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Chambonada ante el susto a la crítica

Cambios ministeriales que desnudan debilidades.

Augusto Álvarez Rodrich.
15 Feb 2020 | 3:10 h

La oportunidad y el modo del presidente Martín Vizcarra de ‘resolver’ la crisis política por el enredo chambón del Gobierno por la amenaza de una demanda de Odebrecht ante Ciadi, mediante algunos cambios ministeriales un tanto extraños, ha desnudado varias debilidades de su administración.

No es que no se debieron producir relevos en el gabinete pues, por el contrario, el gobierno requiere reajustarse para la nueva etapa política que se abre con la instalación del nuevo congreso.

En ese sentido opinó hace un mes esta columna, pues sería un error pensar que el contexto político seguiría igual después de marzo. También se criticó la actitud temerosa del gobierno en temas fundamentales, y su poca convicción para defenderlos en el debate público, ante intereses particulares o subalternos, por una actitud timorata y evasora del conflicto, lo cual profundiza la percepción de un gobierno wishy washy, con vocación de ‘rayos X’ –no se mueva, no respire–, y sin interés de correr algún riesgo para llegar al 28 de julio de 2021 con una aprobación presidencial alta.

Pero el origen de la crisis política reciente –los enredos en el gobierno por la demanda de Odebrecht– y la manera de encararla, desnudan debilidades que representan el costo de un gobierno para el cual la popularidad presidencial es la prioridad sin disputa.

Revela, para empezar, descoordinaciones importantes para enfrentar problemas relevantes, con un sistema de toma de (in) decisiones que llevan a que le revienten en la cara al gobierno.

Asimismo, revela falta de liderazgo del premier Vicente Zeballos para darle cohesión al gobierno, y para ofrecer explicaciones coherentes sobre temas claves como un cambio de ministros.

Por supuesto que esto es una decisión legítima del presidente y del premier, pero el país requiere esclarecimientos sobre las decisiones del gobierno, lo que no ha sucedido en este caso.

Lo ocurrido también desnuda a un gobierno que se asusta innecesariamente frente a críticas chillonas, aunque sin fundamento, de una oposición que, aun estando muy debilitada, puede paralizarlo, un problema que se complicará con el nuevo congreso. Solucionar todo esto es tarea del presidente de la república y del premier.