El efecto dominó

“Lo más probable es que las revelaciones de Graña y Montero fuercen a otras empresas a acogerse a la colaboración eficaz”.

Raúl Tola
29 Feb 2020 | 4:14 h

Revela Ángel Páez en La República que José Graña Miró Quesada y su primo Hernando Graña Acuña, hombres fuertes de la empresa Graña y Montero en un pasado no muy lejano, han imputado a Ollanta Humala y Nadine Heredia una participación decisiva en la adjudicación del Gasoducto del Sur a Odebrecht y su socia española Enagás.

Ambos coincidieron en decir que Jorge Barata les aseguró que esta concesión era en recompensa por los aportes clandestinos de campaña recibidos de Odebrecht. En esta trama de negociaciones y arreglos bajo la mesa, también jugó un papel el expresidente del Brasil Lula da Silva. Para participar en el proyecto, Odebrecht exigió que GyM reconociera una parte proporcional de los gastos que había hecho previamente, dentro de los que estaban los aportes a favor de Humala por US$ 3 millones.

Estas revelaciones son una muy buena noticia, no solo por los efectos que podrían tener en el caso del Gasoducto. La fotografía completa es mucho más compleja, ambiciosa y sorprendente, porque estamos comenzando a advertir las consecuencias de una suerte de contagio virtuoso en la lucha contra la corrupción.

Al no detenerse, las investigaciones a Odebrecht terminaron por alcanzar a Graña y Montero, una de las muchas empresas con las que se asoció para sacar adelante sus obras de infraestructura. Luego de admitir sus responsabilidades penales y firmar su propio acuerdo de colaboración eficaz, José y Hernando Graña han comenzado a alimentar los procesos del caso Lava Jato con nuevas informaciones ignoradas u omitidas por Odebrecht. Pero además, han comenzado a tender ramificaciones a un universo por explorar, que podrían involucrar a las compañías que se consorciaron o colaboraron con GyM en otros proyectos, a los funcionarios del gobierno que participaron en sus licitaciones, a los consultores y periodistas que los apoyaron, etc.

Si se sigue con este esquema, lo más probable es que las revelaciones de Graña y Montero fuercen a otras empresas a acogerse a la colaboración eficaz, disparando un efecto dominó de alcances imprevisibles, que podría comprometer a un vastísimo sector de nuestro empresariado y a sus colaboradores. Esto explica el pánico, las reacciones histéricas y el ataque sistemático y en apariencia desproporcionado contra el equipo especial Lava Jato y el acuerdo de colaboración eficaz. Los corruptos saben que, si esto sigue adelante, pueden estar ante su propio fin del mundo.