Relevo y ajuste

Para mejorar la rectoría y desempeño del Minsa.

Editorial Editorial
21 Mar 2020 | 7:22 h

El presidente Martín Vizcarra ha procedido al relevo en el sector Salud y ha puesto en este ministerio a un médico epidemiólogo y especialista en salud pública. La idea del jefe del Estado, según lo ha señalado, es traer al Ministerio de Salud (Minsa) más experiencia para encarar la crisis del coronavirus y dejar espacio al Gobierno para encarar otras medidas.

En el fondo, lo que ha hecho el presidente es mejorar la rectoría del sector, debilitada en los últimos días por la falta de coordinación, al punto de que las informaciones respecto al fallecimiento de las primeras víctimas de esta enfermedad fueron brindadas por voceros de distintas instituciones. En el diseño mostrado en los que va de esta emergencia, si bien los anuncios de las grandes acciones corresponden al presidente, el Minsa tiene un papel fundamental de orden directriz y técnico.

El cambio en el sector coincide con la puesta en marcha de medidas muy especiales para lo que se precisa de coordinación intersectorial. Se ha anunciado que la Villa Panamericana pondrá a disposición 7 torres de 20 pisos con capacidad para 3 mil camas, 900 de las cuales se están habilitando con la participación activa de Essalud.

La ampliación de la atención de la emergencia necesita de un rápido proceso de gasto para la contratación de equipo y de personal, lo que implica una coordinación eficaz de varios sectores. Sucede lo mismo con la decisión del Gobierno de expedir un decreto de urgencia que entrega al Ministerio de Relaciones Exteriores un presupuesto especial para repatriar a peruanos varados en el extranjero, o la vigencia de las medidas de seguridad. Para efectos de esta ampliación de la agenda se precisa que las competencias del Minsa sean ejercidas en su totalidad.

Por otro lado, el presidente ha informado que, de acuerdo con las versiones de los ministros del Interior y Defensa, el acatamiento de la inamovilidad social es mayor, pero que se sigue sin llegar al resultado esperado. Siendo ello cierto, con un comportamiento desigual de los ciudadanos en Lima y en las regiones, es probable que se requieran de medidas más drásticas en algunas zonas del país y de la capital.

Por las expresiones de los voceros del Gobierno, la fase de la emergencia a la que se ha ingresado demanda que las autoridades locales y regionales brinden un esfuerzo mayor y más coordinado. Del mismo modo, se precisa mucho más que antes de la capacidad de organización y de acción de la sociedad, para colaborar con las autoridades, es decir, más participación.