La Tercera Sala Penal Nacional Transitoria de la Corte Superior Nacional de Justicia
La Tercera Sala Penal Nacional Transitoria de la Corte Superior Nacional de Justicia

Los Sánchez Paredes: juicio cumple tres años de audiencias

Fiscales, jueces y abogados se han entrampado en el debate de las pericias contables y económicas, que van desde los años 1950 hasta el 2000.

César Romero
20 Feb 2020 | 11:12 h

El juicio público a los hermanos Sánchez Paredes por lavado de activos que habrían procedido del tráfico ilícito de drogas cumplió tres años de audiencias continuadas, a cargo de la Tercera Sala Superior Nacional Transitoria de la Corte Superior Nacional de Justicia.

Las audiencias, que comenzaron el 11 de febrero del 2017, están entrampadas, desde hace meses, en los debates de las pericias contables y económicas que buscan convencer a los jueces de la existencia o inexistencia del delito. Las pericias son la prueba principal en este largo proceso judicial, que data del 20 de enero del 2008.

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Es decir que, en total han pasado 11 años desde que el expresidente Alan García anunció en conferencia de prensa en Palacio de Gobierno el inicio de una investigación a los Sánchez Paredes, propietarios de la Compañía Minera Aurifera Santa Rosa, Comarsa, que entró en operaciones en 1994.

Además, estaban involucrados en un litigio judicial con la empresa canadiense Sulliden, por la posesión de otra mina de oro. De haber ganado esa controversia, se habrían convertido en los más grandes productores de oro del país. Tras iniciarse la investigación, llegaron a un acuerdo con los canadienses y les vendieron la mina.

Tras una serie de tropiezos en la investigación, el juicio por lavado de activos continúa contra cinco integrantes de la familia: Orlando, Manuel y Fortunato Sánchez Paredes, el administrador Jesús Esteves Ostoloza, que ya sobrepasan los 80 años de edad, y el sobrino Fidel Sánchez Alayo.

La fiscalía acusa a los Sánchez Paredes de haber recibido fondos de su hermano Simón Sánchez Paredes para financiar el inicio de la producción de minera Comarsa. Simón fue asesinado en México en 1987 y, tras su muerte, la Policía descubrió que en su rancho funcionaba un laboratorio de cocaína que, luego era exportada a Estados Unidos.

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Sin embargo, no existen indicios o pruebas física de la transferencia de dinero desde México al Perú en esa época. En el proceso judicial que se realizó en México, tras la muerte de Simón, aparece que el estado mexicano incautó todo sus bienes: inmuebles, vehículos, cuentas bancarias y joyas.

La fiscalía ha acreditado los antecedentes de narcotráfico de Simón Sánchez Paredes. El problema es demostrar que al morir Simón dejó dinero y que este llegó al Perú. Demostrar esto después de tantos años se ha vuelto casi imposible. La fiscalía sustenta que sus hermanos en el Perú, Orlando, Manuel y Fortunato, no tenían fortuna propia. Los acusados señala, por el contrario, que si tenían bienes suficientes.

Por eso la importancia de los peritajes y la demora en su análisis. La defensa de los Sánchez Paredes ha presentado 21 peritajes para mostrar que a la muerte de sus hermanos, ellos ya tenían una fortuna personal proveniente de la pesquería, el transporte interprovincial, construcción, venta mayorista de cerveza y otras actividades de comercio.

Desde hace como un año se analiza la pericia presentado por Orlando Sánchez Paredes y faltan revisar otras 20 pericias. La fiscalía escudriña cada documento y conclusión de los peritos. Es un recorrido por la historia económica y monetaria del país, en los últimos 50 años. Años marcados por cambios de moneda e inflación económica.