Los palmicultores de Ucayali están viendo impotentes como el fruto de esta planta oleaginosa se pudre en miles de hectáreas de cultivo.
Los palmicultores de Ucayali están viendo impotentes como el fruto de esta planta oleaginosa se pudre en miles de hectáreas de cultivo.

Fruto de palma aceitera se está pudriendo en los campos de Ucayali

Pamicultores indicaron que la pandemia del coronavirus ha afectado el mercado nacional e internacional.

Elizabeth Prado
22 May 2020 | 22:36 h

En abril, los palmicultores se vieron obligados a paralizar la cosecha porque el aceite crudo que elabora sus plantas procesadoras no tiene compradores. Sus almacenes están colmados. Indicaron que la pandemia del COVID-19 ha afectado el mercado nacional e internacional.

Los palmicultores de Ucayali están viendo impotentes como el fruto de esta planta oleaginosa se pudre en miles de hectáreas de cultivo. La empresa Oleaginosas Amazónicas SA (Olamsa), propiedad de los palmicultores asociados, ha dejado de recibir el producto para convertirlo en aceite crudo porque no solo ha rebasado sus almacenes sino que no tiene compradores. En un comunicado del 30 de marzo recomendó suspender la cosecha ya que sus clientes nacionales estaban imposibilitados de procesar con normalidad el producto por las restricciones emanadas de la situación de emergencia sanitaria que generó la COVID-19.

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El decano de la Facultad de Ingeniería Forestal de la Universidad Nacional Intercultural de la Amazonía, Víctor Sotero, refirió que a raíz de la declaración del estado de emergencia se paralizó el servicio de transporte y su principal comprador optó por adquirir el aceite crudo en el extranjero para refinarlo.

Dijo que se trata de miles de familias que viven de esta actividad agrícola. Muchos de ellos se dedicaban anteriormente al sembrío de coca pero después se dieron cuenta que la palma aceitera es más rentable que la hoja de coca y fue un éxito desde hace más de veinte años, según indicó.

“Ahora toda esta gente se encuentra muy preocupada porque los camiones de Olamsa están parados en la Planta de la provincia de Padre Abad. Dios quiera que el Gobierno permita que funcione el transporte con los protocolos necesarios para evitar que la producción se quede estancada y así no se pierda la cosecha. Los tanques están llenos, los camiones están llenos. Todavía se puede salvar”, indicó Víctor Sotero.

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La palmicultora Dolores Noriega confirmó que la Planta de Olamsa está comprando de manera limitada el fruto fresco y que a su vez esta empresa no tiene a quien venderle el aceite crudo que produce.

“Estamos tratando de mantener las plantaciones, pero la producción se está pudriendo en el campo. La cosecha no conoce de cuarentena, de pandemia ni de emergencias. De cada hectárea sale una tonelada de fruto. Pero cuando se hace cola para vender a la planta el producto fresco sufre un grado de deshidratación por el fuerte calor que hay en la zona. Muchas veces se espera una semana para descargar. Antes esperábamos horas, ahora son días”, lamentó Dolores Noriega.