El kick-off del gobierno y el congreso

El próximo voto de confianza al gabinete Zeballos es clave.

Augusto Álvarez Rodrich.
08 Mar 2020 | 3:41 h

Interesante encrucijada para el gobierno y el congreso es el próximo voto de confianza al gabinete Zeballos, un kick-off –patada inicial– de la relación entre los poderes ejecutivo y legislativo para los 16 meses que restan a este accidentado lustro político.

Es una relación crucial como se constató en los tres años en que el fujiaprismo aplicó un obstruccionismo que hizo naufragar a la política peruana y que fue suicida en varios sentidos para ello, derivando en la disolución del congreso y la elección de uno nuevo.

Como consecuencia de la trifulca en que se convirtió la política peruana durante ese tiempo, con efectos directos en las decisiones públicas y la calidad de vida de la población, la gente está harta de la trompeadera gobierno-oposición. Por ello, tres cuartas partes de la ciudadanía quiere que el nuevo parlamento tenga una actitud conciliadora y dialogante, mientras solo la quinta parte quisiera que sea confrontacional y crítica.

La encrucijada para ambos es compleja. En el congreso hay siete bancadas que aún no deciden si le otorgarán la confianza al gabinete: AP, Podemos, Partido Morado, APP, FP, Frente Amplio y Frepap. Si todas votaran en contra, el premier Vicente Zeballos tendría que irse a su casa y Palacio debería armar un nuevo consejo de ministros.

El problema que enfrenta el nuevo congreso es cómo fiscalizar al gobierno sin parecer que copia la obstaculización del fujiaprismo y así empieza desprestigiándose ante la opinión pública. Un fujimorista acaba de sugerir la abstención, pero eso podría terminar pareciendo un voto negativo.

A su vez, el gobierno debiera ser consciente de que solicitar una nueva cuestión de confianza al congreso -aunque su disolución sólo podría plantearla hasta el 28 de julio próximo– por la permanencia del gabinete Zeballos también sería visto como una actitud confrontacional.

Es obvio que el gabinete actual está debilitado, pero cambiarlo ahora que lo pide el congreso sería una primera derrota del presidente Vizcarra en el nuevo contexto político.

Aunque quizá debiera darse cuenta de que no es el gabinete ministerial el debilitado sino el gobierno en su conjunto por no estar claro en qué quiere usar el presidente Vizcarra los 16 meses que le quedan en Palacio.