que está en la mente de muchas personas que no ven las relaciones de poder entre hombres y mujeres”, indicó la antropóloga.

A su turno, Lina Arenas anotó que si bien es cierto que los actos de violencia pueden surgir de hombres y mujeres, ello no quiere decir que esta situación se presente en igual medida hacia ambos grupos poblacionales.

“La agresión es humana, no es bandera de un género. Sin embargo, no solo en el país y en nuestra región, sino en el mundo, existen patrones sociales que reproducen la violencia ejercida por el hombre, sobre todo en sociedades donde no hay paridad de género. Con mayor razón es parte de la misión de la academia, de los medios de comunicación, sensibilizar a la población acerca de que las principales afectadas son las mujeres y otras poblaciones minoritarias”, mencionó.

Por ello, alertó que sería contraproducente para el avance en esta problemática que Esmeralda Díaz sea elegida como magistrada del máximo órgano constitucional.

“Queremos miembros del TC que estén gobernados por la evidencia científica y no por pensamientos ideologizantes que mucho daño le harían al país. La idea es que un funcionario con ese tipo de investidura pueda pronunciarse y emitir juicios con el mejor criterio de lo que dicta su profesión y no los sesgos personales”, acotó.

Problemática compleja que requiere un mayor esfuerzo del Estado

Con esta falta de conocimiento por parte de la población respecto a lo que es la violencia de género y el feminicidio, es imprescindible que el Estado haga un esfuerzo mayor para prevenir estos actos.

El tema de la prevención de la violencia y el desmontaje de las masculinidades violentas en una prioridad. Eso se hace a diferentes niveles, el nivel de prevención más eficiente es trabajarlo desde la escuela. Está el trabajo que se tiene que hacer también en todas las instituciones del Estado. Los operadores de justicia, salud y todos aquellos que proveen servicios del Estado tienen que estar preparados con un enfoque de género que les permita entender la problemática y no victimizar a las mujeres en el camino“, refirió Angélica Motta.

En esa misma línea, Lina Arenas detalló que es importante que se implementen políticas públicas enfocadas a diversas áreas para atacar esta problemática desde distintos frentes.

“La prevención en el control de la conducta para evitar agresiones posteriores o conductas problemas que terminen en violencia psicológica y física es clave, acompañadas de otras políticas en materia de prevención educativa”, zanjó.

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