Las guerras de Javier Pérez de Cuéllar por la paz mundial

Daniela Mercado

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05 Mar 2020 | 15:44 h
Javier Pérez de Cuéllar junto a Saddam Hussein, expresidente de Iraq, durante el conflicto entre dicho país e Irán en 1988.

Javier Pérez de Cuéllar, pilar de la diplomacia peruana y latinoamericana, falleció el último miércoles a los 100 años. Sus gestiones frente a la ONU marcaron un rol importante en la historia universal.

Javier Pérez de Cuéllar murió a los 100 años en la noche del miércoles 4 de marzo. El abogado peruano, considerado el ejemplo de la diplomacia, fue el único latinoamericano que ejerció hasta el momento la Secretaría General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), máximo cargo de la mayor institución internacional.

Ocupó el puesto por dos mandatos (1982-1991) en cuyo periodo las guerras eran una constante en el mundo. Su labor estuvo a la altura de las circunstancias y logró el cese de fuego en diferentes enfrentamientos bélicos.

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La labor de Pérez de Cuéllar es reconocida por volver más activa a la ONU al convertirla en una entidad intermediaria de conflictos internacionales, más allá de solo participar en acciones de paz.

Tras la noticia de su fallecimiento, la ONU resaltó que su trabajo marcó un gran impacto en la institución como también en la historia del mundo. El abogado trabajó hasta el último segundo en el cargo.

El embajador Álvaro de Soto narró que tuvo que “tapar” el reloj de la oficina donde se acordaba la paz en El Salvador, para que Pérez de Cuéllar continúe gestionando la paz y no “invadir” las funciones de quien sería su reemplazo.

Javier Pérez de Cuéllar revitalizó la ONU como una entidad mediadora en conflictos internacionales. Foto: ONU.

Logros de Javier Pérez de Cuéllar

Desde que el abogado peruano llegó al mayor cargo en la ONU, marcó su huella. En el contexto de la invasión israelí al Líbano en 1982 y de los conflictos en Afganistán y Camboya, Pérez de Cuéllar hizo un llamado de atención en la Asamblea General señalando que la institución estaban siendo “desafiada o ignorada” por algunos de sus miembros.

Además, se caracterizó por su carácter sereno. Una frase que representaba su trabajo era “Le ton fait la chanson”, que tenía el significado de que la melodía era lo que hacía la canción y no la fuerza de voz del cantante.

Guerra de las Malvinas-1982. Una de las principales gestiones de Javier Pérez de Cuéllar como mediador en conflictos políticos internacionales fue en la Guerra de las Malvinas entre Argentina y el Reino Unido.

Tras tres meses de conflictos y que tuvo a Pérez de Cuéllar como intermediario, el país latinoamericano se rindió ante su oponente el 14 de junio de 1982.

La Primera Ministra del Reino Unido, Margaret Thatcher, y Javier Pérez de Cuéllar. Foto: Naciones Unidas

Guerra entre Irán e Iraq-1988. Pérez de Cuéllar también intervino en el conflicto y luego de ocho años la guerra entre Irán e Iraq, iniciada en 1980, finalizó. De esta manera, el abogado peruano consiguió que el iraquí Saddam Hussein y el iraní Ruhollah Jomeini acordasen la paz a través de la resolución 598 del Consejo de Seguridad de la ONU, aprobada en 1987.

Javier Pérez de Cuéllar junto a Saddam Hussein, expresidente de Iraq, durante el conflicto entre dicho país e Irán en 1988.

Independencia de Namibia-1990. El diplomático peruano fue mediador entre los Estados Unidos y Sudáfrica, lo que provocó la independencia y a la primera elección democrática en Namibia. Este hecho además coincidió con la liberación de Nelson Mandela por el nuevo presidente sudafricano, Frederick de Clerk.

Pérez de Cuéllar con Nelson Mandela. Foto: ONU.

