El nuevo frente

Detener la cadena de contagios desde las grandes ciudades del país.

Editorial Editorial
30 Mar 2020 | 5:53 h

Del total de 852 casos registrados hasta ayer, 213 corresponden a las regiones, con lo que se tiene que la progresión de contagios fuera de la capital es un nuevo frente de la lucha contra el COVID-19. En un corto período en que la pandemia se ha extendido por todo el mundo, se tiene, sin embargo, dolorosas experiencias, varias de las cuales suceden todos los días ante nuestros ojos. Un grupo de autoridades, nacionales y locales, no actuó a tiempo a pesar de las advertencias, relajando la disciplina social, subestimando el aislamiento y la vigilancia sanitaria a través de las pruebas y permitiendo que algunas zonas de sus países difuminen los contagios. Lombardía en Italia, Madrid en España o Nueva York en EE.UU. resumen lo señalado.

Estas experiencias indican que vale poco adoptar solo uno de los cuidados; que la masificación de las pruebas no tiene sentido si las personas no se quedan en sus casas, o que de nada vale la cuarentena si no se ponen a punto los servicios de salud para resistir la presión para los casos de hospitalización y de urgencias.

En nuestra coyuntura, los más de 200 casos fuera de Lima se localizan principalmente en las grandes ciudades, la mayoría capitales de departamento, en donde hasta ahora no es posible garantizar el cumplimiento de la cuarentena. Por otro lado, la baja capacidad de los servicios sanitarios en esas circunscripciones no garantiza que, ante el aumento de casos, estos servicios respondan con satisfacción a la demanda. Esa es una realidad que en las próximas semanas no podrá ser revertida completamente.

En la atención de este frente es urgente advertir el riesgo de que desde esas ciudades se lleve a cabo el contagio a las provincias contiguas, lo que se denomina “el interior de los departamentos”, donde los servicios de salud son todavía más precarios. Si este propósito no se logra, el Estado se verá ante la imposibilidad de actuar para defender la vida de los peruanos contagiados que requieran ayuda.

El Gobierno y las regiones trabajan contra el tiempo para reparar varios años de abandono y se constata una frenética carrera para mejorar la capacidad de los servicios de salud y la protección del personal de salud. Estas medidas deberían ser acompañadas de un control más riguroso del tránsito desde las capitales de departamento “hacia adentro” y del aislamiento en las grandes ciudades peruanas. Si para lograr estos objetivos es necesario adoptar decisiones respecto a la recentralización de la gestión en salud, estas deben realizarse sin demora, al igual que el endurecimiento del aislamiento.