Modelo coreano

Decisiones coherentes y oportunas

Editorial Editorial
20 Mar 2020 | 5:50 h

Con buen tino y rápida reacción, el Gobierno ha adoptado la decisión de masificar las pruebas para detectar el coronavirus. Para ello, ha ordenado la compra de 1 millón 600 mil pruebas nuevas que se agregarán al stock existente. A la fecha, se han usado 3.841 pruebas de las 10 mil disponibles a nivel nacional. De las nuevas pruebas, 1 millón 400 mil son pruebas rápidas y 200 mil son moleculares, como las que se tiene ahora.

La adquisición de pruebas rápidas es fundamental porque permite masificar el descarte, disminuir el subregistro y realizar los protocolos a domicilio, instalando para ello un sistema de cuarentena domiciliaria a quienes resulten positivos, el seguimiento telefónico caso por caso, y las prácticas de telemedicina de acuerdo a la evolución de la enfermedad. Para la masificación se contará con un aplicativo desarrollado por el Instituto Nacional de Salud (INS), gestionado inicialmente en campo por 2 mil tablets donadas por el Ministerio de Transportes y Comunicaciones.

Otras decisiones merecen ser destacadas, como la compra de ocho equipos para pruebas moleculares que permitan descentralizar los descartes en los centros de salud, y la indicación a los alcaldes y gobernadores regionales para que compren cisternas de agua y lleven a los pueblos que no cuentan con agua potable, para evitar la propagación del virus.

El paquete de decisiones se acerca al modelo de lucha contra el coronavirus que está llevando a cabo Corea del Sur, con los resultados ya conocidos. Es cierto que este modelo se basa en una mejor capacidad instalada, la producción propia de insumos y equipos, y recursos humanos significativos. Aun así, es meritorio que se haya empezado la aplicación de estas prácticas exitosas como complemento de un duro aislamiento.

En el camino debe resolverse la demanda de personal, un asunto delicado del que depende que los protocolos sean exitosos. Se sabe, por ejemplo, que están disponibles por lo menos 200 médicos venezolanos con colegiatura y otros 300 profesionales en distintas áreas de la medicina, provenientes del país hermano.

La fase tres de la expansión de esta enfermedad, por su alta transmisibilidad, demanda ampliar la cobertura de salud y descentralizar los protocolos, cooptando a los trabajos de prevención y en campo a las redes sociales que por décadas realizan trabajos de salud comunitaria, y que están cerca de las autoridades locales y regionales, cuyo concurso es valioso. Es saludable que se recupere el concurso de la sociedad en esta tarea.