Un cambio de caballo en el cruce del río

El liderazgo de Martín Vizcarra en la crisis Covid-19.

Augusto Álvarez Rodrich.
21 Mar 2020 | 7:30 h

No se cambia de caballo cuando se está cruzando el río, dicen, por lo que reemplazar al titular del ministerio de salud en plena crisis del coronavirus podría ser una expresión de debilidad de la estrategia del gobierno frente a esta tremenda amenaza, pero la sensación que deja el presidente Martín Vizcarra con esa decisión refuerza la confianza, seguridad y liderazgo que está proyectando ante el enorme riesgo del Covid-19.

Las conferencias de prensa de cada mediodía del presidente de la República son muy útiles para informar del avance del coronavirus a la prensa y a una población ávida de información –las audiencias de las transmisiones de RTV son muy altas–, pero, también, para interpretar la dinámica de la relación entre Vizcarra y cada ministro.

En ese sentido, lo que se pudo apreciar en cada día de esta semana es que la relación entre el presidente Vizcarra y la ahora exministra de Salud Elizabeth Hinostroza tenía cierta tensión en vez de la fluidez que se percibe con María Antonieta Alva (MEF), Ariela Luna (Midis) o Carlos Morán (Interior).

A su vez, la necesidad de designar a una secretaria técnica en la comisión multisectorial de alto nivel contra el coronavirus –Desilú León–, que también era vocera, constituía otra expresión de que Hinostroza no respondía a lo que el presidente sentía que requería.

Asimismo, la muerte de una persona infectada en Miraflores a quien nunca le llegó el resultado positivo de su test de coronavirus, y la falta de un protocolo para el retiro del cadáver, constituyen deficiencias que deben haber contribuido al relevo ministerial, en parte, también, para que el escándalo no le salpique al presidente.

Pero eso no mella la sensación de que el presidente está respondiendo satisfactoriamente, hasta el momento, al enorme desafío que implica el coronavirus, con liderazgo, rapidez –como la designación, en plena crisis, de Víctor Zamora como nuevo ministro–, vocación de informar con simpleza y serenidad a la ciudadanía, y sin que le tiemble la mano en decisiones complejas.

Si al final el presidente Vizcarra lo hizo bien o mal, se sabrá recién cuando acabe la amenaza del coronavirus, pero, por ahora, su desempeño proyecta seguridad, confianza y liderazgo.