Pérez de Cuéllar en el Centro de Distrito de Katatura del UNTAG como parte de su gira por las operaciones de UNTAG en Namibia. Foto: Naciones Unidas

Guerra civil en Líbano-1990. Pérez de Cuéllar también cumplió una labor de mediación para la culminación de la guerra civil en Líbano, que había iniciado 15 años atrás. El conflicto se dio entre grupos político-religiosos como los suníes, chiíes, cristianos y drusos. También participaron israelíes, palestinos y sirios.

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Guerra del Golfo Pérsico-1991. El conflicto se dio entre una fuerza de coalición autorizada por la ONU, compuesta por 34 países y liderada por Estados Unidos, contra la República de Irak como respuesta a la invasión y anexión de este último país en el Estado de Kuwait.

Javier Pérez de Cuéllar negoció las hostilidades entre las naciones hasta que el 28 de febrero de 1991, Iraq se rindió luego de tener entre 25 mil y 30 mil muertos.

Liberación de rehenes de grupo islámico Hezbolá en Líbano (1991). El diplomático peruano con su intervención logró la liberación de 104 rehenes extranjeros secuestrados por la agrupación islámica.

La retención de los occidentales se dieron entre 1982 y 1992, con el contexto de que la guerra civil libanesa estaba en su apogeo. Por lo menos ocho de ellos murieron en la retención.

Guerrilla entre el FMLN y El Salvador-1992. La ONU, con la mediación de Pérez de Cuéllar, logró que se ponga fin a la guerra civil entre el gobierno de El Salvador y la guerrilla del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional.

El conflicto duró 12 años y se firmó su cese oficialmente el 16 de enero de 1992 en el castillo de Chapultepec, en la capital de México. No obstante, ambas partes manifestaron estar de acuerdo con el tratado de paz en la medianoche del 31 de diciembre de 1991, segundos antes de concluir la gestión del abogado peruano.

El embajador Álvaro de Soto, su mano derecha en Naciones Unidas, cuenta que al filo de la medianoche hubo que “tapar” el reloj de la oficina con el fin de terminar las negociaciones sin “invadir” el período del sucesor, Butros Butros Gali. El acuerdo se firmó en los primeros minutos del 1° de enero de 1992.

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PUEDES VER Javier Pérez de Cuéllar: diplomático peruano falleció a los 100 años

Premios a Javier Pérez de Cuéllar

En 1987 Javier Pérez de Cuéllar recibió el Premio Príncipe de Asturias por gracias a su labor “en defensa de la paz, de la seguridad internacional, de los derechos humanos y de la cooperación entre las naciones, muy especialmente de las que integran la Comunidad Iberoamericana”.

Un año después, recogió el Premio Nobel de la Paz de 1988 otorgado a las Fuerzas de Paz de las Naciones Unidas, denominados “cascos azules”. Este reconocimiento a la entidad, representada por el diplomático peruano, se destacó en la importancia de la misión que cumplen los voluntarios integrantes de las fuerzas de paz de la ONU, muchas veces con riesgo de su propia vida, en distintas partes conflictivas del mundo.

Tras la noticia de su muerte, el secretario general de la ONU, Antonio Guterres, se manifestó lamentando el hecho a través de un comunicado oficial. En él enfatizó el gran papel que cumplió Pérez de Cuéllar en la historia de la organización internacional.

“Fue un hombre de Estado consumado, un diplomático comprometido y una inspiración personal que dejó un profundo impacto en Naciones Unidas y en nuestro mundo”, señaló el jefe de la organización.

El peruano universal cumplió 100 años el pasado 19 de enero y fue homenajeado por el presidente de la República, Martín Vizcarra, así como las autoridades intencionales. A raíz de cumplir un siglo de vida, contó sus experiencias más personales en una entrevista con el suplemento Domingo de este diario.

Los restos de Javier Pérez de Cuéllar serán velados en privado este jueves y el viernes se realizará el velorio en Palacio de Torre Tagle. Su entierro será en el cementerio Presbitero Maestro, con todos los honores que merece su figura.