Lo que el fiscal quiere escuchar

César Romero

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05 Mar 2020 | 9:44 h
La Republica
César Romero

Por César Romero

Las primeras colaboraciones eficaces del caso Lava Jato protagonizadas por Odebrecht y Jorge Barata estuvieron acompañadas de abundante prueba documental. Órdenes de pago, movimiento bancario del dinero, transferencias internacionales, “codinomes”, cuentas off shore y gastos no justificados de los implicados.

Eso no se observa en las siguientes colaboraciones. Hoy las declaraciones en colaboración eficaz tiene una peculiaridad. Se obtienen luego de una detención preliminar y su fuerza probatoria se asienta en que dicen justo lo que el fiscal quería escuchar o necesitaba para probar su “teoría del caso”.

La ley de arrepentimiento contra el terrorismo en los años ‘90 también cumplió el mismo papel y mucha gente inocente terminó en prisión. El ex gobernador regional, Yehude Simon Munaro fue uno de ellos. Estuvo ocho años preso por la declaración de un arrepentido. Una versión que nunca se pudo probar. Era falsa.

De nuevo, hoy Simon está detenido por la declaración de un arrepentido. La resolución de detención preliminar no tiene una evidencia concreta que relacione los aportes de campaña con el proyecto Olmos. Barata ni siquiera dice si Simon solicitó, recibió o sabía de la entrega del dinero.

Eso cambió horas después de la detención del exasesor de Simon. Pablo Salazar declaró en colaboración. Dijo exactamente lo que el fiscal plantea en su hipótesis de investigación y
parece que ya no hay nada que verificar. Lo que dice debe ser cierto, dicen, porque es justo lo que el fiscal había supuesto. No es el único caso. Un inocente podría permanecer largo tiempo privado de su libertada, a la espera de una corroboración que el fiscal ya no podría querer.