Javier Diez Canseco: un ejemplo de hacer política

María Elena Castillo

Aguerrido. Diez Canseco siempre defendió sus principios. Foto: difusión
Aguerrido. Diez Canseco siempre defendió sus principios. Foto: difusión

Presente. Sus acciones por la justicia social y la defensa de los derechos humanos lo mantienen vigente.

A ocho años de su partida, Javier Diez Canseco Cisneros continúa siendo un ejemplo y un referente de cómo se hace una política decente en el país, para tener —como dijo alguna vez— “una nación donde la corrupción no sea una forma consentida de gobernar”.

Nació en 1948 en una familia acomodada que pudo pagar buenos colegios. Estudio Sociología en la Pontificia Universidad Católica del Perú y Derecho en la universidad de San Marcos, centros donde comenzó su experiencia de dirigente estudiantil.

Su consecuencia le valió ser expulsado de la PUCP por promover un paro de trabajadores y estudiantes, y años más tarde, durante el régimen de Francisco Morales Bermúdez, fue deportado a Argentina por ser uno de los organizadores del paro nacional contra la dictadura.

Eligió ser de izquierda para luchar por la justicia social. Así en 1978 llegó a la Asamblea Constituyente y durante 45 años se mantuvo en la política.

De larga carrera política, fue diputado, senador, miembro de la Asamblea Constituyente y tres veces congresista. Formó parte de la coalición de Izquierda Unida junto con Alfonso Barrantes, entre otros políticos.

Alfonso Barrantes fue un político peruano de izquierda, se le considera el primer alcalde socialista de Lima. Foto: difusión

Integró varias comisiones de derechos humanos, entre ellas las que investigaron las masacres de Accomarca, en 1985, y Cayara en 1988, cometidas en el primer gobierno aprista; así como varias comisiones fiscalizadoras.

Nunca se vendió ni desmayó. Postuló a la presidencia de la República en el 2006 por el Partido Socialista, buscando un cambio para el país.

La última vez que llegó al Congreso fue en el 2011 por Gana Perú, de Ollanta Humala, del que no dudó en alejarse denunciando que el Gobierno no pretendía cumplir con la hoja de ruta que ofreció en la campaña.

Javier Diez Canseco fue siempre consecuente. No se amilanó ni cuando fue acusado e injustamente suspendido por 90 días de su labor parlamentaria por el Congreso, con los votos del fujimorismo, el Apra y de la bancada que antes integró.

Lo acusaron de presuntamente haber promovido una ley para favorecer a su hija, aunque fue una denuncia tan inconsistente que un juzgado ordenó su reposición, pero aun así los parlamentarios la desacataron.

“Tengo una pasión por el Perú, por la justicia, por la verdad”, era su credo y es su herencia.

Cayara. Junto al senador Gustavo Mohme y el fiscal Escobar. Foto: difusión

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