Fraude en la compra de alimentos para los combatientes del Ejército en el Vraem

Ángel Páez

@larepublica_pe

07 Nov 2020 | 4:02 h
Perjudicados. Los alimentos fueron comprados para abastecer a los oficiales, subalternos y soldados que combaten contra los narcoterroristas del Vraem. Foto: La República
Perjudicados. Los alimentos fueron comprados para abastecer a los oficiales, subalternos y soldados que combaten contra los narcoterroristas del Vraem. Foto: La República

Mala jugada. Fraguaron las rúbricas de un oficial de Intendencia que había descalificado a una empresa proveedora para contratar por más de 2 millones precisamente a esta compañía.

Oficiales de la Segunda Brigada de Infantería del Ejército encargados de la adquisición de alimentos para algunas de las bases contraterroristas del valle de los ríos Apurímac y Ene (Vraem), que se enfrentan a la organización criminal de los hermanos Víctor y Jorge Quispe Palomino, falsificaron las firmas de sus compañeros de armas para contratar a una empresa cuestionada.

Fuentes del Ejército dijeron a este diario que como el caso está bajo reserva en la Fiscalía de Ayacucho, no pueden pronunciarse.

Aunque la Inspectoría de la Segunda Brigada de Infantería, con sede en el cuartel Los Cabitos, en Huamanga, comprobó el fraude, el instituto castrense no ha adoptado medidas y los oficiales implicados laboran normalmente.

El caso comenzó cuando el 20 de mayo de 2019 un Comité de Selección integrado por el mayor Hugo Conza Delgado, el mayor Cristian Jaime Torres y el teniente coronel Hugo Herrera Cabana declararon desierto el proceso de compra de alimentos por más de un millón soles destinados a los combatientes del Vraem. Entre los participantes se encontraba la Corporación Alimentaria San Antonio de Padua.

Más de un millón de soles fueron adjudicados a empresa de alimentos con cuestionamientos. Foto: Sinchis de Mazamari

Al poco tiempo, el mayor Hugo Conza se enteró de que dicha empresa había sido contratada, no obstante las observaciones que tenía. Con la ayuda del auxiliar de contabilidad de la Compañía de Intendencia de la Segunda Brigada de Infantería, Pedro Anticona Soto, Conza accedió a los documentos del proceso de adquisición y comprobó que sus rúbricas aparecían validando la buena pro.

El inspector de la Segunda Brigada de Infantería, el coronel Javier Ramírez Ruiz, se limitó a informar de los hechos al comandante general de la unidad, el general Juan Tarazona Sánchez. Y todo siguió igual, tanto así que la Segunda Brigada de Infantería luego contrató a Corporación Alimentaria San Antonio de Padua.

Mientras tanto, el 6 de enero de este año, en una declaración jurada entregada a la Inspectoría, el mayor Hugo Conza confirmó que sus firmas habían sido falsificadas e incluso manifestó que recibía “presiones” para que diga que las rúbricas sí le corresponden.

Luego, el 6 de marzo, el mayor Hugo Conza, según el acta a la que tuvo acceso este diario, Conza fue interrogado por la Inspectoría de la Segunda Brigada de Infantería.

“Su persona presentó ante la Inspectoría un escrito donde refiere recibir presiones externas a fin de aceptar que las firmas falsas que obran en el expediente son suyas, ¿se ratifica en lo expresado?”, le preguntaron al mayor Conza.

“Sí, me ratifico”, contestó y agregó: “Me ratifico que no son mías (las firmas), por lo tanto, han sido falsificadas”.

En la misma declaración, el oficial explicó que no era posible contratar a la empresa Corporación Alimentaria San Antonio de Padua porque que el Tribunal de Contrataciones del Estado resolvió que dicha compañía no contaba con la experiencia requería.

“A pesar de que el tribunal señaló que no contaba con la experiencia, ha existido un interés por parte de los responsables de la falsificación para otorgar la buena pro a dicha empresa”, dijo el mayor Hugo Conza.

El 4 de junio de este año, la División de Investigación Criminal de Huamanga emitió un peritaje grafotécnico que confirmaba que las firmas del mayor Conza habían sido fraguadas. Empero, el 30 de junio la Corporación Alimentaria nuevamente fue contratada por la Segunda Brigada de Infantería por más de un millón de soles. Era como si todo estuviera normal, pero no era así. No pasó nada.

Contador acusa a los responsables

El 5 de febrero de este año, el auxiliar de contabilidad de la Segunda Brigada de Infantería, Pedro Anticona Soto, informó al comandante general de dicha dependencia militar, general Julio Díaz León, sobre la falsificación de firmas de oficiales de Intendencia para favorecer a determinadas empresas.

Luego, el 25 de junio, Pedro Anticona denunció ante la Fiscalía de Corrupción de Funcionarios de Ayacucho al mayor Cristian Jaime Torres y al teniente coronel Hugo Herrera Cabana como presuntos autores de la falsificación de las firmas del mayor Hugo Conza. El caso está en manos de la fiscal adjunta Janet Lecaros.

La falsificación

Arriba, la firma original del mayor EP Hugo Conza cuando se declaró desierta la compra de alimentos, y abajo la rúbrica falsificada del mismo oficial.

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